“El metro cuadrado de una casa sostenible es 200 euros más caro de media, pero luego ahorras hasta un 90% en energía y un 30% en mantenimiento”




Cualquiera que esté pensando en construir o comprar una casa, si tiene conocimientos sobre cuestiones medioambientales, como el cambio climático y la contaminación tóxica, querrá que sea así. ecológico y sostenible. Sin embargo, muchos temen que cueste más y no merezca la pena.
Cuando el experto en gestión ambiental y arquitectura sostenible carla guillen (@eiraliving.houses en Instagram) habla del precio de una casa sustentable, enfatizando un punto clave: no podemos analizar solo el costo inicial, que incluye el proyecto y la obra.
Pagas un 15% más al principio, pero luego ahorras mucho
En el caso de casas diseñadas según estándares ecológicos y sustentables como casa pasiva En las casas pasivas, el metro cuadrado suele encarecerse una media de 200 euros, lo que equivale a alrededor de un 15% más que la construcción convencional.
Este incremento responde a decisiones técnicas muy concretas, como la necesidad de un mayor aislamiento térmico, carpinterías eficientes, una envolvente continua y sin fugas de aire y sistemas diseñados para reducir al mínimo la demanda de energía. El coste adicional no es un lujo, pero se justifica por la eficiencia estructural y funcional.
El problema, según Guillén, es que muchas comparaciones se hacen sólo considerando el precio de entrega de llaves, sin tener en cuenta el coste real de vida en esta casa durante los próximos años. 20 o 30 años.
Una inversión que se recupera viviendo la casa


en una casa casa pasiva el consumo de energía se reduce significativamente, hasta un 90% menos que una casa convencional. Esto significa que las facturas de calefacción, refrigeración y electricidad bajan de forma muy significativa desde el primer mes.
La razón es simple, la casa Se requiere muy poca energía para mantenerse cómodo. El calor se retiene en invierno, el interior no se sobrecalienta en verano y la ventilación con recuperación de calor permite renovar el aire sin pérdida de temperatura. Todo funciona como un sistema integrado y no como soluciones aisladas.
Gracias a estos ahorros constantes, el coste inicial adicional Generalmente se amortiza en un plazo de entre 8 y 10 años. A partir de este momento, la casa deja de ser “más cara” y empieza a generar un beneficio económico respecto a la construcción tradicional.
Menos mantenimiento con el tiempo
Otro aspecto que destaca Carla Guillén es el mantenimiento. Una casa sostenible bien diseñada envejece mejor. Sin condensación, humedad reducida y control de temperatura interior Evitan muchos de los problemas habitualess en casas convencionales.
Como guía, Los costes de mantenimiento se pueden reducir en aproximadamente un 30%. Esto da como resultado menos reparaciones, menos reemplazos de equipos y una mayor durabilidad del material. No es que la casa no necesite cuidados, sino que está diseñada para minimizar lo inesperado.
Este punto suele pasar desapercibido al principio, pero Con el paso de los años, este se convierte en uno de los argumentos más fuertes. A favor de la construcción sostenible.
¿Qué hace que una Passivhaus sea realmente efectiva?


Para entender estos resultados es importante conocer los principios que definen una casa pasiva. Esta no es una etiqueta comercial, sino una estándar técnico muy exigente que busca reducir al máximo la demanda energética sin sacrificar el confort.
Entre sus pilares fundamentales se encuentran el aislamiento térmico de alto rendimiento, construcción hermética que evita filtraciones de aire, ventanas de triple acristalamiento, ventilación mecánica con recuperación de calor y un diseño solar pasivo que aprovecha la orientación y la luz natural.
La combinación de todos estos elementos permite mantener una temperatura interior estable durante todo el año. El resultado es una vivienda que se adapta al clima en lugar de luchar contra él, consumiendo significativamente menos energía para conseguir el mismo o mayor nivel de confort.
Más valor hoy y mañana
Además del ahorro mensual, Carla Guillén destaca otra ventaja de casa pasivavalor de reventa. Las viviendas sostenibles, en particular las certificadas según normas reconocidas, pueden lograr un valor hasta un 20% superior en el mercado inmobiliario.
En un contexto de precios energéticos inestables y regulaciones cada vez más estrictas, una casa eficiente se percibe como una inversión más segura. El comprador sabe que sus gastos futuros serán bajos y que la casa está preparada para las exigencias del futuro.
Esto hace que la sostenibilidad sea una argumento económico, no sólo ambiental, tanto para quienes viven en la casa como para quienes piensan en su valor a largo plazo.
Comodidad, salud y bienestar diario
Aunque las cifras convencen, Guillén insiste en que no todo se puede medir en euros. Vivir en una casa sostenible también significa una clara mejora en la calidad de vida. Por ejemplo, la temperatura es uniforme, no hay corrientes de aire frío ni zonas sobrecalentadas y, en general, el aislamiento acústico es mucho mejor.
Ventilación constante y controlada. mejora la calidad del aire interior, lo que tiene un impacto directo en la salud, particularmente en personas que padecen alergias o problemas respiratorios. duerme mejor, trabajar con mayor concentración o simplemente sentirse cómodo en casa Son beneficios que muchas familias no esperan y acaban valorando mucho.
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