BCE TIPOS INTERÉS | El BCE cede a la presión por Irán y sube los tipos por primera vez en casi tres años
995 días. Dos años y ocho meses. Es lo que ha durado el ciclo de bonanza económica en Europa que ha permitido al Banco Central Europeo (BCE) flexibilizar su política monetaria. Una vez se hubo estabilizado la crisis energética de la guerra de Ucrania, que había obligado al supervisor a subir los tipos hasta el 4% con 10 alzas consecutivas, la recuperación económica dio margen al banco para relajar su postura. Sin embargo, una nueva crisis energética, la provocada por la guerra entre EEUU, Israel e Irán, ha vuelto a obligar a la institución presidida por Christine Lagarde a subir los tipos, con el fin de mantener a raya la inflación, que ya se está disparando.
[–>[–>[–>«La guerra en Oriente Medio está generando presiones inflacionistas, y la decisión de subir los tipos de interés se mantiene firme en diversos escenarios que analizan cómo podría evolucionar la crisis y afectar a las perspectivas a medio plazo de la zona del euro«, han sido las palabras elegidas por el supervisor para justificar el movimiento.
[–> [–>[–>De esta forma, el BCE ha tomado la decisión de subir los tipos en 25 puntos básicos, hasta el rango del 2,25%, tal y como descontaba un cuórum de analistas, el mercado e incluso los propios miembros del Consejo de Gobierno del banco en entrevistas a la prensa. Lo cierto es que a nadie le podía caber ya la menor duda del rumbo que iba a tomar el BCE, que ya se había permitido varias reuniones de margen para actuar ante el alza de los precios, que ha enviado la inflación más allá del 3,2%, muy lejos de su objetivo prudencial.
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Consenso general
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Halcones o palomas, los encargados de votar en Fráncfort lo tenían claro. Así se desprende de sus declaraciones en las últimas semanas, aunque tal vez la más reveladora fuera la de Isabel Schnabel, miembro de la junta directiva del BCE, y conocida por ser la más estricta con los tipos. «Dada la magnitud y la persistencia de la crisis actual, en mi opinión ya no es posible ignorar la situación. Desde la perspectiva actual, creo que será necesario subir los tipos de interés en junio«, sostuvo en una entrevista con Reuters a finales de mayo.
[–>[–>[–>A los analistas no les quedaba duda de que el BCE no tendría más opción que acometer la subida. «Los responsables políticos parecen cada vez más preocupados por el hecho de que los hogares y las empresas se hayan vuelto más sensibles a las presiones sobre los precios debido a las repetidas crisis inflacionistas de los últimos años. Las expectativas de inflación parecen ahora reaccionar más rápidamente a las sorpresas al alza y tardan más en volver a la normalidad», sostienen los expertos de Carmignac.
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A diferencia de la Reserva Federal (Fed), que tiene también el deber de fomentar el pleno empleo, el único frente del BCE es mantener la inflación a raya. El último dato de la Eurozona refleja que el IPC continental escaló hasta el 3,2%, dos décimas más que en abril. Es la primera vez desde 2023 que la cifra supera el 3%. El componente que contribuyó de forma más acusada al dato fue la energía, que subió un 10,9% respecto al mismo mes del año anterior.
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[–>Temor a repetir el ‘error Trichet’
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El temor entre los expertos ahora reside en que Lagarde, que encara el último periodo de su mandato, repita el tristemente célebre ‘error Trichet’. En julio de 2008, el presidente del BCE en aquel momento, Jean-Claude Trichet, tomó la decisión de subir los tipos en 25 puntos básicos, hasta el 4,25%, para frenar los «riesgos al alza» para los precios y evitar posibles efectos de segunda ronda. Los paralelismos son evidentes.
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En aquel momento, tanto el petróleo como los alimentos estaban disparados, en una situación similar a la que el mundo vive hoy en día. En junio, la inflación de la Eurozona llegó al 4%, y el petróleo llegó a posicionarse en los 147 dólares en julio, para luego desplomarse por debajo de 40 dólares en diciembre cuando la demanda global colapsó. Meses después, la decisión de Trichet resultó fatal. La crisis económica se agravó, y el BCE tuvo que acometer varios recortes de emergencia para estabilizar la economía europea.
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