Cuando los Reyes Magos meten la pata… los ‘ecommerce’ hacen caja
No importa cuántos años pasen, si las cosas no salen como esperábamos, nuestros seres queridos mueren y la vida nos amenaza con una sucesión de desgracias, siempre nos quedará el consuelo de esas dulces mañanas del 6 de enero. … Abrir regalos puede ser como un bálsamo que, aunque sea por unos minutos, exorciza la huella de la melancolía dejada por el paso del tiempo. Pero… ¡ay si los Reyes Magos se equivocan! Que mirada de esos padres cuando el niño pone cara triste y les dice que había pedido el Lego Marvel Avengers Final Battle, y que en su lugar le trajeron el Lego Battle en el complejo de los Vengadores. O qué decir de esa esposa que recibe una bolsa más fea que dos caballos: ¿será que los Reyes la han tomado por una hortera? Si fuera culpa del marido sería imperdonable, pensará, pero Sus Majestades tienen pase. Cada año gestionan millones de pedidos que entregan en una sola noche, por lo que es excusable que cuelan alguno.
El caso es que tradicionalmente estos auténticos ‘huecos’ se solucionaban con una devolución en tienda, de ahí la imagen de colas en los grandes almacenes que nos abandonaron los días 7 y 8 de enero, pero incluso eso ha sido cambiado por Internet. De la mano de las plataformas de comercio online, los regalos no deseados ahora pueden revenderse, en un marketing entre particulares que en los últimos años se ha convertido en un auténtico boom y que genera enormes ganancias a empresas como Milanuncios, Vinted, Wallapop o Amazon. Los cursis lo llaman ‘regifting’, palabra inglesa que en español sería algo así como regifting, y los más cursis lo llaman ‘preloved’, que se dice de las cosas que ya han sido amadas antes por otra persona -o odiadas, mejor dicho-.
El portal Milanuncios asegura que desde hace tres años detecta un importante aumento del tráfico en su web en los días posteriores a Reyes, con aumentos de hasta el 45% y picos de actividad durante el 8 y 9 de enero. Contactado por ABC, Wallapop confirmó la tendencia (+33% de tráfico en enero) e incluyó el 28 de diciembre como uno de los días en los que se disparó el número de anuncios publicados. Quizás Papá Noel también se equivoque…
Como se explica Cristina Gómez Molina, Director de Comunicación Externa de Wallapop, el fenómeno viene desde hace tiempo pero se acentuó tras la pandemia de Covid-19, que trajo consigo una digitalización de las aduanas que llegó para quedarse. Los datos que maneja esta firma son que el 50% de los españoles revenden regalos y que entre la generación ‘Z’ (nacidos entre 1997 y 2012, aproximadamente) la cifra se eleva a tres de cada cuatro.
Milanuncios encuestó a mil personas y El 64% de ellos confesó haber devuelto algún regalo después de esta Navidadun aumento significativo teniendo en cuenta que el año pasado un 57% afirmó haberlo hecho. A su vez, el 37% de ellos revendió alguno (el 51%, en el grupo de edad entre 35 y 44 años).
Un alivio en tiempos de inflación
¿Y en qué cosas suelen fracasar los Reyes Magos de Oriente? La lista de regalos para 2025 estuvo encabezada por la ropa -no es de extrañar-, seguida de los complementos de moda, los libros, los artículos de decoración, los videojuegos y los perfumes. Lógicamente, esto tiene un efecto beneficioso en términos de sostenibilidad, ya que permite dar una segunda vida a determinados productos en un momento en el que consumimos demasiado. Sin embargo, cabe preguntarse qué esconde este boom de la reventa en los meses de enero, más allá de un cambio social y tecnológico. Desde Wallapop lo justifican por los nuevos hábitos de compra, y también por el tan temido descenso.
Guardar en línea
Wallapop estima que los españoles ganan más de mil euros al año gracias a lo que venden online y al ahorro en lo que compran
Nadie ignora que debido a la pandemia, el primer mes del año se ha vuelto más pronunciado que nunca, de la mano de una inflación que ha escalado en 22% en los últimos cinco años sin que los salarios aumenten al mismo ritmo. No hace falta ser científico para adivinar que el ‘registing’ tiene algo que ver con la pérdida de poder adquisitivo de los españoles, y más aún con el auge de las compras online en general.
Wallapop calcula que en España los usuarios de ‘ecommerce’ (comercio electrónico o online) ahorran de media hasta 1.112 euros al año en términos de ganancias por lo que venden y ahorros por lo que compran (dada la mayor oferta de precio en Internet). Y para completar el panorama, súmale este dato: Milanuncios preguntó a sus encuestados por qué renunciaban a sus regalos de Navidad, dándoles un abanico de alternativas, como que eran «cosas que ya tenían» o que simplemente «no les gustaban», y un 21% respondió que «lo hacen por dinero».
El nacimiento de un gigante
Cuando inició su andadura en Barcelona, hace trece años, Wallapop tenía 170.000 usuarios y hoy cuenta con 21 millones
Sea como fuere, este mercado en alza ha visto nacer una nueva industria que en los últimos años ha experimentado un auge en términos de facturación sin parangón en la historia. Según datos del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, en la última década La facturación del comercio electrónico ha aumentado un 580% en nuestro país, pasando de 16.259 millones de euros en 2014 a 110.683 millones en 2024. Al mismo tiempo, en el mismo periodo, el gasto medio por usuario en las plataformas ha pasado de 876 euros anuales a 3.762, un incremento del 329%.
Datos comerciales
electronica en españa
Fuente: Observatorio Tecnológico Nacional
y Sociedad / abecedario
Datos sobre el comercio electrónico en España
Fuente: Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad / abecedario
Un caso paradigmático es el de Wallapop, que cuando inició su andadura en Barcelona hace trece años apenas contaba con 170.000 usuarios -todos en España- y hoy cuenta con 21 millones de ellos en todo el sur de Europa, que publican 100 millones de anuncios en su página cada año.
Pequeñas empresas en caída libre
Pero por buenas que sean estas cifras, no se puede hablar de este sector sin consultar la opinión de los pequeños comerciantes, que se encuentran entre los primeros perjudicados por esta nueva forma de competencia. Las tiendas ‘tradicionales’ están viviendo una auténtica sangría en España. Los datos lo avalan, porque hasta 2019 el número de afiliados a la Seguridad Social como autónomos comerciantes mantuvo un crecimiento lento pero sostenido, pero luego empezó un descenso que en estos seis años se ha adelantado 62.278 pequeñas empresas, hasta el punto de que en 2025 eran un 8% menos que antes de la pandemia. En este periodo de tiempo, el sector recién ganó afiliados en 2021, hecho que, en cualquier caso, la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) atribuye al repunte pospandemia.
Sangría de tiendas locales.
En los últimos seis años el número de trabajadores autónomos afiliados al comercio ha disminuido en 62.278
Este periódico se ha puesto en contacto Celia Ferrero, vicepresidenta de ATAque señala que las ventas online no son la única causa de esta crisis, ya que hay que sumar otros elementos como la falta de relevo generacional, el abandono rural -la desaparición de comercios ha afectado a los pueblos- o un entorno regulatorio hostil, con sucesivos aumentos de cotizaciones y amenaza de reducción de jornada que actualmente tiene a los autónomos en pie de guerra contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
Es más, Ferrero está lejos de tener una visión simplista del problema. “Uno de cada tres españoles ya compra online –dice- y esa es una realidad a la que el sector debe adaptarse”; “El cliente ya no viene, ahora hay que ir a buscarlo”. pato. Sin embargo, eso no le impide denunciar que hay plataformas que ofrecen productos que no cumplen los estándares de calidad europeos -los chinos, como ya explicó ABC- y colocan a las tiendas de barrio en una situación de competencia desleal que les resulta inaceptable. Además, continúa Ferrero, se pueden producir situaciones de «abuso» en la relación con autónomos que deciden anunciarse en grandes ‘ecommerce’. Por este motivo, ATA acoge con satisfacción las iniciativas que algunas administraciones han llevado a cabo para poner a disposición de las pequeñas empresas webs semipúblicas de publicidad.
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