Alemania impulsa el mercado europeo de capitales para facilitar la inversión en defensa
«A veces avanzamos a paso de tortuga «Y el mundo no espera a Europa», reprochó el Ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, a los socios europeos tras reunirse en Berlín con el E6, sus homólogos de España, Francia, Italia, Países … Países Bajos y Polonia. El objetivo del encuentro era reclutarlos para un lanzamiento exprés de la unión de los mercados de capitales, este añolo que proporciona fluidez a las inversiones en defensa.
«Queremos dar un impulso para avanzar en Europa en campos políticos clave. «Queremos cortar nudos, por ejemplo, en el mercado de capitales europeo», explicó Klingbeil sobre la voluntad del grupo, que parece haber avanzado en la polémica sobre cuán centralizada está la supervisión del mercado, pero sin dar detalles. «Este paquete contribuirá a una Europa soberana, a la movilización de capitales a nivel europeo y a superar la fragmentación del mercado único», insistió el alemán.
El vicepresidente primero español y ministro de Economía, Carlos Corpó, se ha mostrado totalmente de acuerdo en que facilitará la inversión en defensa: «Esperamos que este acuerdo facilite un acuerdo de 27 en la UE». «Quedan algunas cuestiones que tendremos que discutir y negociar entre ministros, como el período de transición a una supervisión centralizada a nivel agregado de entidades importantes», añadió.
Según la posición de Alemania, inmersa en un intenso programa de rearme, el Mercado Único de Capitales (Unión de Mercados de Capitales, CMU) puede ayudar a financiar la defensa europea de tres formas principales: movilizar más inversión privada, abaratar la financiación de empresas estratégicas y crear un ecosistema financiero capaz de sostener proyectos militares y tecnológicos a largo plazo. Europa no tiene suficiente capital privado movilizable y eso afecta directamente a sectores estratégicos como la defensa, la IA, la ciberseguridad o los drones.
Klingbeil espera que un mercado de capitales más integrado atraiga grandes fondos de inversión (fondos de pensiones, aseguradoras, fondos soberanos) hacia las empresas de defensa europeas, reduzca la dependencia del crédito bancario, limitado y más caro en un contexto de tipos elevados, y financie la fabricación de municiones, sistemas antiaéreos, la producción de drones o capacidades navales. El objetivo es crear el canal para movilizar los ahorros de los europeos hacia la financiación del sector empresarial de defensa y así reactivar la capacidad industrial militar de Europa.
Al final, como viene sucediendo a lo largo de su historia, la UE crece y se integra impulsada por las crisis. La nueva situación de seguridad ha puesto de relieve un problema estructural: los europeos ahorran, pero esos ahorros tienden a ir al extranjero. Klingbeil quiere revertir esta situación canalizando estos ahorros hacia bonos corporativos, fondos de inversión o vehículos paneuropeos, que podrían financiar infraestructura militar, innovación tecnológica y la industria del rearme.
Que una empresa pueda emitir bonos en toda la UE
Fuentes del Ministerio de Finanzas alemán explican que hoy en día, una empresa de defensa en España, Letonia o Alemania tiene que lidiar con 27 marcos regulatorios diferentes para emitir bonos, atraer inversiones o salir a bolsa. La propuesta de Klingbeil busca armonizar las reglas, para que una empresa pueda emitir bonos en toda la UE con un procedimiento único, las startups de defensa o de tecnología dual puedan obtener capital en cualquier país sin barreras legales y para que los inversores institucionales puedan invertir en defensa sin restricciones nacionales contradictorias. La industria de defensa europea está muy fragmentada y un mercado único de capitales crearía campeones industriales europeos capaces de competir con Estados Unidos.
En un estudio de 2024, la Comisión Europea situó el déficit de financiación para las pymes de defensa en la UE en 2.000 millones de euros en capital y entre 1.000 y 2.000 millones de euros en deuda. Estas estimaciones son conservadoras y sólo incluyen empresas centradas en tecnologías de doble uso, con aplicaciones tanto civiles como militares. Es probable que el déficit de financiación real sea mucho mayor teniendo en cuenta que la Comisión también ha estimado el déficit total de inversión en defensa en 425.000 millones de euros.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí