Asturias ve a la Roja como «una verdadera constelación»
Asturias se despertó ayer con una sensación difícil de olvidar después de que España lograra ganar el Mundial ante Argentina. La gesta dejó una de las grandes alegrías de la historia, no solo del deporte, sino del país. La celebración se extendió por plazas, bares… de toda la región. Una de las imágenes más llamativas llegó desde el propio estadio. David Villa, presente en la final, estalló de alegría con el pitido final. El máximo goleador histórico de la selección se subió a una de las butacas del palco para fundirse en un abrazo con Fernando Llorente, en una celebración espontánea que rápidamente se hizo viral.
[–>[–>[–>También desde el césped llegó una de las reacciones más esperadas. Lionel Messi, derrotado en la final, reconoció ayer en sus redes sociales el golpe: «El dolor es muy grande y va a costar que cierre esta herida», escribió el argentino, que también quiso agradecer «cada saludo y cada mensaje» recibido durante el torneo antes de felicitar al campeón: «También quiero felicitar a España por el campeonato». Entre quienes vivieron la final desde el estadio estaba el chef asturiano José Andrés, que destacó el ambiente vivido durante toda la jornada. «La afición lo dio todo», resumió, recordando cómo miles de aficionados comenzaron a llenar los alrededores del estadio casi cuatro horas antes del encuentro. «Tener a tantos jugadores de 2010 fue como los Jedi pasándole la fuerza a los jóvenes», bromeó. En Asturias, las celebraciones se prolongaron hasta bien entrada la madrugada. En Oviedo, el alcalde Alfredo Canteli destacó la respuesta ciudadana. «Oviedo fue un río de gente por todos los lados», señaló. «Felicidad para todos los españoles, que lo necesitábamos mucho», añadió. Incluso dejó una valoración sobre Messi: «Ya ganó bastante. Tenía que ganar España«.
[–> [–>[–>José Andrés, junto a su esposa, Patricia Fernández, y su hija Inés. / J. A.
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El presidente del Principado, Adrián Barbón, siguió el partido en Laviana rodeado de vecinos. «Me recordó mucho a lo que viví en 2010», explicó. «Vi mucha pasión, mucha ilusión y, aunque no nos lo pusieron fácil, la victoria se consiguió en un ambiente de mucha alegría, mucho orgullo y mucha euforia».
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El orgullo del Arzobispo
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El arzobispo de Asturias, Jesús Sanz Montes, destacó el ejemplo colectivo de la selección. «Hemos visto un auténtico equipo donde todos se coordinaban y ninguno iba por libre», afirmó. También subrayó «la frescura de sus edades», que invita a «soñar con la tercera estrella», y definió al combinado nacional como «una verdadera constelación» por «el buen hacer deportivo, el respeto al rival y la convivencia». Además, valoró el testimonio público de fe de Luis de la Fuente y de jugadores como Ferran Torres, Rodri Hernández, Mikel Merino y Nico Williams.
[–>[–>[–>La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, calificó el triunfo como «un momento para la historia» y destacó que la selección «ha jugado y ganado como un auténtico equipo; no hay mayor orgullo». En Avilés, Mariví Monteserín aseguró que el título «es el triunfo de un equipo diverso, bien entrenado y cuyo trabajo conjunto es excelente».
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También el alcalde de Siero, Ángel García, Cepi, puso el foco en el mensaje que deja el éxito deportivo. «Con esfuerzo y trabajo duro en equipo tenemos la capacidad de ganar a cualquiera», afirmó, deseando que «encontremos más proyectos para unirnos en este gran país».
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[–>Desde el mundo del fútbol llegaron elogios unánimes. El propietario del Sporting, Alejandro Irarragorri, destacó «la congruencia y la consistencia con la que interpretó su idea de juego durante todo el torneo». A su juicio, la selección fue «un grupo absolutamente convencido de su sistema» y en la final «tuvo la personalidad para imponer su fútbol» pese al ambiente mayoritariamente favorable a Argentina. «Fue un campeón plenamente merecido», concluyó.
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En la misma línea se expresó el entrenador del Real Oviedo, Julián Calero. «España ha sido justa campeona, la más completa», afirmó. El técnico azul destacó que el equipo «en ningún momento modificó sus planteamientos» y supo abstraerse «del duelo constante que propone Argentina». «Fue muy superior», resumió, antes de celebrar «una alegría tremenda haber conseguido el segundo Mundial y llevar dos estrellas al lado de nuestro escudo».
[–>[–>[–>El presidente del Real Avilés Industrial, Diego Baeza, puso el foco en el trabajo que hay detrás de un éxito de estas dimensiones. «Es un orgullo ser español», aseguró. Para el dirigente blanquiazul, «esta segunda estrella no solo es una victoria de la selección española absoluta, sino también de todo el fútbol base y de los equipos no profesionales», ya que «son el caldo de cultivo para que todos los jugadores compitan de las mejores formas hasta alcanzar el fútbol profesional».
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Santi Cazorla, desde Celoriu
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Santi Cazorla siguió el encuentro en Celoriu junto a un grupo de amigos. Para el exinternacional, «como casi todas las finales, se decidió por detalles», aunque consideró que «España fue superior en general», especialmente tras la expulsión de Enzo Fernández. Otro histórico del fútbol asturiano, Juan Carlos Ablanedo, reconoció que vivió la final «con mucha intensidad» frente a «un rival muy difícil». En su opinión, España fue «el mejor equipo desde el punto de vista técnico, táctico y mental» y «mantuvo siempre su idea de juego; fue fiel a su estilo». «Es un ejemplo de equipo dentro y fuera del campo», añadió.
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Por su parte, Samu Sánchez, que también lo vio en Celoriu, calificó el título como «un éxito histórico». «Ganar un segundo Mundial confirma que esta selección ha marcado una época», señaló el exciclista. «Más allá del título, representa trabajo, talento y una forma de competir que hace sentir muy orgullosos a todos», añadió.
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El presidente de la Federación Asturiana de Fútbol, José Ramón Cuetos Lobo, tampoco ocultó los nervios vividos en el campo. «Una tensión del demonio», confesó, convencido de que «si ganábamos a Francia éramos campeones». También destacó la superioridad española durante el campeonato y ya mira al futuro: «El reto ahora es ir a por la tercera estrella aquí en casa». Entre bromas, añadió: «Todavía no tengo la camiseta con la segunda estrella; tendré que decirle a mi mujer que me la borde».
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El portavoz del Gobierno asturiano, Guillermo Peláez, trasladó la felicitación del Ejecutivo autonómico y definió a la selección como «un equipo que transmite valores». «Fue un partido muy competido, con superioridad española«, resumió.
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Las felicitaciones llegaron igualmente desde las principales instituciones del país. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, celebró el título con un escueto «¡¡Somos campeones del mundo!! ¡Enorme nuestra selección! Gracias, equipo». El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, escribió: «Merecidísimos. Campeones del mundo. Valores, trabajo duro, humildad y fe. Habéis hecho historia».
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El campeón olímpico Saúl Craviotto quiso destacar los valores del grupo al definir a la selección como un «ejemplo de humildad, respeto, educación y saber estar». Paula Echevarría, por su parte, siguió la final desde casa junto a familiares y amigos, sumándose a la celebración que se extendió por toda Asturias.
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La segunda estrella ya luce en el escudo de España. Y en una madrugada inolvidable, también quedó grabada en la memoria de miles de asturianos.
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«Lo primero que hizo Juanjo fue llamar a sus amigos desde el campo»
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Mientras España celebraba sobre el terreno de juego la conquista del segundo Mundial de su historia, el gijonés Juanjo González, segundo entrenador de la selección española, encontró un momento para acordarse de los suyos. Desde el mismo césped realizó una videollamada a varios amigos, entre ellos el exinternacional Ricardo Bango. «No se oía nada por el ruido de ambos lados», recuerda entre risas Bango, que recibió la llamada cuando la fiesta era ya absoluta. Más allá de la conversación, se queda con el gesto. «Refleja la humildad que tiene. Su manera de ser es la que le ha llevado hasta ahí», afirma sobre quien fuera durante años compañero y amigo.
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Bango siguió la final en una terraza de Gijón, rodeado de amigos. «Normalmente los partidos los veo en casa, pero este año me apetecía vivirlo así», explica. Luego pasó un rato por la plaza de Pelayo, aunque regresó pronto pensando en que al día siguiente tocaba trabajar.
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Para Bango, la clave del título estuvo en el colectivo. «El éxito de la selección es el equipo», resume. Destaca especialmente la apuesta por el centro del campo: «Fue un acierto muy grande juntar a Fabián y Rodri; dieron mucho equilibrio y mucho balón».
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Ya con el título en el bolsillo, también hubo tiempo para las bromas. «Ahora tengo que cambiar todas las camisetas de la selección y ponerles la segunda estrella», afirmó entre risas.
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