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claves para evitar sanciones DGT en tu flota

claves para evitar sanciones DGT en tu flota
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  • Publishedjulio 21, 2026



Tirar una colilla por la ventanilla le puede salir caro a un conductor profesional 500euros y la pérdida de 6 puntos del papel. La Dirección General de Tráfico (DGT) califica esta conducta como una infracción muy grave, un riesgo que en el sector de flotas requiere medidas preventivas específicas para evitar sanciones que afecten directamente a la cuenta de pérdidas y ganancias.

La tarjeta rápida para el profesional

  • Por qué es importante: Los conductores de flotas que fumen al volante y arrojen colillas al asfalto se arriesgan a una multa inmediata de 500 euros y 6 puntos, que también puede acarrear corresponsabilidad si la empresa no ha formado o equipado adecuadamente el vehículo.
  • Ventajas y desventajas: A favor: la claridad regulatoria fortalece la seguridad vial y la protección ambiental; Para el gestor de flotas, la formación y el equipamiento a bordo son una herramienta para controlar los costes y el cumplimiento. Contra: detectar y corregir el humo en la cabina es difícil sin telemetría o inspecciones periódicas; Un trabajador autónomo que desconozca la clasificación puede recibir una sanción inesperada y difícil de impugnar.
  • Datos técnicos principales: multa de 500euros; pérdida de 6 puntos; infracción muy grave conforme al artículo 77.x) del Código de Circulación; También se aplica a cualquier objeto inflamable (cigarrillos, encendedores, baterías de litio) o material que impida la circulación.

Porque es una infracción muy grave y quién está más expuesto

El artículo 12.4 de la Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial prohíbe arrojar a la vía objetos que puedan provocar un incendio o poner en riesgo la seguridad vial. La DGT tipifica esta conducta en el artículo 77.x) como infracción muy grave, con una sanción básica de 500euros

La pérdida asociada, a que se refiere el Anexo II de la misma ley, se 6 puntos. En la práctica, para un conductor profesional cuyo permiso es su herramienta de trabajo, la acumulación de puntos perdidos puede suponer la suspensión del permiso, con el consiguiente coste operativo para la empresa.

Las reglas no se limitan a las colillas de cigarrillos. Cualquier objeto inflamable (cigarrillos, encendedores, baterías de litio) recibe el mismo trato. Tampoco están exentos los objetos que impidan la libre circulación o dificulten la parada y el aparcamiento, como botellas o vasos. Un simple descuido en cabina puede multiplicar las sanciones si el gestor de la flota no establece protocolos claros.

Medidas de prevención para la flota: formación y equipamiento a bordo

La mejor defensa ante una multa de esta magnitud es anticiparla. Por parte del área de recursos humanos o del gestor de flota, es recomendable implementar un programa de formación periódica que explique la clasificación de la infracción, las consecuencias para el conductor y la empresa y las alternativas seguras: utilizar ceniceros portátiles homologados o simplemente no fumar mientras se conduce.

El equipamiento profesional del vehículo es otro aliado. Instalar ceniceros fijos o portátiles con cierre hermético, señalar la prohibición de tirar residuos por la ventana y comprobar su estado durante las inspecciones rutinarias son medidas de bajo coste que garantizan un alto retorno en términos de seguridad y prevención de multas.

Para las flotas que operan con telemetría, las soluciones de monitoreo del comportamiento de conducción pueden detectar patrones de conducción distraídos a menudo asociados con el tabaquismo. Cruzar estos datos con paradas no autorizadas ayuda a identificar factores de riesgo antes de que la DGT imponga la sanción.

¿Cuánto cuesta una colilla de cigarrillo? Impacto en su billetera y sus operaciones

Más allá de la multa de 500 euros, la pérdida de 6 puntos tiene un impacto directo en la continuidad del servicio. Un conductor profesional que alcance el límite de puntos perderá su licencia, por lo que la empresa tendrá que reasignar rutas o contratar personal de reemplazo mientras gestiona la recuperación de la licencia. El coste operativo de esta interrupción, sumado al posible aumento de la prima del seguro, convierte una colilla en una pérdida económica.

Desde el punto de vista del gestor, la política de flota debe dejar claro que la prohibición de tirar objetos por la ventana forma parte del contrato de trabajo o de servicios. Incluir la sanción como falta grave en el régimen disciplinario interno no sólo desalienta, sino que también protege a la empresa en el caso de que el conductor actúe por iniciativa propia.

En la relación coste-beneficio, invertir unos euros en ceniceros herméticos y media jornada de formación no sólo evita los 500 euros de la primera práctica, sino que también fortalece una cultura de seguridad que puede prevenir otros incumplimientos detectables en los mismos controles de tráfico. La claridad regulatoria favorece al profesional de flotas que sabe anticiparse.

La mejor inversión para la flota no está en el motor, sino en la formación de los conductores: evitar una única multa de 500 euros por colilla paga con creces el coste de un cenicero y una entrevista preventiva.

En un entorno de márgenes ajustados, gestionar activamente el cumplimiento normativo es una forma de ahorrar tan tangible como renovar neumáticos u optimizar tu ruta. El directivo que integre la prevención de penalizaciones en su tablero obtendrá un retorno inmediato y un equipo de conductores más responsable al volante.



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