de París a Brasil con destino al Llar
Las Vegas está en Corvera, pero podría estar situada en mitad de un bosque mágico, en pleno Río de Janeiro, en París o una sala de ilusionismo. El Antroxu lo permite y más aún si la temática de este año es la fantasía. La seguridad es cosa de Bruno García, de dos años, que va de Policía Local y vigila el desfile desde la acera montado en su coche policial. Lleva porra pero no tiene pinta de ser violento, todos tranquilos en una animada fiesta en la que participaron cientos de corveranos y de otros puntos de la comarca avilesina.
[–>[–>[–>El pasacalles comenzó puntual a la corverana, es decir, cinco minutos después de la hora prevista. La música de la banda de gaitas abría el desfile que partió de la plaza de Los Maestros para recorrer las principales calles de Las Vegas. Ahí estaban «Les Folixeres» que decidieron juntarse para honrar al Carnaval de Brasil «pero con viento y con frío», señalan las miembros de este grupo que surgió de una idea de Marisol Robledo.
[–> [–>[–>Unos metros después, estaba Matías Pardo, que iba de «Yoshi», el dinosaurio de Mario Bros y más allá, un grupo le dio la vuelta al robo del Louvre con reproducciones de «El grito» de Munch y «La Gioconda» de Da Vinci, entre ladrones y policías. «El calderu de les bruxes» es obra de un grupo de Piedras Blancas que bailan y de todo. Son familias y amigos que aportan la parte de brujería al pasacalles en el que también suenan las melodías de la charanga El Felechu y la banda de música de Corvera.
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«La Caracola» aporta un «bosque mágico» al desfile, tan variopinto como libre. Son algo más de una treintena. Y sin apenas meter ruido, David Freitas aparece en escena: se trata del «hombre invisible«. Está junto a otras dos magas, que había muchas, llamadas Jimena Patiño y Noa Infanzón. Detrás de ellas está Valle González y su perro Julius, encargados de la magia de las brujas. Leo Hernández y Olivia Cao son detective y maga, respectivamente, y primos; tienen cinco años y mucha marcha.
[–>[–>[–>En todo espectáculo mágico suele aparecer un conejo de la chistera. Esa era, en este caso, Adriana Lestón, que emergía después de que Gael Fernández, Martina García y la pequeña Deva Fernández le dieran con sus respectivas varitas mágicas.
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Las Vegas baila al ritmo de la música y disfruta de un Antroxu que lucha contra el viento durante una tarde en la que esta localidad corverana viajó por el mundo de la fantasía apátrida, desde Brasil hasta París, para finalizar en El Llar, donde terminó la fiesta con el tradicional concurso de disfraces individual y por grupos.
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