Barcelona recibe a líderes de izquierda de todo el mundo para plantar cara a Trump y al nuevo orden mundial
Barcelona se prepara para convertirse este viernes 17 y sábado 18 de abril en el gran escaparate de un frente progresista internacional que quiere reivindicar una alternativa al avance de la ultraderecha, al deterioro del multilateralismo y a la agenda política de Donald Trump. La capital catalana acogerá, casi al mismo tiempo, tres citas distintas aunque conectadas entre sí por un mismo clima político: la primera cumbre bilateral entre España y Brasil, la IV Reunión en Defensa de la Democracia y la Global Progressive Mobilisation, esta tercera organizada por el Partido Socialista de España y sus homólogos internacionales.
[–>[–>[–>La coincidencia no es casual. El Gobierno de Pedro Sánchez quiere aprovechar Barcelona para proyectar una imagen de unidad de las fuerzas progresistas en un momento de alta tensión geopolítica y de fuerte polarización ideológica.
[–> [–>[–>La primera de esas reuniones será el viernes, en el palacio de Pedralbes, con la cumbre bilateral entre España y Brasil. Será la primera de este tipo que ambos países celebran entre sí y también la primera de España con un país latinoamericano. Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva estarán acompañados por una decena de ministros de cada Gobierno, en una cita en la que está previsto que firmen acuerdos de carácter económico, de agenda social, de innovación y del ámbito tecnológico y digital.
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En la Moncloa subrayan que esta reunión se produce en un contexto de «gran sintonía política progresista» entre ambos dirigentes. Ese es el sentido de esta primera parada: una cita institucional y bilateral, centrada en la relación entre los dos países y en la voluntad de reforzarla con compromisos concretos.
[–>[–>[–>El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el presidente de la República Federativa de Brasil, Lula da Silva, en el Palacio de la Moncloa, el 26 de abril de 2023 / Jesus Hellin 2022 / Europa Press
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En Defensa de la Democracia
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La segunda gran cita llegará el sábado con la IV Reunión en Defensa de la Democracia, impulsada por España y Brasil desde 2024. Se trata de un foro de carácter intergubernamental, con presencia de jefes de Estado y de Gobierno, vicepresidentes, vicecancilleres, ministros, embajadores y representantes de organismos internacionales. Su objetivo, según el Ejecutivo, es reforzar una respuesta común frente al extremismo, la polarización y la desinformación, fenómenos que «erosionan la cohesión social y amenazan las instituciones democráticas y el multilateralismo».
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Está previsto que la reunión se articule alrededor de tres grandes ejes: la defensa de las instituciones y del multilateralismo; la lucha contra la desinformación y el impacto de las tecnologías digitales; y el combate contra el extremismo y la desigualdad. El encuentro quiere dar continuidad al trabajo desarrollado en las tres cumbres anteriores, celebradas durante las Asambleas Generales de la ONU de 2024 y 2025 y en Santiago de Chile en julio de 2025.
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[–>Sheinbaum, Lula y Petro
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En la lista de dirigentes confirmados para esta IV Reunión en Defensa de la Democracia figuran, junto a Sánchez y Lula, el colombiano Gustavo Petro, el uruguayo Yamandú Orsi, el sudafricano Cyril Ramaphosa, el presidente del Consejo Europeo, António Costa; la presidenta de Irlanda, Catherine Connolly, y la primera ministra de Lituania, Inga Ruginiené, entre otros.
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Una de las presencias más destacadas será la de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, que participará por primera vez en esta iniciativa y protagonizará además su primera visita a España tras años de fricción diplomática entre ambos países por la controversia histórica sobre la conquista de América. También asistirán representantes de la ONU y delegaciones de Europa, África, Asia, América Latina y el Caribe.
[–>[–>[–>Movilización socialdemócrata
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La tercera cita es la Global Progressive Mobilisation, que se celebrará también en Barcelona durante esos dos días y que tendrá un perfil claramente distinto. No se trata de una cumbre estrictamente gubernamental, sino de una gran plataforma de coordinación entre partidos – el Partido Socialista en España y sus equivalentes alrededor del mundo – fundaciones, sindicatos, think tanks, ONG y responsables institucionales de signo progresista. La previsión es reunir a más de 3.000 asistentes y a más de 100 partidos políticos de todo el mundo.
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Este foro nace con la ambición de convertirse en una estructura estable de colaboración entre las distintas familias de la centroizquierda internacional. La Internacional Socialista, la Alianza Progresista y el Partido Socialista Europeo han aparcado sus diferencias para empujar una plataforma común que pretende facilitar alianzas, compartir estrategias y construir una «alternativa necesaria» frente a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha.
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La Global Progressive Mobilisation incluirá más de 70 paneles, reuniones y plenarios, con participación de mandatarios, líderes partidistas y alcaldes progresistas de decenas de ciudades. Entre los asistentes previstos figuran también la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera; el exvicepresidente de la Comisión Europea y ex alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell; el viceprimer ministro del Reino Unido, David Lammy; además del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el alcalde de Bruselas, Philippe Close; el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri; y el alcalde de Atenas, Haris Doukas. Los organizadores quieren que de Barcelona salga una Declaración de Barcelona que proclame la «acción común» en defensa de la democracia, el Estado de derecho, la igualdad, la transición energética y el uso responsable de la inteligencia artificial.
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Frente a Trump
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Aunque las tres citas son distintas, comparten un mismo telón de fondo: la voluntad de articular una respuesta coordinada al avance de los autoritarismos, al auge de las fuerzas ultras y a la erosión del sistema internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. En ese relato, la referencia a Trump es constante, tanto por su revisión del orden multilateral como por el impulso global que ha dado a una nueva derecha radicalizada.
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Barcelona recogerá así el testigo de la reunión celebrada en Santiago de Chile en julio de 2025, donde Sánchez, Lula, Boric, Petro y Orsi ya defendieron una alianza para proteger la democracia y combatir la desigualdad y la desinformación. Esta vez, sin embargo, el salto es mayor. No solo por la dimensión del encuentro, sino porque la capital catalana reunirá a la vez una cumbre bilateral, una reunión multilateral de Gobiernos y una movilización política internacional. El objetivo es el mismo: articular una contranarrativa progresista frente a la ultraderecha de la era Trump.
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