el calor excepcional golpea al País Vasco
El norte peninsular en general, y el País Vasco en particular, atraviesa Uno de los episodios de calor más intensos y anormales que se recuerdan durante el mes de mayo.. Desde el pasado fin de semana, los vascos viven bajo un calor asfixiante que no sólo deja temperaturas máximas propias de los meses de verano, sino también noches abrasadoras con temperaturas mínimas que no amainan en las primeras horas de la mañana.
La noche de ayer fue especialmente complicada en muchas zonas de Gipuzkoa y Bizkaia. En algunas zonas de la costa como Bermeo los termómetros no bajaron ni siquiera de los 25 grados, dando paso a una noche tropical extrema. Vecinos dicen que pasaron “una noche insoportable” y que “es muy difícil dormir con este calor”.
La Agencia Estatal de Meteorología califica el episodio como “excepcional” y “muy raro”. El delegado de AEMET explica que esta situación está provocada por una cresta atmosférica que se extiende desde el norte de África hasta Europa Central y que empuja una masa de aire muy caliente hacia la península.
Además del calor, otro de los factores que más incomoda es la sensación de vergüenza. La combinación de altas temperaturas, noches inquietas y acumulación de calor en las zonas urbanas deja una sensación térmica especialmente opresiva.
Y la situación aún no ha terminado. La previsión indica que el calor seguirá siendo protagonista durante gran parte de la semana. Bilbao y Arrasate podrían volver a alcanzar los 35 grados, mientras que Donostia rondará los 34.
Escuelas al límite por el calor: lecciones en los pasillos
Estas temperaturas ya han empezado a tener consecuencias en varios centros educativos del País Vasco y ha surgido un problema que muchas familias vienen denunciando desde hace tiempo: Falta de aire acondicionado en las aulas.
En Bilbao, diferentes colegios públicos han advertido de temperaturas superiores a los 35 grados en las clases. Algunos centros dicen que las condiciones se han vuelto tan extremas que los estudiantes han tenido que abandonar las aulas para continuar las clases en otros espacios como los pasillos o el comedor.
Es el caso de Indautxuko Eskola, donde las familias afirman que los alumnos toleran temperaturas superiores a los 30 grados, especialmente en las aulas más expuestas al sol. La situación no es nueva y, según explican, llevan años pidiendo soluciones. Mientras tanto, las medidas adoptadas hasta el momento, como ventiladores o cortinas, no consiguen paliar el problema.
La situación se repite también en el Instituto Luis Briñas, de Santutxu, donde los informes desde 2009 ya hacen referencia a este calor. Aquí, algunas clases incluso han optado por instalarse en espacios exteriores y sombreados para evitar el calor acumulado en el interior del edificio. Los padres informan que sus hijos están expuestos a temperaturas superiores a los 35 grados en determinadas clases y que “no pueden seguir así”. Además, más de uno confirmó que estos problemas ya existían cuando ellos mismos estudiaron en el centro, hace más de 20 años.
Pero la preocupación va más allá del malestar. Desde el centro recuerdan que en años anteriores algunos alumnos sufrieron mareos e incluso fue necesaria la intervención de una ambulancia por un golpe de calor. El instituto ha decidido adelantar el inicio de determinados cursos a las dos de la tarde para evitar las horas de más calor.
Muchos de estos edificios también se benefician de la protección del patrimonio, lo que dificulta renovaciones importantes o instalaciones de aire acondicionado. A medida que llegan posibles soluciones como toldos o sistemas de protección solar, las familias y comunidades educativas temen que si el calor extremo sigue aumentando cada año, este tipo de situaciones dejen de ser excepcionales y se conviertan en una nueva realidad dentro de las aulas.
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