dos años de turbulencias para la gran empresa familiar catalana
Es lunes 8 de enero de 2024. El fondo estadounidense Gotham publica por la noche un mensaje en X (antes Twitter) que desatará, el día siguiente, una tormenta como no se había vivido otra en la farmacéutica Grifols. Tampoco sabía entonces esta empresa familiar catalana que no sería la única, entre las de su clase, viviendo uno de los momentos más críticos de su historia: aquel año terminó con el inesperado fallecimiento del fundador de Mango, suceso que ha provocado, año y medio después, la detención de su hijo como presunto responsable de su muerte; y en medio de todo esto, Puig ha anunciado que su plan para fusionarse con Estée Lauder no ha llegado a buen puerto, con el consiguiente quebradero bursátil que esto ha provocado.
[–>[–>[–>Estas tres son las compañías familiares más importantes de Catalunya por volumen de ingresos, solo superadas por la embotelladora de Coca-Cola, Coca-Cola Europacific Partners, propiedad de la familia Daurella. Esta es la única de las empresas que ocupan las primeras cinco posiciones del listado que no ha vivido ningún gran escándalo en los últimos tiempos, pues completa la lista Bon Preu, que también vivió, antes del covid, uno de los culebrones empresariales del momento por el desencuentro entre los dos hermanos fundadores.
[–> [–>[–>El foco más intenso apunta ahora hacia Mango. La compañía salvó la pérdida de su fundador hace año y medio gracias a que funciona con una estructura más propia de compañía cotizada, que de empresa familiar. Esto quiere decir que tenía un consejo de administración muy profesionalizado y que estaba relativamente preparada para gestionar la sucesión de Isak Andic. También salió considerablemente airosa de las sospechas que sobrevolaban sobre su hijo Jonathan Andic por el caso, pero la mediática detención de la semana pasada, acusado de homicidio por toda una serie de contundentes indicios, ha cogido desprevenida a la compañía, que estudia estos días exactamente qué hacer para mantener el blindaje a la marca.
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Los problemas de Puig y Grifols en el mercado
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Lo único que le ha robado protagonismo estos días ha sido el final de la operación que estaba fraguando Puig. El grupo de perfumería y cosmética propiedad de la familia Puig llevaba meses discutiendo con Estée Lauder la forma de integrar sus negocios, pero a finales de la semana pasada anunciaron que desistían y que seguirían sus caminos por separado. En principio, lo han hecho en buenos términos, viendo que había obstáculos importantes a la operación como, por ejemplo, los cambios en la propiedad de una de las marcas de la catalana (Charlotte Tilbury).
[–>[–>[–>La cuestión es que Puig perdió en un día todo lo que había ganado en bolsa impulsada por el proyecto de pasar a formar parte del grupo Estée Lauder, agravando uno de sus grandes dolores de cabeza: que su valoración bursátil no corresponda –a juicio de la familia fundadora– con lo que vale realmente Puig y que los inversores no acaben de apostar decididamente por su empresa pese a llevar años creciendo cómodamente y cumpliendo las proyecciones que ofrecen trimestre a trimestre al mercado.
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Un monitor en el parqué de Madrid muestra el precio de las acciones del grupo Puig al día siguiente de anunciar el fin de las negociaciones con Estée Lauder / Vega Alonso del Val / Efe
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Grifols, que factura el doble que la primera (7.500 millones al año frente los 3.800 millones de la cadena de moda) y aproximadamente 2.000 millones de euros más que la segunda (5.000 millones de euros son los que ingresó Puig el año pasado), ha conseguido amainar su temporal, aunque aún toma decisiones orientadas a demostrar robustez financiera y pofesionalización en la gestión, tras acusarla Gotham, hace estos dos años, de haber maquillado sus cuentas para aparentar valer más de lo que en realidad valía.
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[–>En lo que llevamos de 2026 ha amortizado anticipadamente parte de su deuda, así como refinanciado o alargado vencimientos para no tensionar su tesorería, y ha anunciado que prepara la salida a bolsa de uno de sus negocios en Estados Unidos. Todo esto, además, en el primer año en el cargo de una nueva presidenta, Anne-Catherine Berner.
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El precedente de Celsa o los cambios en Freixenet y Pronovias
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Meses antes de que estallase este escándalo, por cierto, un juez aprobó un plan de reestructuración que quitaba a la familia Rubiralta la propiedad de Celsa (otra grandísima empresa familiar catalana) y la transfería a los fondos acreedores, en otro escandaloso suceso que arrastraba la compañía de los años previos. El caso ha seguido coleando hasta finales del año pasado, cuando un juzgado mercantil condenó a Francesc Rubiralta, que había sido administrador de la compañía, a pagar más de 7 millones de euros a la compañía por haberse lucrado excesivamente a costa de la organización.
[–>[–>[–>Hay, además, otro grupo de empresas familiares algo menores pero con marcas muy arraigadas que también están viviendo momentos convulsos o, como poco, determinantes en su historia. Es ejemplo de ello Ficosa, cuya familia fundadora, la familia Pujol, acaba de recuperar el 100% de una propiedad hasta entonces parcialmente en manos de Panasonic, y que se encuentra en plenas negociaciones para ejecutar un centenar de despidos entre sus empleados. Cacaolat ha pasado a formar parte del mismo grupo que Colacao (Idilia Foods, de la familia Ferrero), aunque la mitad de su capital siga en manos de la familia Carceller, dueños del grupo Damm.
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La familia Tous ha recomprado la parte de la empresa que había vendido a un fondo de inversión, volviendo a ser única propietaria de la cadena joyera que lleva su apellido. Freixenet se ha convertido definitivamente en una empresa alemana al vender la familia Ferrer la parte del capital que aún ostentaba de la cavista. Codorníu, que ya era propiedad de un fondo de inversión, vuelve a estar en venta. Y Pronovias, que aunque de origen familiar, hacía años que estaba en manos de fondos de inversión, está en pleno cambio de propietario para evitar su cierre por problemas económicos.
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