Abogadas por la Igualdad ven un «viacrucis» para las víctimas de maltrato por el atasco judicial
Abogadas por la Igualdad definen como «un auténtico viacrucis» cuando una víctima de violencia de género inicia en sede judicial el recorrido que desembocará en un juicio contra su agresor. María Pérez, presidenta de Abogadas por la Igualdad, certifica una realidad desvelada este lunes por LA NUEVA ESPAÑA: el atasco en los juzgados de violencia de la mujer , que lleva ya a fijar vistas para 2027 en Oviedo. «La comarcalización de la justicia es un auténtico despropósito para las víctimas», aseguró la letrada. Esos juzgados, que operan en un estado de emergencia permanente, con oficinas bajo mínimos, expedientes que se acumulan y una infraestructura a veces necesitada de más medios, presentan una fuerte carga de trabajo y retrasos estructurales.
[–>[–>[–>María Pérez entiende que se están poniendo más obstáculos a las víctimas. «Un proceso que se inicia en Siero, acaba derivado a Gijón y el juicio penal se celebra en Oviedo», relata como ejemplo de ese «perjuicio» que acusan las víctimas de violencia de género. «Toda pérdida de cercanía va en su contra», abunda.
[–> [–>[–>Los medios técnicos, a juicio de la presidenta de Abogadas por la Igualdad, también complican la atención. «El sistema de videconferencia hace que se pierda mucha información para la inmediatez que requiere el juez en esos momentos y para la víctima resulta más frío cuando está narrando hechos tan personales», aseveró.
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Desde Abogadas por la Igualdad entienden que asistir a una víctima de violencia machista requiere «dedicarle tiempo» y hay circunstancias tan acuciantes como la de los renovados juzgados de Langreo donde el sistema de cámara Gesell, un espacio especialmente adaptado que permite que la víctima declare en un entorno seguro y amable, no funciona. «Estamos ante un edificio nuevo donde no se puede hacer uso de sus medios técnicos», remarca Pérez.
[–>[–>[–>«Los profesionales de la judicatura también lo reclaman», explica la abogada quien entiende que la situación actual de los juzgados de violencia de la mujer, tanto a nivel de recursos humanos como técnicos, no resulta viable. «Hay una escasez general», recalca y aunque en penal 4 de Oviedo, una de las sedes más colapsadas, le consta que hay un refuerzo, la falta de cercanía con la víctima en momentos vitales tras sufrir un hecho violento no hace más que empeorar la asistencia.
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