aquella España de José Mari en la que casi todos nos sentíamos clase media
Así como España había derrocado la dictadura y había surgido la democracia. Hubo otra época en la que te acostabas clase trabajadora y te despertabas clase media. Como todo proceso histórico, no se produjo en unas pocas horas, pero sí coincidió, sobre todo, con la llegada al poder del gobierno de José María Aznar.
Una magia política que quedó reflejada en series de televisión, publicidad o incluso en cintas VHS privadas de la época. 30 años después de la Partido Popular Tocando las escaleras de Moncloa, hemos encontrado vídeos de familias que todavía aparcaban sus coches en la arena de la playa, pero que al mismo tiempo empezaban a irse de vacaciones al extranjero. Recuerden, era la época en la que toda España soñaba con viajar al Caribe como un tal Curro.
Ese mismo año, 1996, Aznar gana las elecciones prometiendo otro viaje, concretamente al centrotras haber trasladado un mensaje aparentemente sin mucho contenido, pero con una idea necesaria para ofrecer un futuro a una clase trabajadora necesitada de aspiraciones: «Nos dirigimos a las clases medias españolas, a las que yo pertenezco. ¿Y eso qué es? Pues te lo digo: eres tú», explicó entonces el todavía candidato en un mitin.
«Con Aznar vemos una operación ideológica muy típica de la derechay es convencernos de que no tienen razón, que son de centro, y que nosotros no somos clase trabajadora, sino que somos clase media», explica el sociólogo Hans Laguna.
En aquel viaje del deseo español se nos colaron, por ejemplo, el pádel. Un partido que el presidente animó con medias altas y polo, decorado con la bandera de españa. De hecho, el PP llegó a vender raquetas de ese deporte de raqueta por 21.000 pelas (el 10% del salario medio en 1996) que ha acabado siendo protagonista del tiempo de ocio en la periferia de muchas ciudades natales.
Un ejemplo más de cómo nuestro presente poco se parece al que tenía España cuando Aznar llegó al poder. De hecho, a mediados de los años 90, series como ‘Quién da la hora’ o ‘Éste es mi barrio’ eso reflejaba un país deprimido con protagonistas que luchaban por salir adelante. Y fue precisamente su necesidad aspiracional con la que conectó el PP.
«Aznar consigue que el centro deje de pensar en clave socialista y empezar a pensar más en la riqueza, la economía. «Que empiecen a darle una oportunidad a la derecha», argumenta Magis Iglesias, periodista que por aquel entonces seguía al Partido Popular.
En el camino se fue colando una manera muy concreta de ser centro. Una especie de sentido común acompañado de privatizaciones que se vendieron con mucha «libertad». En los mítines de Aznar sí, pero también en la publicidad más pegadiza. Porque, coincidiendo con la venta de TelefónicaUna empresa de móviles nos vendió que «por fin» podíamos ser más «libres» al ritmo de Nino Bravo.
«Libre, como el sol cuando amanece. Soy libre como el mar. Libre, como el pájaro que escapó de su prisión y puede, por fin, volar. Libre, como el viento que arrecia», entonó entonces el cantor conquense. ese ritmo, con una versión más ocupadaera popular en los clubes y en nuestros cerebros.
El entonces secretario general de Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez, interpreta ese juego de palabras como «la desnaturalización de la libertad en un país como el nuestro, donde tanto se había anhelado y por el que tanto se había luchado«, es también otro deber que echarle a la derecha española».
Porque a partir de ahí empezamos a poder elegir otras compañías telefónicas, sí. Y la internacionalización de las grandes entidades españolas se disparó, sí. Pero perdimos la oportunidad de controlar la soberanía económica que ahora estamos intentando rescatar. Con una industria en fuga que tenía la globalización como único horizonte. Aunque eso no importó mucho entonces. España iba bien. Y casi todos nos sentíamos de clase media.
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