“Cada vez vemos más gente que no conoce el mar”
La temporada de playas ya ha entrado en su fase más intensa y los socorristas de Gijón afrontan los próximos meses con una mezcla de optimismo y preocupación. Optimismo porque todo apunta a un verano de gran afluencia y porque el servicio sigue modernizándose año tras año. Preocupación porque, detrás de muchas de las intervenciones que realizan, detectan un problema creciente: cada vez más usuarios desconocen los riesgos del mar y hacen caso omiso de las indicaciones de seguridad.
[–>[–>[–>La ciudad cuenta este verano con 52 efectivos repartidos por los distintos arenales del concejo. El dispositivo llega además después de varias jornadas de formación específica sobre primeros auxilios, rescates, conocimiento de la costa gijonesa, evacuaciones o gestión emocional. A ello se suma la renovación progresiva de equipamientos e infraestructuras, con nuevas torretas y materiales que van sustituyendo a los más antiguos.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>En la central de salvamento de San Lorenzo, la jefa del servicio, Flor Palacio, explica que el operativo cuenta con todos los medios necesarios para afrontar la campaña. “Estamos cambiando torretas y sustituyendo lo antiguo por lo nuevo y por materiales más modernos”, resume.
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Un verano con más gente
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Los socorristas Pablo Fuertes, Isaac Fiera y Sergio Arias coinciden en que la temporada se presenta con mucha actividad. “En principio va en aumento, como estos últimos años”, señalan. Las previsiones de buen tiempo y la creciente llegada de visitantes hacen prever playas muy concurridas durante las próximas semanas.
[–>[–>[–>Socorristas en San Lorenzo. / Marcos León
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A esa afluencia se suma otro factor que ha condicionado el inicio de la campaña. Los temporales del invierno han modificado los fondos marinos y generado corrientes que, en algunos puntos, pueden resultar difíciles de detectar para quienes no conocen bien la playa. “Estamos teniendo bastantes avisos e incluso alguna intervención a pesar de toda la señalización y de los avisos que hacemos”, cuenta Fuertes.
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No es que haya más peligro, sino menos conocimiento
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Cada verano España registra decenas de ahogamientos y la pregunta surge de forma inevitable: ¿somos cada vez más imprudentes? Los socorristas creen que la realidad es más compleja.
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[–>Por un lado, la masificación hace que existan más situaciones de riesgo. Por otro, observan un cambio en el perfil de muchos usuarios. “Cada vez vemos más gente que no conoce el mar. Antes la mayoría éramos gente de Gijón o de Asturias y había un conocimiento que se transmitía casi de forma natural. Ahora llega mucha gente de fuera que desconoce estas playas y sus riesgos”, explica Arias.
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El Centro de Rescate. / Marcos León
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Los profesionales detectan cada vez más casos de personas que se bañan en zonas peligrosas pese a la existencia de carteles, balizamientos o advertencias directas. “Hay gente que planta la sombrilla y decide bañarse delante, aunque lleve veinte minutos viendo a un socorrista pitando para que la gente salga de allí”, lamentan.
[–>[–>[–>Los niños, la principal preocupación
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Si hay una cuestión que preocupa especialmente al equipo de salvamento es la vigilancia de los menores. Los socorristas aseguran que cada vez es más frecuente encontrarse con niños pequeños solos en el agua o en zonas conflictivas. “Muchas veces sacamos a un menor del agua y cuando preguntamos dónde están los padres resulta que están a cien, doscientos o incluso trescientos metros”, explican.
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Por ello, una de las principales recomendaciones de la temporada pasa por mantener un control constante sobre los más pequeños, especialmente en una playa como San Lorenzo, donde la extensión del arenal y el elevado número de usuarios pueden favorecer despistes.
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Mucho más que rescates en el agua
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Aunque la imagen más habitual del socorrista está asociada a rescates marítimos, la realidad diaria es mucho más amplia. En una jornada de máxima ocupación pueden concentrarse más de 20.000 personas en la playa y buena parte de las incidencias se producen fuera del agua.
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Golpes de calor, caídas, torceduras practicando deporte, personas indispuestas o niños perdidos forman parte del trabajo cotidiano de un servicio que actúa como primera respuesta ante cualquier emergencia que se produzca en el arenal. “Por volumen de gente es normal que pasen cosas y tenemos que estar pendientes de todas ellas”, explica Fiera.
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Después de años vigilando las playas gijonesas, los socorristas resumen su mensaje en una idea sencilla: hacer caso a las indicaciones. “No nos gusta reñir. Cuando hacemos una advertencia siempre hay un motivo detrás y ese motivo es la seguridad”, recuerdan.
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