laSexta

Lola Herrera se sincera sobre los orgasmos fingidos, su apoyo a «Perro Sanxe» y la tele

Lola Herrera se sincera sobre los orgasmos fingidos, su apoyo a «Perro Sanxe» y la tele
Avatar
  • Publishedmarzo 8, 2026



en eso balneario de alangeMujeres extremeñas de cierta edad charlan durante todo el programa sobre sus maridos y sus hijos. Algunos no saben cocinar en el microondas. Otros estaban celosos. Y son ellos quienes siempre han llevado sobre sus hombros el peso de la casa y de la sociedad.

Uno de ellos es Lola Herreraquien, apartado del resto y en silencio, disfruta de la calma de este rincón de Badajoz declarado Patrimonio de la Humanidad. Lola es una de las actrices más queridas, respetadas y admiradas del panorama artístico español. Con más de siete décadas sobre los escenarios, se ha convertido en un referente indiscutible del teatro, el cine y la televisión, siempre fiel a su propia visión y adelantado a su tiempo. a su 90 añosmantiene la misma pasión por la escena con la que comenzó y presenta una carrera marcada por personajes inolvidables y decisiones personales valientes que rompieron moldes en distintas épocas.

Coincidiendo con la Día Internacional de la MujerJordi Évole habla con la actriz en este programa doble especial de ‘Acerca de Évole’. Durante su encuentro ambos comparten paseos, comidas y largas conversaciones que les permiten descubrir el lado más íntimo y sincero de una mujer que nunca ha tenido miedo de decir lo que piensa.

«Saber relajarse es muy bueno. Me ha tomado mucho tiempo aprender a relajarme.«, es una de las primeras reflexiones que comparte con el presentador. A su lado, Jordi Évole escucha. «No me he cuidado mucho con el tiempo, me he pasado la vida trabajando», admite, sin embargo, Lola. Él sonríe y lanza la inevitable respuesta: ¿Cuántas veces te han dicho que no aparentas tu edad? Muchos, pero lo tiene. Y eso se hace claramente evidente en la sabiduría que se desprende de sus palabras. Eso que sólo está presente en quienes han vivido mucho tiempo.

A sus 90 años, sigue de gira tres o cuatro días a la semana y duerme fuera de casa casi siempre. No parece una queja, sino más bien una elección. «Nunca he salido del teatro por nada. que me han ofrecido, es el lugar donde mejor me siento», afirma, con esa tranquila convicción propia de quien conoce su lugar en el mundo, que asegura es el de una «actriz de segunda», aunque Jordi asegura que se equivoca.

El «mal de ojo» para las parejas

Lola no evita la autocrítica. «I Siempre he tenido muy mal ojo para las parejas.«, reconoce. Se casó con el actor, también Daniel Dicentadice, con «una atracción física muy grande», algo que considera peligroso porque «te lleva a cometer muchos errores». Recuerde también el contexto de otra España: Tenía dos hijos pequeños, no hubo divorcio. y cualquier gesto podría volverse contra una mujer.

«Si hubiera tenido un amante, mi marido podría haberme denunciado; yo nunca podría denunciarlo a él», explica. Y tenía «más astas» que un ciervo. Cuando finalmente llegó el divorcio, pensó que iba a ser la primera en solicitarlo, «pero había cola»..

Su apoyo a Pedro Sánchez

La actriz tampoco oculta su posición ideológica y lo hace con la misma naturalidad con la que habla de su trabajo y sus relaciones. Cuando Évole le pregunta si es del «Perro Sanxe», responde tajante: «Sí, ya que voto siempre he votado por PSOE«La derecha no tiene nada que ver con ella», defiende.

También reflexiona sobre las pensiones y el poco apoyo que, a su juicio, recibe el teatro. «Todos los gobiernos Tienen que recordar más sobre los actores.no nos apoyan; «El teatro es lo último que recuerdan».

El telón de la memoria se abre aún más atrás, hasta su infancia. Lola nació en 1935.»Sólo fui republicano durante un año.«, dice entre risas, como un lamento disfrazado de broma. Crece en plena Guerra Civil y en la Posguerra, en una casa marcada por el miedo y el luto. Dos de los hermanos de su madre murieron durante el conflicto, uno de un tiro y el otro por un proyectil. «Fue una infancia con mucho luto y mucho miedo», recuerda.

En su familia, sin embargo, también había refugios. Uno de ellos es el teatro. Dice que su abuela Jacinta fue el pilar que apoyó a todos ante un abuelo abusivo. Cuando se iba de viaje iban todos al teatro, al cine, a la zarzuela. Su madre cantaba muy bien, hasta el punto de que un famoso tenor quiso pagarle la matrícula. Pero el abuelo lo impidió con una frase que hoy suena brutal: «Putas en la familia, no.«.

Otra herida aparece cuando habla de su educación. Fue a la escuela hasta los doce años.s. «Aprendí las cuatro reglas y listo», explica. Esa falta de formación le dejó un miedo persistente al ridículo, a no saber, a cometer errores. «He abierto mucho los ojos en la vida y he sido una esponja».

Su carrera comenzó en el cine. yo tenía 16 años cuando participó en su primera película gracias al padre José Mojica, el famoso tenor mexicano que abandonó la fama para convertirse en fraile. Aquella oportunidad marca el inicio de una carrera que luego se cruzará con figuras imprescindibles del panorama español. Entre ellos, Fernando Fernán Gómeza quien describe como «la cosa más divertida del mundo» y «un hombre sabio». Recuerda también Chicho Ibáñez Serradorel coqueteo que quería tener con ella pero que Lola detuvo y las cartas llenas de imaginación que su exmarido rompía en pedazos.

Pero hay un personaje y una obra clave que recorre toda su vida artística: su Carmen de ‘Cinco horas con Mario’. La actriz la ha interpretado durante décadas y reconoce que ese papel acabó mezclándose con su propia historia. Esa intensidad acabó pasándole factura. El escenario es una terapia, pero también puede ser una herida abierta.

De ‘La Casa de los Problemas’ y ‘Un Paso Adelante’

Antes de regresar a ese terreno teatral, la conversación se detiene en su paso por la televisión. Lola recuerda con cariño su trabajo en ‘La casa de los problemas’la popular comedia en la que compartió pantalla con Arturo Fernández. A pesar de sus diferencias ideológicas, la actriz siempre evitó hablar de política con él.

También recuerda su participación en ‘Un paso adelante’la serie que retrataba el mundo de una escuela de artes escénicas y que conectó con una generación mucho más joven. Lola bromea sobre su papel: «Pintó menos que Tomasa en los títeres.s», y se queja de que siempre le dieron tantos novios. Sin embargo, disfrutó «mucho con toda la juventud de allí», dice, mencionando la buena relación que mantiene con muchos de esos actores, entre ellos Miguel Ángel Muñoz..

En el segundo acto del programa, la conversación profundiza en el ámbito de los derechos de las mujeres. Lola lanza una clara advertencia: «Todo lo que nos toca es muy débil, no me siento segura, tenemos que estar alerta», les dice a los más pequeños.

Teme que las cosas vuelvan a ser como antes, cuando las mujeres eran consideradas poco más que «muebles». Recuerda cómo era vivir separados en una España donde la ley ni siquiera permitía que una mujer viviera sola después de romper con su marido. Esa experiencia personal se convierte en una reflexión más amplia sobre el presente, la vivienda o la idea -que ella rechaza- de que «con Franco se vivía mejor».

Función nocturna, catarsis y depresión.

Uno de los momentos más intensos llega cuando vuelve a visitar función nocturnayla película en la que Lola y su exmarido se sentaron frente a las cámaras para hablar de su relación rota. No hay guión, no hay personajes, no hay red de seguridad: sólo dos personas dejando al descubierto su intimidad en un país que apenas comenzaba a hablar en voz alta sobre el matrimonio, el deseo o la frustración. «Lo que quedó no fue el desencuentro de dos seres humanos a lo largo de su relación, lo que quedó fue el orgasmo», lamenta. Pero aún así, para ella valió la pena.

La propia actriz recuerda el rodaje como una experiencia casi física, una especie de catarsis. Aquella confesión pública sacudió a la España de la Transición. En la película, Lola habla sin rodeos sobre la insatisfacción sexual dentro de su matrimonio, los orgasmos falsos y el peso de las convenciones sociales. «Pido a gritos que ninguna mujer vuelva a pasar por eso», dice ahora. La reacción fue feroz: la llamaron «desvergonzada» y algunos compañeros dejaron de hablarle.

La ‘muerte’ de Lola Herrera

«Cuando muera, no dejes que me lleven al teatro. Vas al teatro mientras estás vivo.. «Quiero ir al Mediterráneo», pregunta. Quiere descansar en el mar, donde tantas vidas inocentes se han perdido intentando buscar una vida mejor que nunca llegó.

La entrevista finaliza con una escena que mezcla humor y complicidad. Évole recuerda la famosa escena de Cuando Harry conoció a Sally y propone un final similar. Ella acepta, pero él es quien tiene que interpretar a Meg Ryan.

*Seguir laSexta en Google. Todas las novedades y el mejor contenido aquí.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: