El accidente de Adamuz golpea la venta de billetes de alta velocidad
El alta velocidad Cerró un 2025 histórico en España. Un total de 43,78 millones de personas viajaron en estos trenes el año pasadolo que supone un 12,2% más que en 2024, según la «Estadística del Transporte de Viajeros» de cierre de año publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Desde que se liberalizó el sector en mayo de 2021, el número de viajeros ha ido creciendo año tras año. Pero el inicio de 2026 está siendo muy complicado para este servicio. El accidente de Amaduz del 18 de enero, en el que murieron 46 personas, ha frenado en seco esta progresión ascendente. Empresas del sector reconocen que ha impactado en la demanda.
Del operador francés Oigo ellos admiten que «En las últimas tres semanas estamos observando una contracción de la demanda, que se refleja en los precios» dada la sensibilidad que existe en este momento en parte de la sociedad por el accidente.
Pedro García, director general de la plataforma de venta de billetes de tren y autobús Trainline en Europatambién asegura que «A corto plazo, hemos observado un impacto específico en la demanda en España».
De RenfeAunque todavía no tienen datos de ventas consolidados del primer mes del año, aseguran que es «lógico» que la demanda caiga en situaciones como la de Adamuz.
La aplicación financiera Fintónico También asegura, basándose en datos de consumo real de más de 300.000 usuarios de su plataforma, que El gasto en trenes se redujo un 17% en las dos semanas posteriores al accidente de Adamuz. «Tras el accidente, observamos que los usuarios limitaron, sobre todo, compras de mayor importe, ligadas a viajes largos y servicios de alta velocidad», según la directora de análisis de datos de Fintonic, Clara Echevarría.
Más allá de las reservas que algunos puedan tener ahora mismo sobre el uso del tren tras el accidente, tanto Ouigo como Trainline destacan que las condiciones en las que se están desarrollando actualmente las operaciones a raíz del accidente en líneas como la Madrid-Barcelona tampoco ayudan a impulsar la demanda. «En las principales vías de alta velocidad, como Madrid-Barcelona, sigue habiendo retrasos recurrentes y se han suprimido algunos servicios de última hora para facilitar las labores de mantenimiento nocturno de las vías, algo que influye directamente en las decisiones de viaje de los pasajeros», explica García.
«El contexto operativo durante las dos primeras semanas tras el accidente, marcado por el establecimiento de limitaciones temporales de velocidad (LTV) en la red, también ha contribuido a esta reducción de las ventas», coincide Ouigo.
A raíz del accidente de Adamuz, las quejas de los maquinistas sobre el estado de las vías se multiplicaron y obligaron a Adif a introducir multitud de limitaciones que se sumaron a las ya existentes, que en algunos casos llevan muchos años en vigor.
En el caso del corredor Madrid-Barcelona, estas restricciones provocaron que los últimos trenes del día acabaran llegando a sus destinos de madrugada, invadiendo así la franja horaria de mantenimiento en la que el administrador debe corregir con precisión las incidencias por las que se imponen los LTV. Para evitarlo y dar más margen a las tareas de conservación, Adif acordó con Renfe, Iryo y Ouigo cancelar varios de sus últimos servicios diarios.

Sin embargo, ante estas alteraciones en su operativa y para tener visibilidad de las ventas en este entorno complejo, los operadores solicitaron a Adif incrementar en 25 minutos los tiempos medios de viaje en la línea. Un incremento que, aunque inicialmente se presuponía que duraría sólo unos días, estará vigente hasta finalizar con el horario de servicio actual el próximo 13 de diciembre.
A pesar de las dificultades que atraviesa ahora mismo el servicio, Ouigo sostiene «una visión de confianza en el futuro de la alta velocidad en España» y esperan «una próxima recuperación de la demanda dadas las ventajas que este medio de transporte ofrece a los viajeros».
El Gobierno, y pese a las dudas que pueda haber introducido el accidente, asegura que el sistema sigue siendo seguro. Durante su comparecencia en el Senado para explicar las casas del accidente de Adamuz, el ministro de Transportes, Óscar Puente, aseguró que el sistema ferroviario en España es «muy seguro», con un riesgo «próximo a cero, porque el riesgo cero no existe».
«Ni siquiera entonces [recordando el accidente de un Alvia que descarriló en Angrois (La Coruña) en 2013, causando la muerte de 80 muertos] Tampoco se justifica ahora una psicosis colectiva”, añadió el ministro.
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