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El marisco gallego, contra las cuerdas: retiradas 30 toneladas de almejas y berberechos muertos

El marisco gallego, contra las cuerdas: retiradas 30 toneladas de almejas y berberechos muertos
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  • Publishedmarzo 19, 2026




La costa gallega atraviesa una situación crítica después de las tormentas de este invierno. Las cifras que llegan de las rías no dejan lugar a dudas: hay una mortalidad masiva de mariscosalgunas campañas han sido suspendidas y cientos de familias esperan recibir ayuda para sobrevivir.

En la ría de Noya (La Coruña), medio centenar de mariscadores han retirado casi 12 toneladas de mariscos muertosprincipalmente almejas y berberechos, sólo este miércoles. El 4 de marzo ya se habían jubilado. otras 17 toneladas. En total, casi 30 toneladas en apenas unos días.

El problema no es sólo lo que se recauda, ​​sino lo que queda. Según explican desde el sector, aún quedan grandes cantidades de cáscara acumulada en la orilla y en las zonas de entrada de la ría. Se esperan nuevos trabajos en los próximos días, y ni siquiera se descarta el uso de maquinaria si las mareas vivas de las próximas semanas así lo confirman.

Pero el golpe más duro no está en la limpieza, sino en la producción. Los muestreos realizados tras las lluvias de enero y febrero pintan un escenario desolador: la 90% del berberechoél 60% de la almeja japonica y el 95% de la almeja viscosa. Con estos datos, la campaña de marzo y abril se da por perdida.

Detrás de estas cifras hay cerca de 400 mariscadores a pie que se quedan ahora sin actividad y a la espera de que la Xunta declare el cierre por fuerza mayor para poder acceder a la ayuda. El horizonte se traslada a octubre, aunque nadie en el sector se muestra especialmente optimista.

El mejillón tampoco se salva

La situación no se limita a Noya. En el Ría de Arosaotro de los motores económicos de Galicia, el mejillón está atravesando una crisis silenciosa pero potencialmente igualmente grave. Las lluvias masivas han reducido la salinidad del agua a niveles que los moluscos apenas pueden tolerar.

El resultado es una mortalidad que se sigue calculando y que preocupa seriamente al sector. Por el momento, los signos son claros: alta mortalidad, daños a la cría y un impacto que No sólo afecta a la campaña actual, sino también a la próxima. En muchos casos ni siquiera es fácil saber si el mejillón está vivo o muerto sin esperar varios días.

Incertidumbre y posible ayuda

Ante este panorama, el sentimiento que domina el sector es incertidumbre. Las lluvias han cesado, pero el daño ya está hecho. Ahora toca medir la profundidad de esta crisis y, sobre todo, calcular cuánto tiempo llevará recuperarse.

Porque la gran pregunta ya no es solo cuánto marisco se ha perdido, sino cuánto tiempo tardará Galicia en volver a producir con normalidad. Y esa respuesta, hoy, nadie se atreve a dar con certeza.



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