El país escala su ofensiva contra el Líbano con un ataque en una zona de Beirut fuera de la influencia de Hezbolá
La guerra se instala en el Líbano. Tras la declaración el miércoles de todo el sur del país como una «zona de combate» por parte del Ejército israelí, las bombas llegan hasta la capital libanesa. Un edificio residencial en Shueifat, un suburbio de Beirut que no está bajo influencia de Hezbolá, ha sido bombardeado sin aviso previo este jueves. Medios libaneses afirman que el bombardeo tenía como objetivo a un comandante de la unidad de cohetes, perteneciente a la familia Husseini, y que ha sido seguido del lanzamiento de cohetes contra una posición israelí. Los ataques aéreos israelíes han matado a 14 personas, incluidos tres niños, en todo el país, según el ministerio de Salud libanés.
[–>[–>[–>De momento, se desconoce si el ataque contra Shueifat ha provocado víctimas mortales, pero las imágenes muestran al menos un par de apartamentos golpeados de los que emana humo. Un grupo de gente del barrio, con los rostros acongojados, ha acudido al lugar atacado para intentar ayudar a retirar a los heridos de los escombros con sus propias manos. No hubo una advertencia previa por parte de las tropas israelíes contra el edificio residencial para que fuera desalojado. En paralelo, los ataques contra el sur del Líbano no se han detenido. Un bombardeo israelí contra un automóvil en Adloun ha dejado seis muertos, entre ellos dos niños y sus padres.
[–> [–>[–>Tiro, la principal ciudad costera del sur del país de los cedros, ha sido escenario de una dura noche de bombardeos indiscriminados tras la orden de desalojo forzoso lanzada el miércoles. Un ataque israelí contra el campo de refugiados palestinos Al Buss, en las inmediaciones de la urbe milenaria, ha matado a tres personas, incluidas un abuelo y su nieto, y herido a otras 37, de las cuales ocho son niños y 13 mujeres.
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Como respuesta a la muerte de una soldado israelí este miércoles por un dron explosivo de Hezbolá que impactó en el norte de Israel, el ministro de Finanzas, el colono ultraderechista Bezalel Smotrich, ha pedido «destruir 10 edificios en los suburbios del sur de Beirut por cada dron derribado». «Por cada dron que hiera a uno de nuestros soldados, destruyan 100 edificios», ha exigido en un mensaje publicado en X.
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