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el informe que desinfla el intento de Trump de encontrar extraterrestres

el informe que desinfla el intento de Trump de encontrar extraterrestres
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  • Publishedfebrero 21, 2026




Acostumbrado a pasar de un tema de actualidad a otro de manera frenética, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha descolgado esta semana con un salto al espacio, y nunca mejor dicho. El jueves pasado anunció que había ordenado abrir una investigación que conduciría a la «identificación y divulgación de archivos gubernamentales relacionados con vida extraterrestre» y otros fenómenos relacionados.

El anuncio se produjo después de que el expresidente Barack Obama afirmara creer que los extraterrestres «son reales» pese a no haberlos visto, unas polémicas declaraciones que intentó matizar. Haciendo gala de su agudo sentido político, Trump aprovechó la oportunidad para poner en la agenda pública un tema que sirve para desviar la atención de temas menos agradables. De hecho, muchos han visto en esta estrategia una cuestión que ayuda a desviar la atención del caso Epstein que le persigue desde hace tiempo y que el escándalo que rodea al ex Príncipe de Gales ha vuelto a poner en primer plano.

La empresa de «caza de ovnis» lanzada por Trump puede ser un entretenimiento de primer nivel, pero los precedentes no parecen, al menos por el momento, llevar a la posibilidad de realizar grandes descubrimientos. El intento oficial más serio de estudiar el tema en los últimos años ha sido el informe hecho público en 2024 por la Oficina General de Resolución de Anomalías de Dominio (AARO) del Ejército, un gran número de informes sobre naves espaciales extraterrestres «pueden explicarse por pájaros, globos, drones, satélites y otros fenómenos cotidianos». Sin embargo, admite que muchos casos siguen sin resolverse.

«Es importante enfatizar que, hasta la fecha, AARO no ha descubierto evidencia de seres, actividad o tecnología extraterrestres», afirmó la oficina en un informe de 2024. La oficina también señaló que «no tiene ninguna indicación o confirmación de que estas actividades sean atribuibles a adversarios extranjeros».

El documento del Departamento de Defensa es una respuesta por mandato legal para informar al Congreso sobre eventos relacionados con estos fenómenos ocurridos entre el 1 de mayo de 2023 y el 1 de junio de 2024. El informe ha sido elaborado por la AARO en coordinación con múltiples agencias de inteligencia y defensa.

Durante el período analizado por los expertos, AARO recibió un total de 757 informes de Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP). De ellos, 485 ocurrieron durante el ejercicio en cuestión, mientras que los 272 restantes corresponden a incidentes de 2021 y 2022 que no habían sido incluidos en informes anteriores.

Según el informe, la oficina logró resolver 118 casos durante el período analizado. Todos resultaron ser «objetos prosaicos como varios tipos de globos, pájaros y sistemas aéreos no tripulados (UAS)».

Todo ello lleva a los expertos que participaron en el estudio a lanzar una conclusión contundente que, salvo que futuras investigaciones digan lo contrario, no permite matices: “Hasta la fecha, la AARO no ha descubierto evidencias de seres, actividad o tecnología extraterrestres”.

La gran mayoría de los avistamientos ocurren en el aire. De los informes recibidos, 708 se produjeron en el ámbito aéreo y 49 en el espacio. Es de destacar que «ninguno ocurrió en los dominios marítimo o transmediático» durante el período del informe. En todos los casos, sostiene el informe, no hubo riesgo para la población.

En uno de sus puntos, el informe identifica una tendencia creciente de denuncias provocadas por megaconstelaciones de satélites. Muchos pilotos comerciales informan de luces blancas parpadeantes que, tras el análisis, coinciden con «el lanzamiento de los satélites Starlink» y sus trayectorias orbitales conocidas.

Respecto a la apariencia de lo reportado predominan luces no identificadas y objetos redondos o esféricos. Sin embargo, El 22,4% de los informes no contenían información suficiente que permitiera una «caracterización morfológica».

Más preocupante es el hecho de que hubo 18 informes de incidentes cerca de la infraestructura nuclear estadounidense. Todos estos fueron categorizados como drones (UAS), incluido un caso en el que se «recuperó» un UAS estrellado en la planta de energía nuclear DC Cook en Michigan.



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