el día que los hermanos Javier y José rompieron lazos y hoy se hacen la competencia
1962 Fue un año duro y, a la vez, excelente y bonito para la familia bodeguera Moro. El destino, caprichoso, así lo quiso. A lo largo de esos 365 días perdió la vida. Emilio Morofundador de la Bodegas Emilio Moroy vino al mundo Javier MoroActual presidente de las bodegas.
Murió el padre y nació el hijo, para continuar la vasto y respetado legado de esta familia vallisoletana. Así, con el mundo del vino como telón de fondo, el trabajo, el tesón, la responsabilidad y amar -por el vino-.
La familia Moro puede presumir de no sólo haber seguido el camino trazado por el patriarca de esta saga, sino que todos han sabido elevar la marca a nivel internacional. Ribera del Duero. Ahí, un hecho incontestable: la empresa facturó 40 millones de euros en 2023. Y suma y sigue.
Los hermanos Moro, José -izquierda- y Javier con el torero José Padilla.
Gtres
Sin embargo, en medio de este escenario, paralelamente, han surgido sospechas y problemas legales en torno al buen nombre de Moro. Si hace unos días, LOS ESPAÑOLES destacó la guerra judicial de la familia con José Moro, propietario de Bodegas Matarromera, ahora la fricción es interna.
A puerta cerrada. Entre hermanos. En concreto, entre José y Javier. Aparte de esta historia hay Rubí y fabiolalas otras dos hijas del matrimonio entre Felisa Espinosa y Emilio Moro.
Durante tres décadas, José y Javier Moro fueron los tándem inmejorable que llevó el nombre de Emilio Moro a la cima del mundo, pero en la primavera de 2022 acabó el descorche de una crisis interna romper la unidad de la estirpe más mediática de la Ribera del Duero.
En el corazón de Pesquera de Duero, el apellido Moro siempre fue sinónimo de unidad absolutauna máxima impuesta por el patriarca, Emilio Moro, y que sus hijos respetaron… hasta que algunos discrepancias que, según todos los indicios, y dados los acontecimientos, resultó insuperable.
Antes de esta pausa, José Moro ejercía como presidente mientras su hermano Javier trabajaba a la sombra del comercioviajando por el mundo. todo cambio 1 de abril de 2022. La noticia hizo temblar los cimientos del sector vitivinícola cuando José dejó la presidencia de la bodega madre.
La separación de los hermanos Moro no fue fruto del rencor ni nada por el estilo, sino de Dos maneras opuestas de entender el liderazgo.. Se hablaba entonces de discrepancias, de diferencias»en la visión estratégica«.
Era desacuerdos en la gestión de imágenes. Y se rompieron lazos. Las tensiones crecieron hasta hacerse insostenibles. Las juntas de accionistas se convirtieron en una lucha por el rumbo de la empresahasta que se rompió el vínculo -empresarial-.
Javier asumió la presidencia de Bodegas Emilio Moro y José la abandonó para dedicarse de lleno a su proyecto independiente, Bodegas Cepa 21. Dicho de forma algo más coloquial: Los hermanos pasaron de aliados a competencia.
Para Javier fue la oportunidad de demostrar su propio liderazgo; para José, la dolorosa partida de la casa que llevaba el nombre de su padre.
Los equipos se dividieron en dos bandos tácitos: los de Javier, que conservó el legado y las etiquetas icónicas de la marca madre, y los de José, que Tomaron la innovación y el diseño vanguardista de Cepa 21.
Desde entonces, José volcó toda su energía en este nuevo proyecto, relanzando marcas como Hito y Malabrigo con identidad propia y sin tener que rendir cuentas ante un consejo de familia.
Javier Moro con sus hermanas Rubi y Fabiola.
En Cepa 21 encontró su independencia.
La escisión transformó a los Moros en dos fuerzas diferentes dentro de un mismo mercado.: uno centrado en la continuidad y la tradición; el otro, en la modernidad y la reinvención.
A pesar del sabotaje sufrido por la Cepa 21 en 2024 -que provocó la pérdida de miles de litros de vino-, ambas bodegas siguen adelante, separados por unos pocos kilómetros.
Luego, en 2022, José habló muy emocionado de Cepa 21: “Me hace mucha ilusión ver despegar el proyecto Cepa21 porque creo que tiene vinos con carácter ganador”., que están obteniendo calificaciones sobresalientes por parte de la crítica más prestigiosa y que necesitan más presencia en todo el mundo.
«Es un proyecto que lleva la impronta, la pasión y el legado que recibí de mi padre y mi abuelo. Mi sueño es liderar este proyecto con determinación para seguir haciendo historia», añadió.
La otra guerra Moro
Por otro lado, está la disputa que la familia Moro mantiene con otro Moro, esta vez alejado de la familia: Carlos Moro.
La polémica entre la familia Moro de Bodegas Emilio Moro y Carlos Moropropietario del grupo Matarromeratiene su origen en la coincidencia del apellido y en la disputa por el uso de determinadas marcas vinculadas al mundo del vino.
Aunque ambos provienen de ramas familiares diferentes y sus bodegas no tienen relación comercial entre sí, durante años generaron confusión en el mercado y entre los consumidores, lo que provocó desacuerdos legales y tensiones públicas.
Carlos Moro, en una fotografía extraída de la web de la Fundación Carlos Moro de Matarromera.
La familia de Emilio Moro defendió que su apellido Estaba directamente ligado a la tradición vitivinícola de Pesquera de Duero. y que había que protegerlo contra posibles usos que pudieran generar malentendidos comerciales.
Por su parte, Carlos Moro -con proyecto empresarial propio, consolidado y ajeno a la bodega Pesquera- siempre reivindicó su legítimo derecho a utilizar su apellido en sus marcas y en la identidad de Matarromera.
La disputa llevó a procedimientos administrativos y legales relacionados con el registro de nombres y marcas. A día de hoy, la guerra sigue abierta en 2026. No hay una resolución definitiva y el conflicto continúa en los tribunales.
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