Tres meses de la guerra de Irán: EEUU desgasta su munición y destruye la de su enemigo
Cuatro semanas más. Por no más tiempo de prolongación de la guerra de Irán –en sus actuales condiciones– apuestan militares españoles ligados a los análisis del Instituto Español de Estudios Estratégicos, que estos días reúne en La Granja de San Ildefonso (Segovia) a expertos en geopolítica para analizar los cambios en el mundo.
[–>[–>[–>Estos militares apoyan su previsión en dos detalles. Por un lado, el punto más bajo alcanzado en aprobación popular por Donald Trump desde que regresó a la Casa Blanca. Según el Trump’s aproval rating que semanalmente renueva The Economist, está en 34 puntos de popularidad, con un 58% de norteamericanos encuestados que desaprueban su gestión. En la semana del 24 de mayo, la prestigiosa publicación le situaba como el presidente de Estados Unidos más impopular desde que se puso en marcha el ranking, hace 17 años. En esa tesitura ha de enfrentarse al trámite del permiso del Congreso para continuar las hostilildades
[–> [–>[–>El otro factor que apoya la previsión es más técnico, una sospecha sin dato oficial que haya trascendido para darle base: el desgaste del arsenal norteamericano de armas de alto valor táctico. En los 25.000 millones de dólares estimados por autoridades norteamericanas como coste de la guerra (hace un mes), la factura incluye un número no determinado oficialmente de misiles Tomahawk, de uso principalmente naval para ataques a tierra, y bombas GBU de 900 kilos para ataques de gran poder destructivo contra instalaciones subterráneas y búnkeres. En ambas clases de armas, el estoc norteamericano, según estas fuentes, que recogen una previsión extendida entre los analistas en Europa, podría haber alcanzado un nivel bajo histórico a causa de la prolongación de la guerra, basada casi exclusivamente en el ataque aéreo, sin sentar a Teherán a negociar su rendición.
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Donald Trump ha alcanzado el pico de su impopularidad interna, según estadísticas de The Economist. / SAMUEL CORUM / POOL
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La estimación, con la información que manejan militares españoles expertos en la observación de conflictos, viene a dibujar de una forma somera el balance de una guerra que este jueves cumple tres meses de duración desde que, el pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel, sin avisar a sus aliados, iniciaron su campaña aérea sobre Irán.
[–>[–>[–>«De esta guerra –tiene reiterado la ministra de Defensa, Margarita Robles-– no se sabe por qué empezó ni todavía se sabe cuál es su objetivo». Y tiene dicho Josep Borrell, exjefe de la diplomacia europea, que Trump ha actuado «como si pensara que Irán es una segunda Venezuela, cuando parece más bien que no lo es». Ambos, Robles y Borrell, han tomado parte en las jornadas de La Granja.
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«El régimen iraní probablemente salga fortalecido de esta guerra, pese a haberla perdido militarmente», ha sentencidado el almirante y exjefe de la Flota Juan Rodríguez Garat este jueves en Barcelona, al intervenir en el II Fòrum sobre Pau i Seguretat a Europa, organizado por PRENSA IBÉRICA.
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[–>A por los misiles balísticos
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El pasado 14 de mayo se encarnó en negro sobre blanco el balance oficial americano más formal de la guerra. Lo presentó el USCENTCOM, o jefe militar de la región global centro, el almirante Charles Bradford, al Comité de Servicios Armados del Senado norteamericano.
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«Hemos dañado o destruido el 85% de la base industrial iraní de misiles balísticos, drones y defensa naval», cuenta el almirante Bradford, jefe del Comando Central, al Senado norteamericano
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Se trata de un resumen de operaciones de 17 páginas, de las que seis se dedican al balance de la Operación Furia Épica, el resultado de al menos 38 días de «operaciones de combate en coordinación con las Fuerzas de Defensa de Israel».
[–>[–>[–>Dice Bradford a los senadores: «Hemos dañado o destruido el 85% de la base industrial iraní de misiles balísticos, drones y defensa naval», de tal manera que «más de 1.450 ataques a instalaciones de fabricación de armas han dejado retrasada por años la capacidad del régimen de hacer y almacenar misiles balísticos y drones de largo alcance».
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Una alegoría del cierre del Estrecho de Ormuz cosiendo la boca de Donald Trump en un cartel publicitario en Teherán. / ATTA KENARE – AFP
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Esa destrucción, según el almirante, provoca que Irán «no podrá reemplazar las factorías y fuerza de trabajo técnica a largo plazo». Además «hemos destruido –dice– la mayoría de los misiles balísticos de Irán, vehículos lanzadores y drones de largo alcance con más de 450 ataques a almacenes de misiles y sistemas, y 800 ataques contra lanzadores de drones y almacenamientos».
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Por mar y aire
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Según el resumen de este jerarca militar norteamericano, para el Comando Central del Pentágono, ahora, «las fuerzas aéreas y antiaéreas de Irán son funcional y operacionalmente irrelevantes (…) Hemos dejado fuera de combate el 82% de sus sistemas de misiles de defensa aérea con sus radares y sistemas de mando».
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El recuento continúa por mar: destruidos 161 buques en total, de 16 clases de barcos de guerra, y «el 90% del otrora masivo inventario de más de 8.000 minas navales de Irán».
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Con estos ataques, considera el almirante Bradford que Irán ha perdido su capacidad de aportar poder militar a sus proxies en la región (hutís y Hezbolá), ha retornado 40 años atrás en su inversión militar y la destrucción de los sistemas de mando y control «han creado vacíos de liderazgo, parálisis y confusión interna».
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No hay en el informe de Bradford –recibido sin ningún entusiasta comentario por los 31 aliados de EEUU en la OTAN– referencias a daños colaterales de los bombardeos, pero sí alude a 13 pérdidas humanas en las filas propias.
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El informe no especula sobre cuándo quedará liberado al tráfico marítimo el estrecho de Ormuz, que actualmente sigue sujeto a las condiciones que impone la Guardia Republicana iraní, y es la principal baza negociadora del régimen.
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