COREA DEL NORTE | Corea del Norte se abre a negociar con EEUU pero a cambio de que reconozca su condición de «Estado nuclear»
Corea del Norte ha sentado las bases para retomar las negociaciones con Estados Unidos: Ni mercadeará con su arsenal nuclear ni intervendrá Seúl. La invitación condicionada llega durante el Congreso del partido, celebrado cada cinco años, en el que Kim Jong-un ha sido reelegido por unanimidad. Desde esa fortaleza ha animado a Donald Trump a acabar lo que iniciaron en 2019 a pesar de que Corea del Norte no figura en su carpeta de asuntos urgentes.
[–>[–>[–>«Si Estados Unidos respeta nuestra condición de Estado nuclear y evita sus políticas hostiles, no hay razón para llevarnos mal», ha afirmado Kim. La decisión, ha aclarado, es de Washington: «Estamos listos tanto para la coexistencia pacífica como para la confrontación permanente, y la elección no es nuestra».
[–> [–>[–>La reelección de Trump ha devuelto las esperanzas de diálogo en un conflicto que arrastra Estados Unidos durante más de 70 años. En su primer mandato negoció con Kim en Hanoi y Singapur la desnuclearización «completa, verificable e irreversible» de Corea del Norte a cambio del levantamiento de sanciones y la normalización de las relaciones. De aquello sólo salieron un puñado de fotos para la hemeroteca y Pionyang incluyó años después en su Constitución la condición de Estado nuclear. La decisión, ha insistido, es irreversible. «El concepto de desnuclearización ha dejado de tener sentido. Eso es lo último que pueden esperar de nosotros», afirmó Kim en septiembre en el Parlamento.
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La cuestión, pues, es qué negociarán Trump y Kim. La opción más factible, y ya aceptada por Seúl, es el congelamiento del programa nuclear. Pero comparada con la desnuclearización parece un objetivo demasiado humilde y acuerdos pasados ya han acreditado la quimérica fiscalización de un país horadado por túneles secretos. «No creo que a Trump le interese tanto ese objetivo como salir en la televisión. La supervisión sería muy complicada y el problema lo tendría que asumir la siguiente administración», señala Ramón Pacheco, profesor de Relaciones Internacionales del King College londinense y experto en Corea del Norte.
[–>[–>[–>50 ojivas y material para fabricar 40 más
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La desnuclearización ha sido una prioridad para todos los presidentes estadounidenses desde que Pionyang emprendió el programa más de dos décadas atrás. También Trump en su primer mandato citó a Corea del Norte en su hoja de ruta internacional y alertó de su amenaza nuclear. En la del año pasado, en cambio, omitió esa pretensión. Su postura es más realista que la de su antecesor, Joe Biden: Corea del Norte es un estado nuclear, lo acepte o no Washington, y ese es el terreno de juego.
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No ha cesado Corea del Norte de armarse hasta los dientes desde que Trump se marchó de Hanoi sin esperar ni siquiera al banquete. El Instituto de Investigación de la Paz de Estocolmo, el más prestigioso ‘think tank’ sobre armas en el mundo, calcula que Corea del Norte cuenta con unas 50 ojivas y suficiente material para fabricar otras 40. Mucho de lo que Kim anticipó en el anterior congreso, celebrado en 2021, ya ha sido probado con éxito: misiles intercontinentales de combustible sólido, misiles hipersónicos, satélites militares… Disfruta de una posición desahogada ahora, superadas las angustias económicas de la pandemia, recuperada la sintonía con China y fortalecida su alianza militar con Rusia. Son las condiciones ideales para negociar y la visita inminente de Trump a Pekín ha disparado los rumores. Sólo se interpone, señala Pacheco, el ego chino. «No creo que a China le guste ser otro plato del viaje presidencial a la región y es posible que presione para ser su única parada en Asia. Pero sí habrá más posibilidades este año. Por ejemplo, si Trump visita Japón».
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[–>Veto a Seúl
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Del vecino de abajo, en cambio, Pionyang no quiere saber nada. Las anteriores negociaciones fueron aceitadas por el presidente Moon Jae-in, incansable luchador por la paz. El actual, Lee Jae Myung, también ha cortejado a Kim. Pero Pionyang quemó los puentes en 2024 renunciando al histórico objetivo de la reunificación pacífica y declarando enemigo eterno al sur. Kim ha amenazado este jueves a Seúl con «la absoluta destrucción» si la seguridad nacional está en juego y «excluido permanentemente» a los surcoreanos «de la categoría de compatriotas». «Dado que Corea del Sur no puede escapar de las condiciones geopolíticas de compartir frontera con nosotros, la única posibilidad de que vivan seguros es darse por vencidos y dejarnos tranquilos», ha recomendado.
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Ha lamentado Seúl que el norte siga instalado en la hostilidad y prometido que continuará esforzándose «pacientemente» para estabilizar la paz. Afronta Lee el mismo reto de perseverante estoicismo por el que ya pasó Moon.
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