Aitor Castaño Casielles, un claretiano versátil y todo corazón
Ha sido una semana ajetreada para Aitor Castaño Casielles, director del colegio Corazón de María. Se ha juntado el final del periodo de solicitud de matrículas para el próximo curso escolar con los ecos de la noticia de que los Misioneros Claretianos —fundadores del Codema— recibirán, a propuesta de la Alcaldesa, la Medalla de Oro de Gijón. Una distinción que premia la dilatada labor formativa y social de la congregación y que llena de orgullo a Castaño, primer director laico del Corazón de María, un cole que conoce a las mil maravillas a través de distintas etapas y al siente como su casa.
[–>[–>[–>El gijonés, nacido en 1980, reside en Viesques, si bien creció en el barrio de La Arena. A Viesques se mudó tras casarse con su mujer, Carlota, con quien se complementa a la perfección. Aitor Castaño es del Codema desde chiquitito, desde párvulos. De la promoción de 1998 tras el extinto COU (Curso de Orientación Universitaria), Castaño siempre ha estado ligado al Corazón de María. Fue alumno, profesor, ahora director… A este cargo llegó el pasado mes de septiembre. Relevó a un buen amigo, Simón Cortina.
[–> [–>[–>Castaño es gran aficionado al deporte. Jugó al baloncesto en el propio Codema y también fue entrenador. En el centro educativo ha desempeñado multitud de funciones. En 2009 comenzó como profesor de Educación Primaria con especialidad en Audición y Lenguaje. Pero ya antes, en 2004, dio sus primeros pasos allí, en este caso como cuidador de comedor. Persona de fe y profundamente creyente, comparte, sin ser religioso, el carisma claretiano.
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El director del Codema está muy implicado con los valores que pregona la congregación. No solo los ha «mamado» en el aula, también más allá del colegio. Voluntario de la ONG de los Misioneros Claretianos, una experiencia misionera en Perú durante el verano de 2005 con la Fundación PROCLADE (Promoción Claretiana para el Desarrollo) le marcó. También fue director de los campamentos del Codema de ESO y Bachillerato en Baltar, en Ferrol.
[–>[–>[–>En 2013 le nombraron coordinador de Pastoral del centro. Una nueva responsabilidad que asumió con sencillez. Trabajador, empático, generoso, dialogante y con sentido del humor, Aitor Castaño no elude los retos, como el que se le planteó para el curso 2020-2021, en el que ejerció de coordinador en lo relativo al covid. Fue un año complejo, lógicamente protagonizado por la pandemia. Había que compaginar las clases con una situación anómala y Castaño demostró su capacidad de trabajo en equipo y de gestión.
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Esa fue, quizás, una suerte de prueba para ratificar sus dotes de liderazgo. Unas cualidades que le vendrían de perlas después. En 2023, otro rol. Esta vez, el de director pedagógico de Educación Primaria. Y desde septiembre de 2025, director del Codema. Una importante escalada a nivel de responsabilidades que él, sin embargo, ha digerido con naturalidad. Sus padres, ya jubilados, colaboran activamente en la parroquia del Corazón de María. Allí Aitor Castaño, además, ha sido catequista.
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[–>Leal y honesto con compañeros y amigos, al gijonés le encanta la playa de San Lorenzo, pero también ir en bicicleta hasta La Providencia y estar a su aire. Tiene el carnet de conducir, pero no conduce. Al Codema, de hecho, va en bicicleta. No le pilla demasiado lejos. Castaño es un fan incondicional de «Oasis». Cuando el legendario grupo anunció su regreso a los escenarios, intentó hacerse con una entrada para asistir a algún concierto. No pudo ser.
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Aitor Castaño Casielles, polifacético donde los haya, toca la guitarra y es un «cocinitas». Es alguien de gustos sencillos, que no le hace ascos a un vermú o una cerveza en una buena terraza. También es hogareño. En casa se relaja escuchando música o viendo una película. Esto puede ejercer de contrapeso a los nervios que le devoran cuando juega su Real Madrid. Dicen quienes le conocen que, cuando un partido está reñido, es incapaz de verlo sentado. No para de moverse. Lo sufre. Y de un tiempo a esta parte el equipo no le da demasiadas alegrías. También, por supuesto, es sportinguista. Faltaría más.
[–>[–>[–>Aitor Castaño afronta la recta final de su primer curso académico como director del Corazón de María. Lo hace con el empujón anímico que supone la Medalla de Oro concedida a los Misioneros Claretianos y sin dejar de lado su faceta docente, pues también da clases de Religión. No tantas horas como un profesor «al uso», eso sí. El año pasado, cuando Simón Cortina se puso a pensar en el candidato idóneo para sucederle, lo tenía claro. Creía que Aitor Castaño Casielles era el indicado. El gijonés, que profesa un amor infinito por el Codema, no ha defraudado.
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