El papa se despide de España rodeado de las personas que más ha reivindicado: «Todos somos migrantes»
León XIV lo ha conocido este viernes por la mañana en Tenerife el mayor centro de acogida de inmigrantes de España. Allí han vivido 4.000 personas, era un antiguo cuartel militar. El Papa, que les habló en francés, escuchó más Historias de quienes se vieron obligados a abandonar su tierra..
El Papa ha estado así en contacto directo con las personas que más ha reclamado en este viaje, los migrantes, durante su visita al centro de acogida de Las Raíces, en el municipio tinerfeño de San Cristóbal de La Laguna. El centro ha sido criticado en ocasiones por activistas por situaciones de hacinamiento y condiciones precarias.
Allí ha escuchado peticiones como la de Bousso Diouf, una mujer nigerina que ha exigido «que las fronteras no se conviertan en muros de intolerancia». También ha conocido la historia de Taiwo Oluwatobi, que huyó de su país debido a las persecuciones que sufrió por ser cristiano: «Gracias por recordarle al mundo que todos somos personas, que todos necesitamos amor, paz y oportunidades».
El pontífice ha vuelto a hacer hincapié en lo que aporta la comunidad migrante y, como gesto, se ha dirigido a ellos en francés. «Tienen un mensaje importante que comunicar, porque pueden convertirse en un ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos»destacó. «Todos somos, de alguna manera, migrantes, todos somos peregrinos en el camino hacia la patria celestial. Ayudémonos unos a otros a hacer de este camino un lugar más humano para todos, aportando lo que cada uno esté a su alcance», remarcó.
Mensajes que ha seguido escuchando en otro evento, donde incluso ha bromeado sobre el ‘seis siete’ con el joven senegalés Mbacke Ndiaye. “Les pido que sigan recordándole al mundo que detrás de cada migrante hay un sueño, una madre que ora y una persona que merece una oportunidad”, dijo.
También ha compartido crudos testimonios, como el del joven de origen marroquí Khalid Allad: «Mi viaje en barco no fue nada fácil. Lo intenté dos veces. En el primer intento murieron 20 personas. Recuerdo que cuando regresé a casa mi padre me abrazó llorando.«, expresó.
Un encuentro lleno de fraternidad con el que el Papa quiso cerrar su visita a España.
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