cuenta con 22 iglesias románicas, 60.000 habitantes y un castillo del siglo XI intacto
Hay ciudades que se exploran y otras que se descubren casi en silencio. Zamora pertenece a esta segunda categoría. A menudo eclipsada por el peso turístico de Salamanca o León, esta capital castellana Alberga uno de los patrimonios más sorprendentes de Europa.
Su perfil, silueteado por torres de piedra en el horizonte, es sólo el primer indicio de lo que esconde: una densidad monumental difícil de igualar en una ciudad de apenas 60.000 habitantes.
Con unos 59.500 residentesZamora presume de una escala humana que invita a explorarla sin prisas.
Todo está a mano, todo es transitable. Quizás por eso se ha mantenido al margen de la grandes rutas turísticasconservando intacta una autenticidad que hoy es casi excepcional.
No en vano, se la conoce como «La Bien Cercada», apodo heredado de su tres recintos amurallados que aún hoy marcan su carácter defensivo y su pasado estratégico.
Impresionante Vista de la Iglesia Románica de Zamora.
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Pero si hay un motivo que justifica el viaje es su impresionante legado románico. El casco urbano alberga 22 iglesias de este estilola mayor concentración de toda Europa.
Un paseo por la llamada “Milla Romántica” permite unir templos como Iglesia de San Juan de Puerta Nuevaen la Plaza Mayor, o Iglesia de Santiago del Burgo y Iglesia de Santa María la Nuevadonde cada portada y cada capitel narran escenas medievales llenas de simbolismo.
El gran icono es el Catedral de Zamoraconstruido en el siglo XII. Su domo de galóncubierto de escamas de piedra, es único en el mundo y revela influencias bizantinas inusuales en la arquitectura peninsular.
Es, sin duda, la imagen que define una ciudad que ha hecho El románico su seña de identidad.
A pocos metros se encuentra el Castillo de ZamoraConstruido en el siglo XI por Fernando I el Grande. Rehabilitado y de entrada libre, permite recorrer sus almenas y contemplar una de las vistas más hermosas del río Duero, que serpentea a los pies de la ciudad.
Muy cerca, el Puerta de la Lealtad recuerda uno de los episodios más famosos de la historia medieval: el asesinato de Sancho II de Castilla durante el Sitio de Zamora.
Lejos de quedarse anclada en el pasado, Zamora también sorprende por su arquitectura modernista, con cerca de una veintena de edificios que contribuyen un contraste inesperado con el paisaje medieval.
La catedral de Zamora.
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Lugares como el Mercado de Abastos de Zamora o el Casino Zamora Demuestran que la ciudad ha sabido evolucionar sin renunciar a su esencia.
El paseo por el Duero, con imágenes como la Aceñas de Olivarescompleta una experiencia que también se disfruta en la mesa.
Platos como el arroz zamorana o lo tradicional «dos y jodido«conviven con los vinos de la cercana Toro, una de las denominaciones de origen más potentes del país.
En un momento en el que muchos destinos luchan contra la saturación turística, Zamora sigue siendo un refugio para quienes buscan historia, calma y autenticidad.
Puede que no aparezca en todas las guías, pero ahí es precisamente donde reside su mayor atractivo: descubrirlo antes de que deje de estarlo. El secreto mejor guardado de España.
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