así ha transformado Europa las ciudades españolas en 40 años
Hace 40 años las ciudades españolas eran muy diferentes a las de hoy. Más coches, menos espacio para los peatones y una forma de desplazarse mucho más dependiente del vehículo privado. Hoy, muchas de esas calles y plazas han cambiado por completo. Un claro ejemplo es el centro de Madrid, donde zonas que antes estaban pensadas para el tráfico ahora priorizan a quienes caminan.
Este cambio responde a una realidad incontestable. «Las ciudades son responsables del 70% o más de las emisiones de carbono a la atmósfera«explica José María Ezquiagadoctor en arquitectura y sociólogo, Premio Nacional de Urbanismo y profesor de la Universidad Politécnica de Madrid. Reducir el impacto ambiental se ha convertido en una prioridad.
El gran punto de inflexión llega con la Entrada de España en la Unión Europea, hace 40 años. A partir de ese momento, La planificación urbana comienza a cambiar.: más transporte público, más espacios peatonales y una clara apuesta por la movilidad sostenible. «¿Quién no ha visto su calle levantada para poner un carril bici, un carril bus específico o para peatonalizar zonas?«señala Marcos RosEurodiputado del grupo S&D.
España no ha recorrido este camino sola. Ha ido incorporando modelos que ya funcionaban en otros países europeos. «Había una mayor cultura del transporte público. y nos hemos ido sumando, por ejemplo, a la creación de la consorcios de transporte«, afirma Ezquiaga, hoy imprescindible para la coordinación de metro, autobuses y trenes de cercanías.
La huella de Europa también se nota en proyectos muy concretos. Guarderías, centros de salud, vías e instalaciones públicas. han sido financiados en gran medida con fondos europeosmejorar los servicios esenciales en pueblos y ciudades.
Pero el impacto va más allá del material. Europa también ha facilitado mudarse, estudiar y vivir en el extranjero. Programas como Erasmo Han acercado el proyecto europeo a generaciones enteras. «Intentamos implicar a los jóvenes en el proyecto europeoy Erasmus lo hace desde valores y desde la experiencia personal», explica Oihane AguirregoitiaEurodiputado CEUS.
Los números lo demuestran: De sólo 250 estudiantes españoles en el primer Erasmus, en 1987, se ha pasado a 118.000 en el último año. Viajar ya no es una odisea como lo era hace cuatro décadas, en parte gracias a unas infraestructuras que entonces parecían imposibles. «Líneas de AVE en toda España y grandes aeropuertos conectarnos hoy con cualquier país de la Unión Europea», recuerda Marcos Ros.
A todo esto se suma uno de los grandes cambios diarios: libre circulación. Cruza fronteras sin controles y con un sencillo IDENTIFICACIÓN Es una realidad diaria para más de un millón de trabajadores transfronterizos. «No tener que mostrar papeles ni pasaporte cada vez que te mudas hace una enorme diferencia», enfatiza Aguirregoitia.
Cuatro décadas después, el resultado es evidente. La pertenencia a la Unión Europea ha transformado las ciudades y la forma de vivir en ellas: más espacio para las personas, menos contaminación, mejor transporte y más oportunidades. En breve, ciudades mejor diseñadas para vivir.
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