Atlantica impulsa la transición energética en Asturias con un proyecto de baterías en Oviedo
Atlantica apuesta por un proyecto de almacenamiento de energía en baterías en Asturias. Concretamente, esta iniciativa se ubicará en San Esteban de las Cruces, en un terreno específicamente seleccionado por su carácter degradado y no restaurado, que durante años sirvió como vertedero ilegal. Lo que hoy es una parcela deteriorada se transformará en un entorno rehabilitado con una infraestructura útil para toda la ciudad.
Las plantas de baterías tienen un impacto visual muy bajo, ya que ocupan una superficie muy reducida y pueden integrarse fácilmente en el entorno mediante barreras vegetales configuradas según las especies autóctonas de cada zona. Adicionalmente, está demostrado que estas instalaciones no generan ningún impacto en forma de ruidos u otro tipo de afecciones para las comunidades cercanas.
Uno de los elementos diferenciales de este proyecto es su emplazamiento. Las baterías se ubicarán a escasos metros de la subestación de San Esteban. Más allá de su aportación a la red energética, el proyecto refleja el compromiso de Atlantica con el territorio, tratando de minimizar las afecciones al entorno. Por ello, en primer lugar, se optó por ubicar la instalación a escasa distancia de la subestación a la que se conecta, reduciendo al máximo la línea de evacuación de la electricidad y, por tanto, cualquier impacto visual asociado. En segundo lugar, se ubicó en el sector de la parcela más degradado, asegurando su recuperación como parte de los trabajos de construcción de la instalación y manteniendo el uso agrícola del resto de la parcela, lo que demuestra la compatibilidad de actividades.
La realidad del estado del terreno se ha hecho visible en episodios recientes: en febrero de 2025, los bomberos tuvieron que rescatar a un ternero que cayó en un agujero de unos cuatro metros de profundidad, según se informó entonces. Incidentes como este reflejan la necesidad de actuar para mejorar la seguridad y la calidad del espacio.
Representantes de Atlántica informando a los vecinos sobre el proyecto. / Cedida
Este proyecto contribuye a que las baterías dejen de ser una solución teórica para convertirse en una herramienta operativa, aportando flexibilidad, aliviando restricciones de red y facilitando la integración de mayores volúmenes de generación renovable
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Recientemente, representantes de Atlantica se desplazaron al terreno donde se ubicarán las futuras baterías para explicar a los vecinos los detalles de la iniciativa, los beneficios que aportará al sistema eléctrico y al conjunto de la sociedad, así como para resolver sus dudas. Durante la fase de desarrollo del proyecto, Atlantica continuará manteniendo una comunicación constante con los vecinos.
El impacto del proyecto se percibirá más allá del terreno físico: Atlantica está en conversaciones con la Fundación Energía Responsable para crear un banco de energía que ayude a familias en situación de vulnerabilidad que sufren pobreza energética. Esta iniciativa es pionera en España y Portugal y ya se ha implantado en municipios de toda España. De esta manera, el proyecto no solo actúa como una infraestructura clave en la transición energética, sino que se convierte en un catalizador de desarrollo social y ambiental. Adicionalmente, la fase de construcción del proyecto contribuirá a generar nuevos puestos de trabajo en la zona.
Con proyectos como este, Asturias contribuye a que las baterías dejen de ser una solución teórica para convertirse en una herramienta operativa, aportando flexibilidad, aliviando restricciones de red y facilitando la integración de mayores volúmenes de generación renovable. Su despliegue será determinante para avanzar hacia un sistema eléctrico más eficiente, seguro y alineado con los objetivos de descarbonización.
¿Por qué un proyecto de baterías?
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La mayor presencia de energías renovables en el sistema eléctrico aumenta la disponibilidad de electricidad baja en emisiones y ayuda a reducir el precio. Esto facilita la electrificación de la industria y su descarbonización, además de atraer a nuevos consumidores, con la consiguiente generación de empleo.
Sin embargo, este cambio también ha puesto de manifiesto una limitación inherente a las energías renovables: su producción se concentra en momentos concretos del día o del año. Además, su naturaleza variable plantea un reto: la electricidad que producen el sol y el viento no siempre coincide con los momentos de mayor demanda.
En este nuevo escenario, el almacenamiento se ha convertido en una pieza esencial: actúa como demanda flexible cuando hay excedentes, almacenándolos, y como suministro cuando la producción baja o la demanda sube, vertiendo los excedentes almacenados a la red. Tiene, por tanto, un papel decisivo para complementar la generación renovable, garantizando un suministro estable, precios más previsibles y un sistema eléctrico más seguro y sostenible.
Es en este contexto donde Atlantica está desarrollando proyectos de almacenamiento en baterías, como el de San Esteban de las Cruces.
Atlantica está presente principalmente en 12 países de Norteamérica, Europa y Sudamérica y cuenta con más de 50 activos en operación, incluyendo plantas de baterías. En España, Atlantica cuenta con más de 700 empleados y 16 plantas de energía renovable en operación, así como una cartera de proyectos en desarrollo y construcción.
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