El fin de la mascarada yanki
En otros momentos de la historia tuvimos que esperar 50 años para obtener documentos del CIA o Secretario de Estado dejar claro que las acciones de Estados Unidos en América Latina no se debieron a un deseo democratizador que buscara defender el mundo libre. Ya no es necesario.
Ahora tenemos un ejercicio de brutalismo declarativo por parte de donald triunfodejando claro que lo unico que importa es el petroleoque no tiene interés en la democracia sino en controlar a Venezuela para expulsar a China de América Latina, y que el tema de los presos políticos es un tema secundario que ahora no les ocupa el tiempo mientras no se complete el acceso a los recursos naturales venezolanos. No es que sea algo desconocido teniendo un mínimo acceso a la historia del imperialismo norteamericano del siglo XX, pero se aprecia que expone la propaganda de los compinches yanquis que tienen acomplejo de defender al imperialismo criminal de Estados Unidos.
Henry Kissinger, en su libro ‘El orden mundial’, Explicó la mascarada propagandística que Estados Unidos ha estado vendiendo al mundo durante décadas y que muchos de sus agentes externos y satélites ideológicos han replicado. En aquella presentación, Kissinger afirmó que desde Harry Truman, todos los gobiernos estadounidenses venían defendiendo una idea central de su política exterior que defendía un orden de estados cooperativos en expansión con reglas comunes y que adaptaba sistemas económicos liberales, renunciando a las conquistas territoriales, respetando la soberanía nacional y abrazando sistemas de gobiernos participativos y democráticos.
Esa historia de propaganda ha terminado porque Donald Trump con su obscena honestidad ha destruido la mascarada yanqui. Antes intervenían militarmente contra gobiernos democráticos para derribarlos y poner dictaduras militares similares, como ahora, y sin ningún afán democratizador, tratando de vender con su enorme capacidad propagandística lo que hicieron en defensa del mundo libre, ahora ya no quieren vendernos la historia.
La novedad que ha implementado Donald Trump es la de alianza por coerciónahora ya no necesita eliminar el régimen y poner otro, le ha bastado con secuestrar a nicolás maduro y coaccionar, o pagar, a Delcy Rodríguez para que lo reemplace de acuerdo con los intereses de Estados Unidos y convertirse en un socio fiel que deje de compartir sus recursos, con lo que la administración norteamericana considera socios no hemisféricos.
Europa está mental e intelectualmente colonizada por la cultura estadounidense y en ocasiones ha creído sinceramente esta historia. a pesar de que un mínimo conocimiento de la historia ha demostrado que EE.UU. siempre ha actuado en función de sus intereses, pisoteando la democracia y a favor de dictaduras sangrientas que proporcionaron un ecosistema económico que favoreció a sus empresas.
Esta integración de los marcos mentales culturales norteamericanos a la cultura europea hace excusable la interpretación mitificada de las intervenciones norteamericanas en defensa del mundo libre, cuando no hay una interpretación rigurosa de los hechos, pero cuando ciertas esferas de la opinión pública pretenden seguir dando apoyo a esa visión edulcorada de la acción imperialista y criminal de la acción exterior yanqui, cabe preguntarse si la injerencia llega a nuestro país en forma de intereses más pecuniarios.
Hoy en día, a pesar de los hechos y de la vulgaridad con la que Donald Trump, Marco Rubio y toda la acción comunicativa de la Casa Blanca ha dejado claro que no tiene ningún interés en la democratización de Venezuela, hay quienes siguen vendiendo estafas.
Todos los portavoces estadounidenses han dejado claro que la libertad de los presos políticos es una realidad accesoria, supeditada al control del petróleo y los recursos por parte de la administración estadounidense para privar de ellos a sus adversarios no hemisféricos, especialmente China, pero hay quienes siguen haciendo malabarismos para intentar transmitir que, en el fondo, siempre existe en Estados Unidos ese impulso romántico y democratizador de toda acción exterior estadounidense, inculcado con décadas de propaganda.
El último ejercicio de contorsionismo propagandístico para mitigar el shock de que el propio Donald Trump no haya perdido ni un segundo en defender la milonga de la democratización por su acción criminal en Venezuela, es defender que el proceso que Estados Unidos ha iniciado al colocar Delcy Rodriguez al frente del país y humillando a María Corina Machado es realizar un proceso de transición a la democracia similar al de España en el que estuvieron al mando los miembros de la dictadura para no provocar un conflicto con los sectores más reaccionarios y así luego dar paso a una democracia.
Es difícil creer que se pueda hacer un análisis de esta magnitud ignorando los crudos hechos presentados a la opinión pública mundial sin pensar que quien perpetra este ataque a la razón y a la información es algo menos que un propagandista bien pagado. La sangre seguirá fluyendo mientras esta gente muestre su desvergüenza..
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