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dónde vive y a qué se dedica

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  • Publishedabril 15, 2026



Han sido horas muy difíciles para Sara Carbonero (42 años) y toda su familia tras la muerte del pilar y el sustento de todos: Goyi Arévalo. La madre de la presentadora perdió la vida este pasado domingo 12 de abril y ha dejado un enorme vacío.

Arévalo Salazar fue despedido el pasado lunes 13, en Almaguer Corralsu localidad natal, en una misa celebrada en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de la citada localidad. Sara e Irene, sus hijas, han estado rodeadas de amigos y familiares.

Grandes amigos de la comunicadora, y compañeros de trabajo, no han dudado en desplazarse hasta esta localidad toledana para abrazarla, y brindarle calidez y consuelo. Dentro de esta red de afectos, hay Isabel Jiménez (44), Raquel Perera e incluso Íker CasillasEl exmarido de Sara.

Goyi, ¿cómo podría saberlo? LOS ESPAÑOLESenfrentó en los últimos años de su vida una enfermedad. Sea como fuere, la presentadora y su hermana han perdido una de las figuras más importantes: la de madre. ambos se han quedado un poco mas solosin su mayor referente.

Carlos Javier Carbonero, en una imagen de archivo.

Carlos Javier Carbonero, en una imagen de archivo.

Gtres

Paralelamente a esta dolorosa experiencia familiar, es inevitable abordar otra, a prioribastión: el del padre de Sara e Irene, llamado Carlos Javier Carbonero García. Un hombre que durante años se alejó de la familia y el pueblo donde vivían todos: Corral de Almaguer.

Salió del pueblo y nunca regreséluego de ser condenado por un delito de estafa y divorciarse de Goyi Arévalo. Los hechos se remontan a 2014. En marzo de ese año saltó a los titulares un nombre hasta entonces desconocido para el gran público: Carlos Javier Carbonero, padre de Sara Carbonero.

Carlos Javier fue condenado a dos años de prisión por un delito de estafa continuada. La sentencia puso fin a un proceso que había sacudido su ciudad natal, Corral de Almaguer, y que dejó tras de sí un reguero de víctimas y Faltan casi un millón de euros.

Carbonero García había trabajado durante años en una agencia de seguros del municipio. Era una cara familiar, alguien en quien muchos vecinos confiaban para administrar políticasinversiones y procedimientos diarios.

Esa confianza fue precisamente el pilar sobre el que construyó el engaño que, con el tiempo, acabaría por derrumbarse. Como se demostró en la investigación, vendió productos de inversión a una veintena de vecinos que en realidad no existían.

El padre de Sara Carbonero, inmortalizado en 2014, en Barcelona.

El padre de Sara Carbonero, inmortalizado en 2014, en Barcelona.

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Prometió rentabilidades atractivas y seguridad absoluta, aprovechando su posición profesional y su cercanía con los afectados. Muchos de ellos eran amigos, conocidos de toda la vida e incluso parientes políticos.

El fraude permaneció oculto hasta los primeros clientes. Comenzaron a exigir la devolución de su dinero.. Incapaz de responder a las demandas, Carbonero se entregó voluntariamente a la policíaadmitiendo que no podía devolver las cantidades recibidas.

La confesión fue tan inesperada como devastadora. El acusado admitió haber recibido cerca de 944.300€una cifra que había desperdiciado casi por completo en apuestas enlíneaarrastrado por una adicción al juego que, según explicó, no podía controlar.

Inicialmente, la Fiscalía solicitó siete años y medio de prisión, pero la admisión de los hechos, colaboración con la justicia y la ausencia de antecedentes penales redujo la pena a dos años, lo que evitó ir a la cárcel.

Aun así, la sentencia incluía una multa de 2.880€ y la obligación de devolver íntegramente el dinero estafado. Entre los afectados hubo casos especialmente dolorosos. Uno de ellos era el novio -en aquel momento- de su hija Irene y su familia, que le habían confiado todos sus ahorros.

Finalmente se llegó a un acuerdo para que el condenado pagar la deuda a plazos. Si bien la sentencia judicial no implicó prisión, la condena social y familiar Fue mucho más severo. El escándalo provocó la ruptura de su matrimonio con Goyi Arévalo, madre de Sara e Irene.

La relación familiar, según diversas fuentes, se redujo al mínimo contacto.

La presentadora, siempre muy celosa de su vida privada, Nunca ha querido hacer declaraciones públicas sobre el caso.

Tras el juicio y la ruptura con su entorno, Carlos Javier Carbonero abandonó Corral de Almaguer. Actualmente, según ha podido confirmar EL ESPAÑOL, reside en Amposta (Tarragona), donde comenzó una nueva etapa con una mujer llamada Meritxell Monllau Roig.

Por supuesto, también es común verlo en la ciudad de Toledo. Meritxell es, como señaló hace un tiempo InformalTrabajador de la empresa Impercute Pont Penjant Assessors SL, dedicada al asesoramiento y suscripción de contratos de seguros.

Fue la -entonces- pareja sentimental de Carlos Javier quien le ayudó a conseguir un trabajo en Occidente catalánuna empresa con la que su empresa mantenía estrechos vínculos.

A día de hoy, cabe aclarar, EL ESPAÑOL no ha podido comprobar que esta historia de amor siga vigente.

De esta manera, Carbonero logró recomponer su vida profesional, aunque siempre bajo la sombra de su pasado. El impacto del caso fue especialmente intenso debido a la mala fama de su hija Sara, una de las periodistas deportivas más reconocidas del país.

Aunque ella no tuvo participación en los hechos, su apellido estuvo inevitablemente asociado con el escándalo.. Todo eso quedó muy atrás, superado, aunque ahora, tras la muerte de Goyi Arévalo, cobra más importancia saber dónde vive y a qué se dedica Carlos Javier.

el apoyo de sara

Este pasado lunes, Sara Carbonero -también su hermana Irene- ha estado rodeada de familiares y, sobre todo, de buenos amigos. Amistades que no han dudado en salir de Madrid para apoyar y consolar a una Sara destrozada, destrozada, que dice adiós al pilar de su vida.

El primero en hacer acto de presencia en el tanatorio Corral de Almaguer fue José Luis CabreraConocido como Jota en sus más allegados, el novio de Sara. El empresario canario se ha convertido, sin duda, en tu red de apoyo más fuerte en estos momentos oscuros.

Él también vino, al filo del mediodía, Íker Casillas (44), su exmarido y padre de sus hijos. Ellos también han hecho lo mismo, Matías Prats hijo (41) y Álex Cruzexmarido de Isabel Jiménez.

Además del cariño y apoyo de su hermana y sus amigos más cercanos, Carbonero encontrará en estos momentos un consuelo especial en sus hijos. Martín (12) y lucas (9), fruto de su historia de amor con Iker Casillas. Algunas crías que, a pesar de su corta edad, tienen una gran madurez.

Así lo cuenta a EL ESPAÑOL una fuente cercana a la familia. «Son niños muy sensibles. Las últimas veces que los vi en el pueblo con su mamá fue lindo ver cómo Martín, el mayor, estaba pendiente de su mamá, estuve muy atenta con ella«, explica.



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