Día de la mujer
Me van a permitir que les cuente un poco más de mi vida, unos retazos que no van a hacer justicia a la mujer que yo admiro. Lo que para mí es ser mujer también, ahora que estamos en temporada. Somos supermujeres. Lo somos. Las mujeres de mi vida lo son y lo han sido. Todas.
[–>[–>[–>Son ellas las que trabajaron toda la vida para criar a sus hijos, las que renunciaron a todo por ellos, las que pusieron siempre a sus hijos por encima de todo, aquellas a las que despreciarían ahora muchas otras mujeres porque eran simples amas de casa.
[–> [–>[–>Eran aquellas mujeres que te estaban esperando en casa con el colacao y las galletas para merendar y que lanzaban la zapatilla como una jabalina cuando la tú la volvías loca, y te reías, aunque te diera porque sabías que no quería hacerte daño, que era simple y llanamente porque ya no podía más. Esa que hacía las mejores croquetas del mundo, la que preparaba las rosquillas una tarde de invierno y se sentaba contigo en la cocina y tú sabías que aquello era el hogar.
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La que se quedaba noches y noches cosiendo para que los Reyes trajeran el mejor traje de hada que hubo nunca, lleno de estrellas y de magia, como ella. La que se echaba a los pies de la cama hasta que te quedaras dormida y dejaba la luz encendida para que la oscuridad no te asustara.
[–>[–>[–>No, no iba a verte jugar a ningún deporte, no te iba a buscar a ninguna extraescolar, porque bastantes extraescolares tenía ella, y las tuyas, tus extraescolares, eran tocar la guitarra y que tú y tus hermanas cantarais haciendo voces porque ella era una cantante maravillosa.
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Esa que no tenía carrera, pero que era sabia, que te enseñó a leer y a seguir con un hábito de lectura que ella también tenía, a la que veías estudiar porque le encantaba Egipto y las películas de Charlton Heston. Esa mujer que te acogía en su regazo cuando todo iba mal, cuando creías que después del primer amor ya no habría nada, esa que te consolaba y secaba tus lágrimas sin un reproche, la mujer que a 1000 kilómetros de distancia te llamó una mañana porque sabía que algo te había pasado y sintió tu sufrimiento aquel día, de madrugada, cuando despertó a tu padre porque supo que en aquel momento y a aquella hora a ti te habían hecho mucho daño.
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[–>Una mujer que se fue despacio cuando él ya se había ido, simplemente porque no quería una vida sin él, porque no quería hacer sufrir más a sus hijas. Así que simplemente ella, que era una guerrera, dejó de luchar para irse con él.
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Ella era toda una mujer. La mujer de mi vida. Y no hay días para recordarla porque todos, todos los días de mi vida son… Su día.
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