Citroën Racing revela los tres secretos para que pilotar un Fórmula E se convierta en todo un arte
En la Fórmula E, la velocidad por sí sola no gana carreras. Lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de gestionar la energía con precisión quirúrgica. Para Citroën Racing, esta disciplina eléctrica se ha convertido en un laboratorio en el que cada piloto debe equilibrar potencia, regeneración y estrategia en tiempo real. Jean-Éric Vergne y Nick Cassidy, los dos nombres del equipo, abordan cada ePrix como un ejercicio continuo de control y anticipacióndonde cada decisión al volante puede cambiar el resultado de la prueba.
A diferencia de otras categorías, aquí no sólo se aprieta el acelerador y se busca el límite. La Fórmula E exige una lectura constante del entorno, el consumo y el comportamiento del coche. Cada curva, cada frenada y cada adelantamiento es parte de un enérgico rompecabezas que los pilotos deben resolver vuelta tras vuelta.
La energía, el verdadero combustible para el rendimiento de una Fórmula E
En cada carrera, los pilotos parten con una cantidad limitada de energía que, utilizada sin control, no les permitiría completar la distancia total. Esto obliga a Vergne y Cassidy a planificar desde el primer contador cómo distribuir su consumo: cuándo contenerse, cuándo atacar y cuándo correr riesgos.
La clave es mantener un equilibrio perfecto entre eficiencia y velocidad. Mientras conducen, ambos deben monitorear continuamente los parámetros electrónicos del automóvil, ajustando mapas de potencia, niveles de regeneración y estrategias de gestión de energía. Es un ejercicio de multitarea extrema que convierte al conductor en un elemento central del rendimiento general del vehículo.
Uno de los elementos más decisivos es la regeneración energética. El actual monoplaza GEN3 Evo incorpora un sistema bimotor capaz de recuperar una cantidad de energía sin precedentes durante las fases de desaceleración. En un ePrix, Este sistema puede proporcionar casi el 50% de la energía utilizadaque transforma completamente el estilo de conducción: frenadas más largas, mayor anticipación y plena integración de la regeneración en la línea.
Un volante que funciona como centro de mando

En una Fórmula E el volante es mucho más que una herramienta de conducción: Se trata de un panel de control avanzado desde el que el conductor gestiona prácticamente todos los parámetros del coche.. Vergne y Cassidy reciben información constante a través de indicadores luminosos, mensajes en pantalla y señales sonoras que les permiten adaptar su estrategia en tiempo real.
Desde esta rueda puedes cambiar la entrega de potencia, ajustar el nivel de regeneración o equilibrar el consumo de energía en función de la situación de la carrera. Las levas traseras también juegan un papel claveya que permiten modular la recuperación de energía y adaptar el comportamiento del coche a cada fase del ePrix.
A todo esto se suman herramientas estratégicas que añaden un nivel adicional de complejidad. A él Modo ataquepor ejemplo, ofrece un aumento temporal de potencia, pero obliga a los conductores a desviarse de la línea ideal para activarla. Esta pequeña desviación supone una pérdida inicial de tiempo que habrá que recuperar posteriormente, por lo que su utilización requiere una planificación milimétrica.
A él Mejora del hoyoUna de las innovaciones más sorprendentes, introduce la posibilidad de carga ultrarrápida en boxes. Esto abre la puerta a nuevas estrategias, obligando a los pilotos a recalcular el consumo de combustible y el ritmo de carrera en función del momento elegido para aprovechar esta ventaja.
Circuitos urbanos: precisión absoluta y carreras impredecibles

La Fórmula E se corre en circuitos urbanos que llevan a los conductores al límite. Calles estrechas, superficies irregulares, muros muy estrechos y pocas vías de escape. Transforman cada vuelta en un ejercicio de extrema precisión. Además, la menor carga aerodinámica de los coches favorece carreras más abiertas, con continuos adelantamientos y situaciones impredecibles.
En este entorno, la gestión de la energía también influye en la posición de la vía. En muchos casos, liderar en las primeras vueltas no es la estrategia más inteligente, porque estar delante implica un mayor consumo. Es por eso, Vergne y Cassidy deben decidir cuándo es mejor permanecer en el grupoAhorra energía y espera el momento adecuado para lanzar tu ataque.
La Fórmula E es, esencialmente, una categoría donde la inteligencia estratégica pesa tanto como el talento al volante. Cada ePrix es una partida de ajedrez eléctrica en el que los conductores deben anticipar los movimientos de sus rivales, interpretar los datos del coche y adaptarse a un entorno en constante cambio.
Foto de : Citroën Racing








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