Claves para la reindustrialización del sector de la defensa
El mundo de la defensa está sometido a retos novedosos y sumamente atractivos. Un incremento presupuestario, como no se había visto en muchos años, y un panorama general que difiere del anterior, muy centrado en la apuesta por las soluciones multilaterales.
[–>[–>[–>Asumimos el compromiso de impulsar y desarrollar nuevas políticas. La mirada para el cumplimiento de este compromiso se vuelve, de forma inmediata, a la industria y a su capacidad para afrontarlo. La respuesta es evidente: el sector industrial necesita ciertas adaptaciones y una conjunción de factores y políticas con los que ser capaz de cumplir el objetivo.
[–> [–>[–>En este punto, muchos agentes han puesto el foco en que la respuesta pasa por conseguir empresas más grandes y, por tanto, fían el éxito a una mayor capacidad empresarial que solo se puede lograr con mayores operaciones de fusiones y adquisiciones. En modo alguno esta solución puede descartarse, pero sí podemos adelantar que tiene un efecto limitado, porque, en materia de industria de la defensa, la autarquía y la producción completa de un producto son, prácticamente, inviables.
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Esto nos sitúa en un segundo escenario, de carácter complementario con el anterior, y que consiste en indicar la necesidad de encontrar fórmulas de colaboración interempresariales que contribuyan a la consecución de un objetivo común. La UTE – en una enorme crisis por la vía del derecho de la competencia- y la posición de suministradores o subcontratistas se han relevado insuficientes ante el reto tan completo que se avecina.
[–>[–>[–>Combinación de fórmulas
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A partir de aquí,hay dos soluciones adicionales que deben responder al desafío de la combinación de fórmulas. Una apuesta debe venir del impulso de las diferentes fórmulas de I+D+I. En este punto, conviene recordar que las fórmulas de flexibilidad que promovió la reforma de la ley de la ciencia están en un nivel de desarrollo e implementación muy reducido y tienen una potencialidad que probablemente exige una posición más pedagógica de los poderes públicos y del conjunto de la sociedad en la búsqueda de procesos de imbricación entre los científicos, los emprendedores y los empresarios que tienen que afrontar un reto de la importancia del señalado.
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En el marco anterior, se sitúan dos alternativas que, claramente, son viables, pero, en la línea de que no hay ninguna solución que sea completa y definitiva, es necesario pensar en soluciones adicionales. Las dos expuestas -especialmente, la segunda- apuntan a la innovación y a la investigación, pero los retos van más allá y se centran en la capacidad industrial. La pregunta es sencilla: ¿Cómo hacer el doble? Desde luego, ganando peso y envergadura empresarial, como hemos dicho, pero también buscando procesos de conjunción con otros ámbitos empresariales muy dedicados al desarrollo industrial.
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[–>Pongo como ejemplo al sector de la automoción, cuya capacidad para reinventarse industrialmente es notable y cuya capacidad de crecer y alimentar su propia actividad se encuentra en entredicho en lo que se refiere a su volumen. Es probable que la capacidad industrial y de producción de la automoción sea un elemento que puede coadyuvar en el proceso de industrialización del sector de la defensa. Su capacidad de hacerlo autónomamente no es sencilla, pero la búsqueda de elementos de conjunción con el sector y de colaboración puede ser capital, no tanto para el diseño y la formulación, sino para la ejecución.
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Esta idea se complementa con una apuesta por la innovación y el diseño de tecnología dual, que pueda aproximar muchas soluciones entre ambos sectores.
[–>[–>[–>Conjunción de intereses
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La pregunta es sencilla y consiste en interrogarse sobre cómo se puede producir la conjunción de intereses. Para que esta conjunción de intereses se produzca, lo que debe ocurrir es que ambos sectores tengan la capacidad de visualizarse tempranamente en sus capacidades y en sus actitudes. Si esto ocurre, las fórmulas jurídicas fluirán en función de las necesidades y de las circunstancias concretas. El aislamiento, al igual que ocurre con la ciencia y la experimentación, que necesitan visibilidad y fórmulas jurídicas, solo conduce a la autarquía, y la falta de combinación de factores conduce, a su vez, a la imposibilidad de responder a un objetivo común que probablemente tiene una dimensión que jamás se había considerado y que, por tanto, no responde a esquemas normales de crecimiento y desarrollo.
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Realmente, el reto no es únicamente el incremento de las cifras de gasto; es, sobre todo, conseguir, por fórmulas diferenciadas, un esquema de cumplimiento, ya que las características específicas de la industria de la defensa exigen nuevas formas de actuación, de colaboración, de producción, de invención y de gestión. El sistema necesita imaginación y colaboración intersectorial porque se trata de una industria que tiene que reinventarse en su cualificación y en la cuantía de su actuación. Este reto exige fórmulas nuevas y netamente colaborativas que no son, precisamente, esquemas sencillos ni en los que tengamos gran experiencia.
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