cinco traumatólogos ovetenses, ante el juez
Hasta cinco traumatólogos de tres hospitales de Oviedo están llamados a declarar ante el juez la próxima semana por una presunta cadena de errores que a punto estuvieron de costar la amputación de una pierna a Juan Milans del Bosch García, un joven de 19 años que sufrió una lesión en un partido de fútbol.
[–>[–>[–>Los hechos tuvieron lugar hace dos años. Tras once intervenciones quirúrgicas, el paciente ha podido conservar su pierna, pero la extremidad presenta “gravísimas lesiones y secuelas”, según alega la familia de Juan Milans, que ha presentado una querella por delito de lesiones por imprudencia contra dos especialistas del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), otros dos del Hospital Centro Médico de Asturias y uno de la Clínica Asturias.
[–> [–>[–>Los cinco médicos prestarán declaración los días 4 y 5 de febrero (miércoles y jueves de la próxima semana) ante el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Oviedo.
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La familia de Juan Milans ha pedido que el doctor Alberto Lajo pueda ratificarse en el informe pericial aportado con la querella, que según los padres acredita “las graves imprudencias médicas cometidas por los querellados”. Asimismo, a los centros sanitarios implicados se les ha requerido para que aporten sus pólizas de seguro de responsabilidad civil. Además, con toda probabilidad, se solicitará al Instituto de Medicina Legal de Asturias un informe sobre las lesiones que son objeto de la denuncia.
[–>[–>[–>Santiago Colombatto, jugador del Real Oviedo, visita a Juan Milans. / LNE
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El domingo 14 de enero de 2024, en un partido entre el Nalón de Olloniego y el Grujoan, Juan Milans, lateral izquierdo de los locales, se rompió la tibia de la pierna derecha al chocar con el portero rival. En un primer momento parecía una fractura “limpia”, sin desplazamiento, en la pierna derecha. Lo que vino después fue un calvario sanitario en el que llegó a temerse por su vida.
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Aullando de dolor pese a tomar fentanilo
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Todo empezó por una férula que nunca debió colocarse y por un alta dada por los médicos del HUCA a un paciente que aullaba de dolor pese a estar tomando fentanilo. Tan lacerante era el sufrimiento que el joven, pocas horas más tarde, perdió el conocimiento en la sala de espera de la Clínica Asturias.
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[–>El intrincado itinerario de Juan Milans puede sintetizarse del siguiente modo:
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Tras sufrir la lesión, el joven es llevado al HUCA. Tres horas más tarde, a las 16.43 horas, se le da el alta médica. La querella subraya que los traumatólogos no lograron identificar el “síndrome compartimental” que padecía, “a pesar de sus gritos de dolor”, y le enviaron a su casa.
[–>[–>[–>El síndrome compartimental es una lesión grave caracterizada por un aumento anormal de la presión dentro de un compartimento muscular cerrado, delimitado por una fascia rígida y no extensible. Este incremento de presión compromete la perfusión sanguínea local, lo que puede conducir rápidamente a isquemia, necrosis muscular y daño nervioso irreversible, si no se trata con urgencia.
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El dolor no cedía con benzodiacepinas. Tampoco con desketoprofeno ni con fentanilo. Su padre también advirtió a los médicos de que Juan no sentía los dedos ni podía respirar bien. Lo enviaron a su casa y le dijeron que al día siguiente acudiera a su mutua deportiva para “valorar si es necesario operarle o no”.
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Ese mismo día, a las 19.30 horas, el dolor era tan agudo en casa que Juan Milans fue trasladado a la Clínica Asturias. “Allí, sentado en una silla de ruedas esperando ser examinado, perdió el conocimiento”, testimonian sus padres, quienes añaden que, a pesar de su estado, “no se le examinó la lesión y se dio por bueno el informe del HUCA”.
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Ante el agravamiento de la situación y los dolores que sufría su hijo, los padres le llevaron a última hora del día al Centro Médico de Asturias. De nuevo los especialistas dieron por bueno el diagnóstico del HUCA a pesar, señalan sus padres, de que manifestaba “todos y cada uno de los síntomas propios de un síndrome compartimental”.
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Mascarillas para un hedor «insoportable»
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“No será hasta las 18.45 horas del 16 de enero -es decir, dos días más tarde- cuando se le quita la férula y se sospecha por primera vez de la existencia del síndrome compartimental de Juan”, asevera la familia.
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Ese mismo día se produce la primera operación a última hora de la tarde. En el postoperatorio se le proporcionan opioides para reducir el dolor. Al día siguiente, se deja la pierna con la herida abierta para que drene. Esa noche, Juan y su familia han de usar mascarillas “debido al olor insoportable que desprende la pierna”.
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El 18 de enero, cuatro días después de la lesión, el joven sigue sin mover los dedos. Se le practican curas dolorosísimas sin anestesia y se le cubre la herida nuevamente. El hedor de la herida es ya tan intenso que al propio Juan se le revuelve el estómago y han de administrarle “Primperán”, jarabe contra los vómitos.
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Al día siguiente, segunda operación. El día 21, una semana después del incidente, tercera cirugía y detección de una necrosis en el músculo de la pierna. El dolor continúa, al igual que el olor de la pierna.
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El 23 de enero llega la cuarta operación y la visualización de un aumento de la necrosis en la pierna. “Se nos indica que es necesario e importante el traslado al HUCA, pues la situación empieza a ser crítica”, indican sus padres.
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En la UCI del HUCA
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El 24 de enero recala de nuevo en el complejo sanitario ovetense. Tan grave es su situación que se le ingresa en la UCI. Se le practica una nueva intervención quirúrgica. Se informa a la familia de que existe “una infección muy extendida y grave por toda la pierna derecha, que le han tenido que quitar muchísimo músculo necrosado y que las próximas 24-48 horas serían cruciales para ver si respondía al tratamiento antibiótico y evitar la extensión de la infección y salvar su vida”.
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Juan Milans permanecerá ingresado hasta el 21 de marzo de 2024. En ese plazo, fue sometido a diversas actuaciones quirúrgicas, entre ellas, la extirpación de zonas, huesos y tejidos necróticos (muertos), así como la colocación de material de ortesis y osteosíntesis en la pierna derecha.
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La Consejería de Salud del Principado le reconoció en agosto de 2024 una discapacidad en grado del 66 por ciento, como consecuencia de las gravísimas lesiones y secuelas padecidas. En la actualidad, ha conseguido retomar sus estudios de Ingeniería de Datos en el campus universitario de Gijón.
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El caso de Juan Milans alcanzó una elevada notoriedad. Futbolistas de renombre, como Santiago Colombatto, lo visitaron en el HUCA para darle ánimos. Ahora se pasa a una nueva pantalla: la próxima semana, un juez evaluará la actuación de cinco médicos, en lo que es uno de los procesos judiciales más significativos de la sanidad asturiana de los últimos años.
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