El gijonés detrás del triunfo español en el doble de Roland Garros: «Fue muy emocionante»
«Cuando me llamaron, además de un proyectazo, me pareció un traje a medida para poder implicarme al cien por cien». Aitor Ruiz de Lara (Gijón, 1980) lleva años ligado al deporte de élite como profesional de la Fisioterapia. Especialmente, en el fútbol. En su currículum, clubes como el Udinese italiano o el Watford inglés, entre otros muchos de países tan diferentes como Estados Unidos. Tras abrir dos clínicas en Gijón y ser padre, su búsqueda de algo que le permitiera compatibilizar trabajo y familia le abrió la puerta del tenis. Lo hizo a lo grande. Tras los golpes ganadores de Marcel Granollers y Horacio Zeballos, pareja que acaba de ploclamarse campeona de Roland Garros, están las manos de este gijonés.
[–>[–>[–>«Granollers y Zeballos trabajaban con un preparador físico (Rubén Castro) que me conocía de mi etapa como consultor externo del Chicago Fire (equipo de fútbol de la máxima categoría de Estados Unidos). Necesitaban un fisioterapeuta, les habló de mí, y empezamos a trabajar juntos el año pasado, concretamente en el Masters de París», explica Aitor. Encajó a la perfección en la considerada como una de las parejas más potentes del tenis mundial. Encargado del trabajo de «prevención, recuperación y tratamiento» de los dos tenistas, se integró en el cuerpo técnico y empezó a acompañarles en cada cita del circuito internacional . «Abierto de Australia, el Masters de Turín, Madrid, Roma, donde (en este último) llegaron a la final…», detalla de unos meses de intenso trabajo, pero con cierto margen para volver a Gijón y disfrutar de la familia entre torneo y torneo. El primer título importante cayó donde todo empezó, en la capital francesa, el pasado fin de semana.
[–> [–>[–>«El tenis tiene un componente diferente al del fútbol. Es muy emocionante. Cada punto es….», relata tras vivir, desde la mítica pista Philippe-Chatrier, el título conquistado por Marcel Granollers y Horacio Zeballos, segundo consecutivo en Roland Garros, uno de los cuatro Grand Slam (trofeos más importantes) de la temporada. «Nunca antes había trabajado en el mundo del tenis, salvo alguna experiencia puntual con un jugador dentro del top-100. Si en el tren inferior puede tener alguna similitud con el fútbol, el tren superior, el más importante, nada tiene que ver», apunta sobre una experiencia que le esta permitiendo explorar nuevos horizontes tanto a nivel personal como profesional. Hay poco tiempo para celebrar. Asoman nuevos retos.
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«En poco más de dos semanas estaremos en Wimbledon y, a continuación el US Open», detalla de otras de las dos citas Gran Slam de la temporada. Aitor, que llegó a jugar a baloncesto en Liga EBA en las filas del Grupo Covadonga, carga pilas ahora en Gijón mientras colabora en varios proyectos. «Trabajo como asesor externo del Lugano, club de la máxima categoría de fútbol en Suiza y también, de manera más personal, con algún jugador del Lecce, de la Seria A (primera división italiana). No paro», desliza, entre risas, el ganador gijonés del último Roland Garros.
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