Economia

Desplome de la cabaña ovina

Desplome de la cabaña ovina
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  • Publishedabril 20, 2026




La cabaña ovina se ha desplomado en España, al igual que el consumo de carne de estos animales, mientras que los precios del cordero han alcanzado niveles históricos: estas son las tres características más importantes de este sector, muy presionado, como otros ganaderos, por la falta de relevo generacional en las explotaciones y debido a las dificultades encontrar mano de obra y personas que quieran servir como pastores.

Los datos no dejan lugar a dudas: A finales de 2025 habría 2,3 millones de animales menos en España que doce meses antes, según datos del Ministerio de Agricultura y se situó en algo más de 11 millones. El descenso se registró especialmente en el número de hembras vivas, que disminuyó en 2 millones de animales, hasta situarse en 8,4 millones.

Si se analizan los datos con un poco más de perspectiva, la situación es mucho más grave: En 2021 hubo una cabina de más de 15 millones de animales; en 2022 se redujo a 14,4; en 2023 pasó a 13,59; en 2024 se mantuvo en 13,47 y En 2025 el gran desplome llegó a los 11.093 millones de animales.

En el caso del ganado cabras, se registra una situación similarya que el censo de 2021 fue de 2,58 millones de animales; Desde entonces no ha parado de caer hasta situarse en 1,92 millones a finales de 2025.

Durante los últimos dos años, los precios del cordero han sido elevados, alcanzando en algunos casos niveles históricos. ¿Cómo se explica eso, con precios altos¿Se abandonará este tipo de actividad y se reducirá significativamente el tamaño de la cabina? Pues bien, se juntan una serie de factores que provocan una tormenta casi perfecta.

Si hablas con ganaderos que se dedican tanto al ganado ovino como al caprino, ves, por un lado, que estos sectores no son atractivos para los jóvenes, porque son muy «esclavos» y no hay relevo generacional en las fincas.

En segundo lugar, es muy difícil encontrar mano de obra y personas que quieran trabajar como pastores y vivir en zonas rurales. La organización agrícola COAG lo refleja muy gráficamente en un informe reciente: los precios del cordero son aceptables, pero el sector es muy poco atractivo para los jóvenes (poco tiempo libre, falta de mano de obra cualificada y no hay alivio para los agricultores que se jubilan).

En el caso de la cabra, además, los precios de la cabra no coinciden, según sus datos. A todo lo anterior hay que sumarle el impacto de algunas enfermedades animales, como lengua azul, lo que ha provocado no sólo la muerte de animales, sino también muchos abortos y pérdidas de peso en las hembras, lo que ha reducido de forma más que significativa su capacidad reproductiva.

Finalmente, hay que analizar otro punto importante como es la evolución del consumo interno y de las exportaciones. El primero se ha derrumbado en los últimos años hasta el punto de que los españoles Comemos menos de un kilo de carne de ovino por persona al año. Y ello a pesar de las campañas de promoción que han puesto en marcha las interprofesionales de este sector, que, vistos los resultados, han conseguido un fracaso tras otro.

La caída de la demanda de este tipo de carne se debe fundamentalmente a los cambios en los hábitos de consumo, ya que cada vez se cocina menos en casa. «Ahora En los restaurantes sólo se toma carne de cordero. en forma de chuletas o asados; mientras Los guisos y guisos han caído en picado», dice uno de los ganaderos consultados.

Por su parte, en lo que respecta a las exportaciones, destaca su buen comportamiento en los últimos años, especialmente a la paises arabes del sur del Mediterráneo, ya que el consumo de carne de ovino está muy ligado a sus fiestas tradicionales. De hecho, uno de ellos se llama precisamente «Fiesta del Cordero». Según otro de los ganaderos, «es precisamente eso lo que nos ha salvado, el aumento de las exportaciones, porque si hubiera sido para consumo interno estaríamos arruinados».

Dos últimos datos a tener en cuenta: uno, que en el resto de la Unión Europea también se han producido descensos de rebaños ovinos y caprinos; y dos, la firma de acuerdos comerciales con Nueva Zelanda y Australia, que ha facilitado la entrada al mercado comunitario de mercancías de estos países y ha aumentado la competencia para los ganaderos aquí.



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