Cuando veas hojas marrones en tus plantas, siempre tienes que quitarlas





Las plantas reaccionan inmediatamente a los errores de cuidado que Son fácilmente evitables. Antes de pensar que “no tienes manos”, conviene repasar los hábitos diarios que, sin darte cuenta, pueden debilitarlas.
La experta en plantas María Ferrarotto explica que muchos de los problemas más comunes, como hojas marrones o secasno aparecen de la noche a la mañana, sino que son consecuencia directa de varios fallos acumulados en cuanto a riego, sustrato, ubicación o mantenimiento. La gran pregunta suele ser si eliminarlos inmediatamente o esperar. ¿Cuándo se debe hacer?
Hojas marrones, la señal de alarma más común
Las hojas marrones o secas suelen ser la primera señal visible de que algo anda mal. En muchos casos indican una falta prolongada de riego, aunque también pueden deberse a quemadura solar directa o en un ambiente excesivamente seco.
María Ferrarotto, conocida en las redes sociales como @ladoctoradelasplantas, insiste No esperes hasta que la planta alcance sus límites. Cuando una hoja comienza a perder su turgencia o a secarse en los bordes, siempre es posible revertir la situación con riegos adecuados y ajustes en su ubicación.
No regar a tiempo, un error difícil de corregir


Uno de los errores más comunes es olvidarse de regar y retomar los cuidados cuando la planta ya está muy dañada. Las plantas necesitan consistencia, no grandes cantidades de agua en el momento oportuno.
Cuando el sustrato permanece seco durante demasiado tiempo, las hojas se deshidratan, se vuelven frágiles y acaban cayendo. Agua a tiempo Permite que las hojas recuperen su hidratación y que se desarrollen nuevos brotes con normalidad.
Un sustrato inadecuado debilita la planta.
Otra razón común detrás de las hojas secas o amarillas es que el sustrato ha sido compactado o que no retiene suficiente humedad. Un suelo inadecuado impide que las raíces absorban adecuadamente el agua y los nutrientes.
María Ferrarotto explica que un buen sustrato debe ser aireados, nutritivos y permiten el drenaje. Cuando no se cumplen estas condiciones, la planta rápidamente muestra signos de estrés, incluso si se riega con frecuencia.
Dejar las hojas secas fomenta plagas y enfermedades.
No quitar las hojas secas es un error mayor de lo que parece. Estas hojas acumulan polvo y pueden convertirse en un refugio para insectos y plagas que luego pasan a partes sanas de la planta.
Retire las hojas secas con regularidad. Ayuda a prevenir daños prematuros, mejora la circulación del aire y permite que la planta concentre su energía en desarrollar hojas nuevas y saludables. Hazlo lo antes posible.
El polvo en las hojas reduce la fotosíntesis


Las hojas cubiertas de polvo no pueden realizar correctamente la fotosíntesis. Esto significa que la planta hace peor uso de la luz y del CO₂ del medio ambiente, lo que frena su crecimiento y lo debilita progresivamente.
Limpiar las hojas periódicamente. Es un cuidado sencillo pero imprescindible, sobre todo para plantas de interior y especies de hojas grandes o brillantes, como las orquídeas o los syngonium.
Recuerda que no necesitas productos específicos para limpiar las hojas y puedes hacerlo con los recursos que tengas en casa.
Decorar con piedras puede resultar abrumador
Cubrir el soporte con piedras de gran tamaño o elementos decorativos pegados es otro error común. Aunque pueda resultar visualmente atractiva, esta práctica impide que el sustrato respire y favorece la acumulación de humedad o, por el contrario, la evaporación irregular.
Según María Ferrarotto, los objetos que cubren el sustrato pueden provocar que las raíces se asfixien y las hojas empiezan a secarse y caer sin causa aparente.
Macetas mal drenadas


Una maceta con pocos orificios de drenaje u obstruidos puede causar charcos de agua en el fondo, incluso si la superficie parece seca. Esto afecta directamente a las raíces, que no toleran el exceso de agua acumulada.
El drenaje deficiente, sumado a medios compactados, es una de las principales causas del oscurecimiento de las hojas, la caída del follaje y el deterioro general de las plantas. Por eso, antes de trasplantar una planta a una maceta, debes asegurarte de poner un fondo de grava o perlita que permita el drenaje.
Sacar la planta al exterior sin adaptación.
Mover una planta de interior al exterior sin transición puede ser un shock. La exposición repentina a la luz solar directa a menudo causa quemaduras en las hojas, especialmente en especies que prefieren la luz indirecta.
María Ferrarotto destaca la importancia de respetar las necesidades de cada planta y adapta gradualmente tu ubicación para evitar daños innecesarios.
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