Las ventas de cosmética, metal y aceite de oliva a Estados Unidos caen hasta un 40% el año de los aranceles de Trump
Un año se ha cumplido este abril del día que Trump mostró al mundo un cartel de casi su mismo tamaño especificando los aranceles con los que pretendía gravar el comercio entre Estados Unidos y el mundo. Aparecían China, India, Japón, Corea del Sur, Taiwán…. Y la Unión Europea, por supuesto. En Catalunya, aquello activó ciertas alertas: si bien es cierto que la economía exterior catalana es dependiente, en todo caso, del comercio europeo, Estados Unidos se ha convertido en los últimos años en su quinto socio más importante. El transcurso de estos 12 meses ya permite un primer balance: hasta enero de 2026 (últimos datos disponibles), las ventas al país norteamericano han caído un 8%. De los 3.700 millones de aquellos últimos nueve meses, a los 3.400 millones de euros estos últimos nueve meses. Sin embargo, la tasa se eleva hasta el 40% o el 60% en productos críticos.
[–>[–>[–>Lo que más exporta Catalunya a Estados Unidos es perfumería y cosmética, productos farmacéuticos, maquinaria, plásticos, productos químicos orgánicos, aparatos y material eléctrico, vehículos, otros productos químicos, grasas animales y vegetales como el aceite de oliva, combustibles, bebidas (en gran medida vino), producto de hierro y acero, papel, aparatos médicos, joyería, muebles, carne, cacao, zumos y ropa. Por este orden. De estas 20 familias de artículos que encabezan la lista, siete registran caídas que llegan, en el caso más extremo, hasta el 60%.
[–> [–>[–>Según datos de Acció (agencia de promoción económica de la Generalitat), en 2025 se ha vendido un 21% menos de perfumería y cosmética catalana a Estados Unidos, cerca de un 40% menos de productos procedentes de la industria del hierro y el acero, un 36% menos de aceite de oliva, un 14% menos de vino y cava, un 8,4% menos prendas de vestir, aproximadamente un 60% menos de joyería y un 16% menos de carne.
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De los 660 millones de euros anuales en 2024, a los 523 millones de euros en 2025 en el primer caso, que es el más significativo por volumen de facturación. De casi 150 millones a menos de 90, en el segundo. De unos 138 millones a 88, en el caso del aceite; y de 77 a 66 millones de euros, en el caso del vino. Se exportaron el equivalente a 72 millones de euros en joyas en 2024, una cifra que se desploma, en la caída más abultada de esta lista, hasta los 30 millones de euros.
[–>[–>[–>Con todo, desde Govern restan algo de importancia a estas reducciones e insisten en el mensaje que llevan lanzando casi desde que empezó el baile de negociaciones con Trump: la clave es la diversificación de mercados y a ello están dirigiendo sus esfuerzos.
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Una alternativa que compense
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“El mercado estadounidense es importantísimo, pero no es tan relevante como se puede pensar de entrada”, enmarca el conseller d’Empresa i Treball, Miquel Sàmper, en conversación con EL PERIÓDICO. “No tenemos una preocupación acuciante porque nuestra obligación es generar un camino que compense esas pérdidas y, si es posible, las mejore”, se explica, concediendo que la amenaza ya no es solo arancelaria, sino de cómo gobierna la administración Trump y de cómo eso incide en el mundo, con el caso de la guerra entre Irán e Israel como el ejemplo más evidente. Sàmper se abona, en cualquier caso, al mantra de que “hay que convertir amenaza en oportunidad”.
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[–>Según su relato, el empresariado catalán ha aumentado su interés por China, Vietnam o la India, lo que ha hecho, dice, que incluso con aranceles o la crisis de la peste porcina, Catalunya haya vuelto a superar los 100.000 millones de euros anuales en exportaciones totales. “Después de la globalización de los últimos años, uno llega a la conclusión de que el mundo es pequeño, y es esta capacidad de diversificar riesgos la que me ha hecho ver que tenemos que sufrir relativamente: es evidente que es un problema, pero tengo fe en este espíritu empresarial catalán y en la ayuda que le brindemos desde la administración pública”, prosigue Sàmper.
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El Govern preparó, de hecho, un paquete de ayudas de hasta 1.500 millones de euros para paliar posibles consecuencias de los aranceles, de las cuales había repartido hasta marzo solo 30 millones, una discreta proporción que se relacionó, precisamente, con que el impacto estaba siendo menor de lo previsto.
[–>[–>[–>Europa en busca de «socios fiables»
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“No nos podemos fiar de determinados países, así que lo que tenemos que hacer es que la UE esté más unida que nunca e ir a buscar socios fiables”, diagnostica el conseller, quien enmarca en esta filosofía que se hayan acelerado los acuerdos con Australia, India o Mercosur y que se estén estrechando lazos con Canadá. En septiembre, precisamente, el Govern anunció la apertura de una nueva delegación en este mercado.
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Según ha compendiado recientemente la conselleria de Unió Europea i Acció Exterior, capitaneada en este caso por Jaume Duch, la suma del conflicto en Oriente Medio a las guerras de Ucrania y Gaza, y a la tensa relación con Estados Unidos, les ha hecho “reforzar” su acción internacional, en sentido económico, pero también desde la óptica de las relaciones académicas e institucionales. Piensan en Europa prioritariamente, pero también especialmente en los países que conforman el arco mediterráneo (Marruecos en concreto) y en Asia.
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Este último año, distintos emisarios de la Generalitat (entre ellos, el propio president Salvador Illa) han hecho viajes institucionales a Japón, China y Vietnam.
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