El Ejército del Aire prueba combustible verde para sus cazas
El aceite usado de la cocina o del coche, grasas animales sobrantes de la industria cárnica, biomasa de labores en el campo… Todos estos desechos forman parte de la composición del nuevo combustible que está probando el Ejército del Aire y del Espacio, en análisis que está llevando a cabo en la base de Torrejón.
[–>[–>[–>De hecho, a algunos vecinos de esa instalación militar madrileña les viene llegando algunas noches el rugido de los motores de un Eurofighter que, clavado en tierra, pone a tope su maquinaria. Las pruebas se hacen en parado para estudiar el espectro de llama y residuos. Como el nuevo propelente tiene menos huella infrarroja que el tradicional, los analistas se ven obligados a trabajar de noche.
[–> [–>[–>Los militares lo llaman SAF (Sustainable Aviation Fuel), reduce las emisiones de CO2 entre un 50 y un 80% en todo el ciclo de vida del avión, ensucia menos el motor, por lo que reduce el coste de mantenimiento… pero, además, tiene dos valores que interesan sobre todo en dos estratos del ejército: los pilotos y los generales. A los primeros, mayormente porque el SAF deja una huella térmica e infrarroja menor, por lo que los misiles inteligentes tienen más complicado abatir al caza. A los segundos, porque además alimentar con SAF a las aeronaves militares disminuye significativamente la dependencia del petróleo que hay que importar.
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Empresas españolas
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El SAF, o biojet, que está quemando con una llama encarnada y azulada el Eurofighter en pruebas en Torrejón está elaborado por Repsol. Los análisis del rendimiento son cosa de la firma ITP Aero, presente en numerosos programas de Defensa. Participan además en la evaluación ingenieros de la Universidad Politécnica de Madrid, en contacto con ambas empresas y con el Ejército del Aire.
[–>[–>[–>De momento, el coste de este combustible puede llegar a ser hasta cinco veces mayor que el del tradicional JP-8, el símil del queroseno que utilizan los cazas, pero fuentes militares españolas apuntan a este diario que en la OTAN hay estudios de previsión de costes que aventuran que, según vaya extendiéndose su uso -también en la aviación civil, donde ahora no pasa del 1% de presencia-, su coste llegará a ser menor que el actual derivado de hidrocarburos fósiles que usan los aviones militares.
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El SAF, además, “no obliga a modificar motores, ni los medios de transporte, ni tampoco los depósitos de las bases aéreas”, relata la mencionada fuente militar.
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[–>El JP-8 cuesta actualmente, en el esquema de compras de la OTAN, entre 90 céntimos y un euro el litro. Influye en su coste el uso de aditivos militares, los que incrementan la potencia y residencia de motores de los cazas en condiciones de gran dureza de uso, así como la resistencia a la congelación si los cazas han de ser desplegados en zonas árticas, o su aguante con las propiedades intactas en largos periodos de almacenamiento estratégico.
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Pero de momento en estas pruebas del Ejército del Aire no se habla tanto de economía como de sostenibilidad. De hecho, la Fuerza Aérea española tiene encuadrados los ensayos con SAF en el programa BACSI. Las siglas hacen referencia al concepto Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente.
[–>[–>[–>De cara a 2030
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Las pruebas del SAF para los aviones de combate Eurofighter -y también para cazas F-18- vienen llevándose a cabo desde 2022, y todavía no se ha llegado al uso de biojet puro: se van probando combinaciones, primero del 30% de SAF, ahora del 70% en los depósitos de combustible de la aeronave.
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En septiembre de 2024, según ha difundido el Ejército del Aire y del Espacio este miércoles, pilotos españoles consiguieron velocidades supersónicas en vuelo con SAF tanto en los cazas europeos como en los norteamericanos que forman parte de la defensa aérea española.
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Actualmente los cazas F-35 y F-16 norteamericanos, presentes en numerosas fuerzas aéreas europeas, tienen ya certificado el uso de SAF 100%, si bien su uso no está aún extendido. El Reino Unido, Países Bajos, Francia, Alemania y Noruega prueban también el combustible verde para sus fuerzas aéreas. En el caso español, la expectativa se incrementa según se aproximan las fechas de entrega por Airbus de nuevos cazas Eurofighter en los programas Halcón I y II de Defensa, que incrementarán considerablemente la flota de Eurofighter hasta hacerla una de las más nutridas de Europa.
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La fuente militar coloca en el año 2030 el banderazo de salida para una década en que los ejércitos generalizarán el uso de biocombustible, aunque queda más lejos la extinción del petróleo en las bases aéreas: en los primeros años de esa implantación podría no superarse una combinación del 50% en empleo habitual de los aviones militares.
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