El órgano de análisis estratégico de Defensa percibe a Europa débil ante un Trump «disruptor y revanchista”
“Tras la bajada a los infiernos en la II Guerra Mundial,” y “tras un largo paréntesis de ochenta años, los europeos se dan de bruces hoy con un mundo peligroso, oscuro, incierto y de rivalidades entre gandes potencias, para el que no están preparados”.
[–>[–>[–>El Panorama Estratégico 2026, que acaba de presentar el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), observa la disrupción que ha supuesto Donald Trump, a la que sitúa también como eje clave en otros riesgos y desafíos de esta nueva época: la actitud de China, las de las potencias medianas y la de Marruecos, así como la reforzada emergencia del populismo y su pariente, la polarización.
[–> [–>[–>El trabajo del IEEE (órgano de análisis estratégico del Ministerio de Defensa directamente vinculado al Centro de Estudios Superiores de la Defensa Nacional, o CESEDEN) no deja demasiado hueco para el optimismo. En su introducción, el catedrático Jean Monnet José María de Areilza Carvajal, que ha presidido el grupo de trabajo que ha elaborado este documento central de análisis, asevera que el planeta vive “uno de esos momentos de transformación vertiginosa que solo ocurren cada muchos años”.
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En esta etapa, “la administración Trump ha dejado de entender el valor de las alianzas, un concepto que tampoco China es capaz de hacer suyo, por su visión asimétrica de las relaciones con otros países”. Y no es un momento cualquiera, sino uno en el que, debilitados el multilateralismo y el Derecho Internacional, surgen enfermedades oportunistas como el rearme atómico, acerca del cual el IEEE hace una severa advertencia: “La proliferación nuclear vuelve a ser un desafío para el cual no se cuenta ya con suficientes instrumentos de control internacional”.
[–>[–>[–>Europa, débil
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En opinión de quien ha dirigido los trabajos del Panorama Estratégico 2026 para Defensa, Europa tiene un doble objetivo, difícil como caminar en el alambre: por un lado “gestionar los embates que llegan de la Casa Blanca”. Y, a la vez, “seguir siendo los mejores aliados posibles”.
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No se puede permitir Europa otra opción, pues, según Areilza, “ni la Unión ni los Estados miembros poseen los medios y la cohesión para conseguir en un plazo breve la autonomía estratégica con la que hacer frente al debilitamiento de la relación transatlántica y las amenazas de seguridad crecientes, en primer lugar, el expansionismo ruso”.
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[–>Para explicar la doctrina trumpista de relaciones exteriores, la introducción del Panorama Estratégico toma prestada la calificación “unilateralismo agresivo”, de la que es autor Jake Sullivan, ex consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos en la etapa del anterior inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden.
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“La segunda presidencia de un político disruptor y revanchista es un triple shock para la defensa, la economía y la democracia del continente”, concluye el introductor y director del informe.
[–>[–>[–>Trump y Marruecos
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En la misma obra que analiza las tendencias geoestratégicas globales, un capítulo dedicado al Magreb incide en la influencia del retorno de Trump a la Casa Blanca en el área más cercana de interés estratégico para España. El regreso de Trump es aprovechado por Marruecos para perseguir un “trato preferencial al que aspira Rabat en sus relaciones con la Administración estadounidense”, mientras trata de “reforzar la imagen del país como aliado de confianza de Washington”.
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En este capítulo, su autor, el catedrático de estudios árabes e Islámicos de la Universidad de Castilla-La Mancha Miguel Hernando Larramendi, señala cómo fruto de la nueva era Trump, “Rabat ha reforzado sus relaciones con Israel en el ámbito militar y securitario a través de la compra de armamento, la transferencia de tecnología ene l sector aeroespacial, la fabricación de drones y la autorización al tránsito y escala en puertos marroquís de barcos con material militar destinado a Israel”.
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En ese marco, el rey de Marruecos, Mohamed VI, “toleró las movilizaciones de protesta contra el genocidio de Gaza” y se solidarizaba con las víctimas “sin romper ni poner en cuestión las relaciones diplomáticas, económicas y securitarias con Israel”.
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La relación marroquí con Trump e Israel es un eje de refuerzo para su principal objetivo: lograr el reconocimiento internacional a la toma del Sáhara Occidental. El autor une ese hecho a un grave acontecimiento de tensión en el Estrecho de Gibraltar: “En este marco -dice- hay que situar también la entrada en Ceuta en mayo de 2021 de nueve mil ciudadanos marroquíes, mil quinientos de ellos menores no acompañados, como elemento de presión para obtener el respaldo del Gobierno español al plan de autonomía marroquí en el Sáhara Occidental”.
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