cómo hablar con tus hijos adolescentes del caso Epstein para prevenir abusos y educar en el consentimiento
Esperanza Rosales, administrativa de 50 años, se topó en Netflix con el documental ‘Jeffrey Epstein: asquerosamente rico’. Sintió curiosidad y comenzó a verlo mientras su hija, de 13 años, pululaba por el salón. Los testimonios de las hermanas que aparecen en el primer capítulo contando los abusos sexuales que sufrieron a manos del fallecido multimillonario y depredador sexual captaron la atención de la niña. “Mamá, ¿quién es este tipo? ¿Por qué les hizo esto?”. Esperanza no supo reaccionar. No encontró palabras adecuadas para tratar con su hija temas tan truculentos como la maldad humana, la prostitución de menores, las violaciones y el poder infinito de las élites económicas y políticas. Zanjó el asunto como pudo, cambió de tema y apagó la televisión. Esperanza se ahorró una conversación incómoda, pero perdió una ocasión perfecta para dialogar con su hija, generar vínculo con ella, brindarle información para prevenir abusos y fomentar su pensamiento crítico.
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El nombre de Jeffrey Epstein –delincuente sexual que en 2019 se suicidó en una cárcel de Nueva York donde esperaba juicio– está en todos los medios de comunicación y en todas las conversaciones de la calle a raíz de la desclasificación de espeluznantes documentos analizados en el Congreso de EEUU. Junto a su pareja, Ghislaine Maxwell, el magnate neoyorquino aprovechó su influencia para tejer en silencio una vasta red de prostitución con la que él y sus acólitos violaron reiteradamente a cerca de mil niñas y mujeres.
[–> [–>[–>El interés de los menores
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Muchas familias se ven incapaces de charlar en casa sobre un asunto tan turbio y esperan que la curiosidad de sus hijos e hijas se sacie en cualquier otro lugar. Los argumentos para mantener el tabú son los de siempre: “Es muy pequeña”, “no lo va a entender”, “no es un tema apropiado”, “no sabe qué es la prostitución”, “hay que esperar a que sea mayor”, “ya se lo explicarán en clase” y “no sé cómo abordarlo”. Sin embargo, no satisfacer el interés de los menores les condena a la desprotección porque acudirán a otras fuentes menos fiables. Por ejemplo, las redes sociales, donde abunda la desinformación y las consignas de la extrema derecha.
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«Un truco que no suele fallar es pedir ayuda y hacer que el adolescente se sienta útil»
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Autor de ‘Cómo hablar con un adolescente y que te escuche’, el profesor Jordi Nomen, que acaba de publicar ‘Contra la tiranía del like’, anima a las familias a conversar de temas relevantes con sus hijos e hijas y con un lenguaje adaptado a su edad. El truco, asegura, no es soltar frases generalistas sino “utilizar estrategias” para enganchar en la conversación. Un truco que no suele fallar es pedir ayuda y hacer que el adolescente se sienta útil. En el caso del depredador sexual, la pregunta más adecuada para iniciar una conversación sería: “Oye, tú que estás al tanto de todo, ¿qué te parecen las noticias sobre Epstein? ¿Lo has hablado con tus amigos o en clase? ¿Por qué crees que actuó así con las chicas?”.
[–>[–>[–>«Deberías acudir a todas las conversaciones incómodas con tu adolescente siempre el espíritu abierto. Evita ser unidireccional e infantilizarlo porque detectará el tono de superioridad y no querrá escucharte»
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Los sermones están totalmente fuera de lugar. Especialmente, a partir de una determinada edad. “Deberías acudir a todas las conversaciones incómodas con tu adolescente siempre con el espíritu abierto y la disposición a comprender sus ideas. Evita ser unidireccional e infantilizarlo porque detectará el tono de superioridad y no querrá escucharte”, aconseja la divulgadora especializada en adolescencia Diana Al Azem en su libro ‘¡Quiero entenderte!’.
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Jeffrey Epstein, en una imagen de archivo / Europa Press
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Educación afectivo-sexual
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Iniciar una charla sobre el infame Epstein, en todo caso, exige pasos previos. Dado que estamos delante de un gravísimo caso de abuso sexual y de poder, el primer mandamiento es fomentar la educación afectivo-sexual en casa. No se trata de hablar de posturas ni de orgasmos sino de respaldar su autoestima, inculcar el respeto a los demás y, sobre todo, prevenir abusos. Tampoco se trata de dar una gran charla un día puntual sino de hablar muchas veces. Este tipo de conversaciones no pueden empezar en la adolescencia (ya llegas tarde) sino en la infancia. “La educación sexual de tu hijo debe empezar a los 0 años”, recuerda la psicóloga Anna Salvia, autora de ‘El porno NO mola’, un didáctico manual para evitar que la pornografía se convierta en el educador sexual de niños y niñas.
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[–>Comprar cuerpos
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Cual depredador, Epstein y sus secuaces buscaban chicas de ambientes desfavorecidos y las deslumbraba con sus mansiones y su inacabable fortuna. Ofrecía 200 dólares a niñas que tenían entre 14 y 16 años por un masaje. Esa situación es perfecta para hablar con los hijos preadolescentes sobre dos asuntos clave: qué es un abuso sexual y qué es el consentimiento. También, por supuesto, de la prostitución. “¿Crees que si las chicas no hubieran necesitado el dinero hubieran ido a su casa?” y “¿por qué Epstein se creía a salvo de todo?” son cuestiones que pueden dar pie para hablar de lo que supone comprar un cuerpo y la impunidad en la que se movió durante años un magnate que se codeaba con jueces, fiscales, profesores universitarios, presidentes de Gobierno y miembros de la realeza europea.
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«¿Piensas que las chicas iban porque querían?», «no las maltrataba físicamente y no las obligaba, ¿verdad?» y «¿crees que eso es un abuso?» son preguntas para mantener una conversación y aclarar conceptos
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“¿Tú qué piensas? ¿Las chicas iban porque querían? ¿Crees que se puede coaccionar a alguien sin maltratar físicamente? ¿Tú piensas que eso es un abuso?”. Estas preguntas son un ejemplo para seguir la conversación y aclarar conceptos. “La mayoría de los abusos en la infancia consisten en tocamientos y masturbaciones. Ahora bien, que no sean acciones ‘tan graves’ como se imagina, no quita un ápice de gravedad al hecho del abuso y a los posibles efectos en el menor”, recuerda la psicóloga Mamen Jiménez en el manual ‘Yo te lo explico’. La especialista destaca que el secreto y el silencio de las víctimas es uno de los motivos por los que es tan complicado detectar los abusos. El caso Epstein es una excusa perfecta para recordar a tu hijo la importancia de que cuente contigo siempre. Lamentablemente, uno de cada tres niños y niñas que han sufrido abusos no hablarán nunca de ello, recuerda Jiménez. Cuando a tu hijo le pase algo o se meta en un problema, tienes que ser tú la primera persona a la que llame.
[–>[–>[–>El profesor Nomen insiste en que en aquellas familias donde se puede hablar de sexo, contracepción, enfermedades de transmisión sexual y métodos anticonceptivos disminuye el riesgo de que el peligro se materialice. “Eso no supone dar permiso tácito a los chicos para que se inicien en el sexo sino superar el pudor de generaciones pasadas para ayudar a los hijos a cuidar de su salud. Es algo intimidante, pero los adolescentes que tratan el tema en familia, con normalidad, son aquellos que posponen las primeras relaciones sexuales y se protegen en caso de tenerlas”, concluye el divulgador.
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