Ana Boyer desvela el lado desconocido de Isabel Preysler como abuela: juega al escondite
Isabel Preysler jugando al escondite. A cuatro patas, detrás del sofá, y con los nietos pidiéndole explicaciones si algún día sale a cenar. La imagen, tan inverosímil como tierna, la desveló Ana Boyer en su primera reaparición pública tras dar a luz a Mía, la cuarta hija del matrimonio Verdasco-Boyer, y nos ha dejado a todos con la boca abierta.
La abuela que nadie imaginaba
Ana Boyer ha reaparecido radiante en Barcelona –apenas un mes y medio después de ser madre por cuarta vez– para patrocinar la renovación de la boutique Rabat Casa Codina. Y entre preguntas sobre la recuperación, los nombres con ‘M’ y la vida en Doha, dejó caer la perla que ha hecho las delicias de la prensa sensacionalista: Isabel Preysler es una abuela mimosa, muy diferente de la madre estricta que todos creemos conocer. «Mis hijos están obsesionados con jugar al escondite con ella todas las noches que pueden. Si un día sales a cenar prácticamente te piden explicaciones: ‘¿pero por qué no juegas hoy al escondite?’”, dijo la joven.
Y no sólo juega: «Está a cuatro patas, escondida detrás de los sofás, corriendo con ellos por la casa para todos los juegos y todas las cosas, y muy feliz». Una confesión que humaniza a la eterna ‘reina de corazones’ y la aleja por unos minutos de su papel de icono de la alta sociedad para convertirla en una abuela de manual, de esas que se ensucia las rodillas y rompe el protocolo si es necesario.
Cuatro hijos, una niña y un padre muy implicado
Ana Boyer y Fernando Verdasco han formado una gran familia con cuatro hijos -Miguel, Mateo, Martín y Mía- y, según la propia Ana, la llegada de una niña ha supuesto «una ilusión enorme» para todos. «Fernando está loco, mi madre también está muy emocionada. “Teníamos muchas ganas de tener una niña”, reconoció. Y aprovechó para destacar al padre de sus hijos: «Fernando es un padre súper implicado, se involucra en todo, siempre ayuda, le encanta hacer planes con los niños… cambia pañales, da biberones… lo que haga falta».
Lo de los nombres con ‘M’ fue una casualidad que se convirtió en tradición, según explicó la propia Ana. Pero lo que ya no es casualidad es que, con la llegada de Mía, el clan Verdasco-Boyer gane más visibilidad mediática y, sobre todo, más ternura.
Isabel Preysler corre a cuatro patas detrás del sofá para jugar al escondite con sus nietos. La imagen más humana y tierna de la reina de corazones.
Qué significa esto para el mito de Preysler
La imagen pública de Isabel Preysler siempre ha estado ligada al lujo, la discreción y un cierto hieratismo que se ha ido rompiendo con el paso de los años a base de exclusivas y documentales. Pero que una de sus hijas -y madre de sus nietos- diga que se esconde debajo de los muebles y acepta que los pequeños le cuestionen sobre su vida social es, simplemente, oro puro para el chisme nacional y una lección de comunicación familiar sin proponérselo. La abuela Preysler se come a la madre Preysler y nosotros aplaudimos.
La entrevista, concedida a Europa Press durante el acto, también deja espacio a las confesiones de la pareja: Ana y Fernando, que viven en Doha, admiten que los momentos a solas son raros y que el estrés de una familia numerosa se gestiona «apoyándose mutuamente lo mejor posible». Pero el titular, el que ya circula en todos los grupos de WhatsApp de la prensa sensacionalista, es el de Isabel Preysler perdiendo la compostura –y ganando puntos– al esconderse. Para obtener más contexto sobre su carrera pública, puede consultar su entrada en Wikipedia.
El termómetro del chisme
- 🌡️ Nivel dramático: 4/10. Poco dramatismo pero la información es deliciosa.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Isabel Preysler, reforzando su imagen de abuela moderna, y gana la prensa sensacionalista, que encuentra oro entre las declaraciones oficiales. Pierde, un poco, la imagen de madre estricta que se desmorona.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva próximamente?: No es lo más probable; La Casa Preysler permanece en silencio si no hay controversia. Pero pronto alguna revista titulará «Isabel, la abuela a cuatro patas».
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