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cinco heridas abiertas en un Barça endeudado, judicializado y bajo sospecha arbitral por Negreira

cinco heridas abiertas en un Barça endeudado, judicializado y bajo sospecha arbitral por Negreira
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  • Publishedmarzo 7, 2026



El 7 de marzo de 2021, Joan Laporta recuperó la presidencia del FC Barcelona con 30.184 votos y la promesa de devolver al club la grandeza perdida en los últimos años con Bartomeu.

Un lustro después, el 15 de marzo de 2026, se presenta a la reelección en un duelo directo con Víctor Font, con menos avales que en 2021 -7.226 firmas frente a las 9.265 de entonces- y con un balance que, más allá de dos Ligas, dos Copas y el proyecto deportivo de Hansi Flick, arrastra varias heridas que siguen abiertas.

Porque lo que Laporta deja tras 1.790 días de mandato no es solo una cuestión de títulos o de resultados deportivos. Es un Barça con la deuda más abultada de Europa, un estadio a medio construir con intereses millonarios, un escándalo arbitral sin precedentes que la UEFA vigila desde la distancia y varios frentes judiciales abiertos contra su persona.

También dijo adiós a la Superliga. El proyecto impulsado por Florentino Pérez al que se había aferrado durante años.

La salida, presentación como un gesto de alineación con la UEFA y la ECA, dejó al Barcelona relegado en el nuevo orden del fútbol europeo que diseñan el Real Madrid, la propia UEFA y la nueva ECA. Ni dentro ni fuera: en tierra de nadie.

A eso se suma una gobernanza interna que ha expulsado a más de veinte altos cargos en menos de un lustro. Cinco heridas abiertas que definen el segundo mandato de Joan Laporta y que ninguna urna, por sí sola, puede cerrar.

La sombra del Caso Negreira

De todos los escándalos que han salpicado al Barça en estos cinco años, ninguno tiene la dimensión del Caso Negreira. La investigación judicial, destapada en 2023, reveló que el club pagó 7,3 millones entre 2001 y 2018 a José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), y a su hijo Javier, a través de sus empresas.

La cifra total, según las diligencias posteriores, se elevó hasta los 8,4 millones. La Fiscalía Anticorrupción alegó que los pagos buscaban influir en los arbitrajes a favor del Barça, algo que el club ha negado siempre de forma rotunda.

Laporta fue inicialmente imputado por cohecho, corrupción deportiva, administración desleal y falsedad documental, al extender el juez instructor la investigación hasta 2008, cuando él aún ocupaba la presidencia.

Sin embargo, en mayo de 2024 la Audiencia de Barcelona archivó los cargos contra él por prescripción, al considerar que cada presidente debe responder por los pagos de su mandato y que los suyos habían prescrito desde 2015.

Joan Laporta, con uno de lo informes elaborados por Enríquez Romero


Joan Laporta, con uno de lo informes elaborados por Enríquez Romero

Reuters

En diciembre de 2025, ya como testigo, declaró ante el juzgado durante una hora. Justificó los pagos como una práctica «heredada» y afirmó que «merecían la pena» porque aportaban informes sobre árbitros.

También subrayó que el Barça de Ronaldinho, Messi y Xavi no necesitaba ayuda arbitral: «En absoluto nos han beneficiado». Los exentrenadores Luis Enrique y Valverde, sin embargo, declararon que nunca vieron cuántos informes.

Tres años después del estallido del caso, la instrucción sigue abierta. La jueza Alejandra Gil Lima prorrogó la investigación otros seis meses en marzo de 2026 -la cuarta prórroga consecutiva-, a petición de la Fiscalía y del Real Madrid, personado como acusación particular.

El 10 de abril, fecha clave, declararán el Barcelona como persona jurídica -representado por Elena Fort– y el delegado Carlos Naval, ambas comparecencias solicitadas por el club blanco. Siguen imputados el propio club, Sandro Rosell y Josep María Bartomeu.

La dimensión internacional del escándalo es lo que convierte al caso Negreira en una amenaza existencial. El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, lo calificó como «una de las situaciones más graves en el fútbol que yo haya visto», con posibles sanciones que incluían la expulsión de la Champions de uno a 10 años.

La UEFA mantiene abierto su expediente y la FIFA sigue atenta a la evolución del caso. Mientras tanto, el Real Madrid prepara un informe formal para ambos organismos. Es una mancha reputacional que trasciende lo judicial y que condiciona cualquier relación institucional del club con el fútbol europeo.

Las palancas

Cuando Laporta aterrizó en la presidencia en marzo de 2021, la herencia de Bartomeu era demoledora: una masa salarial que devoraba el 98% de los ingresos y una deuda descomunal. La solución fue la masiva venta de activos, bautizada popularmente como «las palancas».

Una operación de emergencia que salvó al club del colapso inmediato, pero cuyo costo a largo plazo sigue creciendo.

El Barça vendió el 25% de sus derechos televisivos de LaLiga por 25 años al fondo estadounidense Sixth Street. La primera operación -el 10% por 207,5 millones- se cerró a contrarreloj en junio de 2022 y generó una plusvalía de 267 millones que salvó el ejercicio de cerrar con pérdidas de 161 millones.

La segunda -un 15% adicional- aportó otros 398,9 millones. En total, aproximadamente 519 millones de euros ingresados a cambio de renunciar a una cuarta parte de los ingresos televisivos durante un cuarto de siglo. La renuncia a ingresos futuros se estima en más de 1.000 millones de euros.

Griezmann posa con un mural de Barça Studios.


Griezmann posa con un mural de Barça Studios.

EFE

Pero la operación más controvertida fue la venta del 49% de Barça Studios -hoy Barça Produccions– a inversores como Socios.com y Jaume Roures, valorada inicialmente en 408 millones de euros. Fue un espejismo. Los compradores incumplieron los pagos: solo se ingresaron 55 millones de los 200 previstos.

La valoración se desplomó progresivamente hasta los 178 millones tras sucesivos deterioros contables impuestos por los auditores. Laporta, además, cambió la auditora Grant Thornton por Crowe Global después de que la primera recomendara rebajar la valoración por los impagos.

Esta palanca fallida generó un impacto negativo de 65 millones en el último balance y fue determinante en las pérdidas netas de 17 millones del ejercicio 2024-25.

La UEFA, por su parte, multó al Barcelona con 15 millones directos y otros 45 condicionados por incumplimiento del fair play financiero en los ejercicios 2023 y 2024. Laporta reveló en la asamblea de octubre de 2025 que inicialmente la UEFA pretendía una multa de 60-80 millones y dejar al club sin Champions.

Deuda récord y Espai Barça

Las finanzas del club siguen en estado crítico. El pasivo total del Barcelona alcanza los 2.573 millones de euros, con un patrimonio neto negativo de 153 millones y un fondo de maniobra de -266 millones.

El patrimonio neto, si bien mejoró desde los -455 millones de 2021 hasta los -153 actuales, sigue siendo negativo y lo sería aún más sin la operación contable del Espai Barça, según el propio tesorero del club.

​La remodelación del Camp Nou, rebautizado como Spotify Camp Nou, se ha convertido en un agujero negro financiero. El coste del proyecto se ha disparado un 250% respecto a la previsión inicial, pasando de unos 600 millones a 1.500 millones de euros.

Para financiarlo, el club contrató un préstamo de 1.475 millones con Goldman Sachs y JP Morgan a una tasa de interés superior al 5% y un plazo de 35 años.

​Las obras acumulan más de 10 meses de retraso respecto al calendario pactado con la constructora turca Limak. La finalización, prevista inicialmente para 2026, se ha pospuesto a 2027 por la instalación del techo.

Los intereses del préstamo comenzaron a correr en diciembre de 2025 con un primer pago de 44 millones y alcanzarán los 94 millones en diciembre de 2026.

El estado del Camp Nou en el mes de marzo.


El estado del Camp Nou en el mes de marzo.

FC Barcelona

Las penalizaciones por retraso pactadas con Limak —un millón por día— acumulan teóricamente 288 millones, aunque la directiva se reserva ese «as bajo la manga» para negociar y evitar sobrecostes en lugar de reclamarlos.

La pregunta que nadie responde es por qué no se ejecutan. Si el 90% de los activos patrocinables no están construidos antes de julio de 2028, Spotify podría rescindir unilateralmente su contrato de naming Rights.

Mientras tanto, la mudanza al Estadio Olímpico de Montjuïc supuso una caída de ingresos cifrada en 93 millones por jornada y obligó al club a pagar entre 15 y 20 millones de alquiler. El Espai Barça, concebido como la gran palanca de futuro, es hoy la mayor fuente de incertidumbre del Barcelona.

Frentes judiciales

Más allá del caso Negreira, que afecta al club como institución, Laporta ha acumulado varios problemas con la justicia que le afectan directamente como persona.

La Audiencia de Barcelona ordenó investigar a Laporta, junto a su vicepresidente Rafa Yuste, el economista Xavier Sala i Martín y el exdirector de TV3 Joan Oliver, por una presunta estafa derivada de inversiones en la sociedad CSSB Limited, con sede en Hong Kong, y su filial Core Store.

Una inversora denunció haber perdido al menos 91.500 euros en operaciones de 2016 vinculadas al proyecto de ascender al Reus de división y crear una academia de fútbol en China.

La querella acusa a los investigados de haberse apoyado en su «reputación y prestigio» para captar capital de alto riesgo sin revelar las pérdidas reales. A esta causa se suman al menos otras dos querellas adicionales, incluida una por 4,7 millones de euros presentada por una familia lotera y otra del tenista Albert Ramos.

Por otro lado, hace apenas unos días un socio del Barcelona denunció a Laporta ante la Audiencia Nacional por presunto blanqueo de capitales, administración desleal, falsedad documental, delitos contra la Hacienda Pública y organización criminal.

La denuncia detallaba «un entramado de sociedades» en España, Chipre, Dubai, Croacia y Estonia, con pagos de proveedores del Barça como Nike y Limak a «cuentas sospechosas» fuera de la UE.

La denuncia incluía al hermano de Laporta, Xavier Laporta, propietario de Capital Planet SL, domiciliado en el mismo edificio que su despacho profesional.

El juez Pedraz de la Audiencia Nacional no admitió la denuncia por incompetencia territorial, pero la derivó a los juzgados de Barcelona para que decidieran si la admitían a trámite.

La Fiscalía, lejos de archivarla, solicitó esa derivación territorial. Laporta niega la acusación. Pero el goteo de causas judiciales acompaña toda la campaña electoral como un ruido de fondo que no cesa.

Desgaste y salidas

Si los cuatro puntos anteriores son heridas con nombre propio, el quinto es el más difuso pero quizás el más revelador: la incapacidad del entorno de Laporta para mantener un proyecto institucional estable.

Desde marzo de 2021, entre 18 y 24 directivos y ejecutivos han abandonado el club. Jaume Giró, Ferran Reverter, Mateu Alemany, Jordi Cruyff, Jordi Llauradó, Eduard Romeu

Reverter, el CEO fichado por el propio Laporta, dimitió en solo siete meses por discrepancias con el acuerdo de Spotify. Romeu, el cerebro financiero de las palancas, abandonó el cargo en un momento crítico con incógnitas pendientes sobre Barça Studios.

La opacidad institucional ha completado el cuadro. Durante cuatro años consecutivos (2022-2025), Laporta celebró las asambleas de compromisarios de forma exclusivamente telemática, pese a prometer un formato híbrido.

La participación se desplomó de 906 compromisarios a 462 en la última sesión presupuestaria. Un grupo de socios envió un burofax denunciando «fraude de ley», al considerar que la normativa telemática se autoriza por la pandemia y que esa situación ya no existía. La oposición lo interpretó como una estrategia para «ahorrar preguntas incómodas».

El fichaje de Dani Olmo por 55 millones en el verano de 2024 derivó en otro episodio bochornoso. El Barcelona no logró inscribirlo antes del 31 de diciembre al no cumplir el control económico de LaLiga y tuvo que recurrir de urgencia al Consejo Superior de Deportes, que concedió una cautelar justo antes de la Supercopa de Yeda.

LaLiga, como adelantó EL ESPAÑOL, suavizó sus exigencias a cambio de que el club retirara dos demandas -una por el acuerdo CVC y otra por abuso de posición de dominio-. Gracias a ese pacto, el Barça pudo inscribir fichajes en el verano de 2023, pero a costa de renunciar a batallas legales que podrían haberle reportado decenas de millones.

Pero si algo ha definido la gestión de personas en este mandato, es la relación destructiva con tres figuras importantísimas en la historia del club: Messi, Koeman y Xavi.

La marcha de Messi en agosto de 2021 fue el episodio más traumático: pese a un principio de acuerdo, LaLiga no autorizó la inscripción por el límite salarial. Casi cinco años después, Laporta reconoció que su relación con él «está rota».

Joan Laporta, junto a Koeman.


Joan Laporta, junto a Koeman.

FC BARCELONA

Koeman relató que lo despidió en el avión de vuelta de un partido, «con los jugadores sentados detrás»: «Si pensaban que era una leyenda, deberían haberme tratado de forma diferente».

Con Xavi, el vaivén fue aún más surrealista: lo convenció para quedarse en la célebre «cena del sushi» y semanas después lo destituyó. Tres leyendas, tres relaciones rotas. Daño colateral de una gestión errática.

Con todo esto a sus espaldas se presentará a la reelección el 15 de marzo. Víctor Font, su único rival, habla de «sombras» y «falta de transparencia».

Las urnas decidirán. Pero las cinco heridas no se cierran con votos. Se cierran con sentencias, con saldos en positivo, con un estadio terminado, con una gobernanza que no expulse a quien se acerque y con la certeza de que uno de los clubes más grandes del mundo no necesita pagar a nadie para ganar. Eso, de momento, está lejos de resolverse.



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