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el sueño de la fiebre petrolera que se convirtió en desilusión

el sueño de la fiebre petrolera que se convirtió en desilusión
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  • Publishedabril 2, 2025



Hoy, en el centro de las tensiones geopolíticas del mundo, con el Aceite venezolanoConvertirse en una pieza clave en las estrategias de Trump y otros líderes mundiales, una historia resurgió que se registró en la memoria de un rincón de España. Hace 60 años, Burgos, experimentó una fiebre del aceite que prometía transformarlo en la Arabia Saudita de Europa. Sin embargo, lo que comenzó como una esperanza desbordante de prosperidad terminó siendo una amarga decepción.

La historia de Burgos y su petróleo es una de esas narraciones que contiene la promesa de riqueza poco abarcable, las tensiones entre el progreso y la naturaleza, y las dudas de aquellos que ya sabían que todo lo que brilla no siempre es oro. En 1959, un anuncio resonó en toda España: En la provincia de Burgos, el petróleo había brotado de la tierra.

Después de décadas de búsqueda fallida, el descubrimiento Se celebró como un milagro económico. Los pozos comenzaron a extraer sin procesar, y las predicciones no podrían ser más optimistas. Se dijo que en solo unos pocos metros de profundidad, el petróleo surgió con una abundancia que sugirió un futuro lleno de riqueza. La prensa, sedienta de buenas noticias, se lanzó a una historia de prosperidad infinita.

El francoísmo, ávido para construir una historia de autosuficiencia y modernidad, volcado en euforia. El nodo, un organismo oficial de propaganda, transmitió con entusiasmo las noticias a todo el país, presentando a Burgos como el epicentro de un futuro prósperodonde el crudo se extraería en cantidades industriales.

Los que vivían de la agricultura Pasaron de cultivar papas para ver cómo su tierra estaba perforada por maquinaria Extranjeros en cuestión de meses, los aldeanos se convirtieron en testigos de un proceso acelerado de modernización que les llegó casi violentamente, mientras que las primeras olas de periodistas se inundaron con promesas de prosperidad.

Los periódicos de la época acompañaron la noticia con los titulares rimbombantes. El periódico ‘ABC’ felicitó al alcalde local por haber optado a 40 duro hasta allí, habría petróleo, un éxito que le valió popularidad. La prensa especializada, como el ‘oro negro’, dudó entre la esperanza y la incertidumbre, pero en todos los casos se exaltó el potencial de la región, que podría convertirse en El ‘Oklahoma español’.

En las mentes de los habitantes de Burgos, la promesa de riqueza parecía inminente. La ciudad estaba llena de trabajadores, ingenieros, camiones y maquinariaUn bullicio incomparable que alteró la calma rural.

Pero en medio de esta avalancha de entusiasmo, surgió una voz disonante: la de Delibes Miguel. El escritor, que tenía un profundo conocimiento de la región, se sintió incómodo por la transformación de sus amados Burgos. En su primer artículo para ‘La Vanguardia’ sobre el tema, Delibes pintó una imagen sombría: «El paisaje bucólico y sereno de la región estaba siendo destruido por un progreso desenfrenado».

Describió precisamente cómo las comunidades pesqueras, la tranquilidad del campo, la vida tranquila de los aldeanos, se convirtieron en un ajetreo constante y bullicio de camiones, trabajadores extranjeros y una construcción excesiva que consideraba insostenible. Para las delibes, este «progreso» fue solo una forma de destruir la naturaleza. El escritor se convirtió en uno de los pocos que tuvo el coraje de Señalar los efectos negativos de explotación intensiva.

A pesar de la fiebre del optimismo, pronto quedó claro que la realidad no cumplió las promesas. La producción de petróleo alcanzó su máximo en 8,000 barriles por día, pero rápidamente Surgieron problemas técnicos y geológicos Eso evitó el desarrollo óptimo de la extracción.

La calidad del aceite no era la que se había anticipadoy las dificultades para extraerlo de manera rentable. La expectativa de que Burgos se convirtió en una referencia mundial del petróleo desapareció ya que los resultados no correspondían a las expectativas.

El sueño de convertir a Burgos en un ‘Texas español’ terminó en una amarga decepción. Pasaron los años, ya miden que los pozos estaban agotados, La actividad disminuyó hasta que en 2017 la última perforación dejó de estar operativa. Lo que había comenzado como una promesa de riqueza y desarrollo terminó siendo un intento costoso y frustrante de explotar.

Sin embargo, aunque la actividad del petróleo ha desaparecido, el recuerdo del «milagro» todavía está vivo en la región. Él Museo Burgos PetroleumDedicado a recordar la historia del descubrimiento y la geología local, hoy es un testimonio de esa época. Junto a él, el bar de ‘oro negro’ Todavía es un lugar de referencia en el que los lugareños y los visitantes recuerdan ese momento en que su vida cambió para siempre.

El sitio de petróleo de Burgos, aunque nunca alcanzó la dimensión de grandes depósitos internacionales, restos El único en el continente de toda la península ibéricaUn curioso recordatorio de lo que podría haber sido.



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