El turismo masivo dispara las ventas de suvenirs: estas son las tendencias de este 2026
Más artesanía, productos típicos de la gastronomía local y recuerdos personalizados. La industria del suvenir, que según algunas estimaciones en uno de una década moverá unos 100.000 millones de euros en todo el mundo, atraviesa un momento de fuerte expansión gracias al auge del turismo masivo, pero, a la vez, está experimentando cambios interesantes, abriendo la puerta a nuevos artículos y de mayor calidad. El informe ‘Tendencias y dinámicas del mercado de souvenirs 2026‘, que elabora anualmente la publicación canadiense Gift Shop Magazine, señala que las ventas de llaveros de plástico, por ejemplo, han caído un 63% desde 2023, mientras que las camisetas genéricas tipo ‘I love (y el nombre de una ciudad)’ han bajado un 58%. También pierden terreno los objetos frágiles o difíciles de transportar, como las bolas de cristal con nieve, cuyas ventas han descendido un 71% por las restricciones de equipaje y las tasas de las aerolíneas.
[–>[–>[–>En cambio, pese a que este es un sector con fuertes cadenas de suministro internacionales que trasladan miles y miles de artículos fabricados en Asia hacia los principales destinos turísticos de todo el mundo (lo que significa que un turista puede encontrar artículos idénticos en ciudades completamente diferentes), las previsiones para este año es que se dispararán las ventas de objetos considerados de utilidad, como los recipientes ‘premium’ para bebidas, desde tazas hasta termos de diseño, con un aumento de ventas del 127%. También gana peso la personalización en el punto de venta, como el grabado de nombres, fechas o mensajes personalizados, que puede incrementar el valor de cada transacción entre 7 y 13 euros (de 8 a 15 dólares), lo que permite transformar un producto básico en un recuerdo de mayor valor emocional para la persona que lo recibe.
[–> [–>[–>Para la profesora de Economia i Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Ana Jiménez-Zarco, lo que ocurre es que el objeto de recuerdo «cumple un doble rol de validación personal y al mismo tiempo social: es la prueba física, útil, de que uno ha estado en determinado lugar, la evidencia física de haber viajado», señala la también investigadora del grupo i2TIC-IALab, el equipo de investigación interdisciplinar sobre las TIC – Laboratorio de Inteligencia Artificial de la universidad catalana. «El viajero cambia de lógica durante las vacaciones; se relaja y se libera de la necesidad de maximizar la rentabilidad del sueldo», indica Jiménez-Zarco. Eso sí, agrega, es más selectivo con lo que compra, lo que implica que ya no le vale cualquier objeto, sino que apuesta por artículos útiles, duraderos, auténticos y con una historia que contar.
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Una joven camina delante de una tienda de souvenirs en Ciutat Vella, en Barcelona. / Jordi Otix / EPC
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Este cambio de tendencia, todavía incipiente, está provocando un retroceso de los artículos tradicionales de bajo coste, de los recuerdos que son simples objetos decorativos, hasta el punto de que, según los últimos datos de Business Research Insights, el gasto promedio por turista en la compra de suvenirs ha aumentado un 15%, aunque el número de piezas adquiridas se ha reducido en un 40%. Así las cosas, los cálculos de la misma empresa apuntan a que este 2026 el mercado alcanzará este año en España los 108 millones de euros, tras cerrar el 2025 con 90 millones. Y un dato más: la tasa de crecimiento del sector será de un 2,6% anual en la próxima década.
[–>[–>[–>Las tendencias de este verano
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¿Qué objetos están de capa caída? ¿Cuáles se reclaman cada vez más? Como el turista ya no se pregunta solo si un objeto le recordará el viaje, sino si realmente lo usará, cobran protagonismo nuevos artículos, que, además, sean de pequeño tamaño y de precios asequibles. La sostenibilidad se ha convertido en otro de los pilares del nuevo mercado. El 72% de los viajeros prefiere comprar recuerdos ecológicos, una exigencia que afecta tanto al producto como al embalaje. La autenticidad también es relevante, de manera que el comprador valora cada vez más los productos identificados por su lugar de producción o por la persona que lo ha diseñado. Incorporar pequeñas historias sobre el origen del diseño o sobre el artesano puede aumentar las ventas en más de un 40% y algunos comercios ya recurren a códigos QR que enlazan a vídeos del proceso de elaboración o a información histórica del lugar.
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Cojines con figuras del folclore popular y personajes históricos de Only a Bambola, en la Expo Souvenir España 2026, celebrada en Fira de Barcelona. / MANU MITRU / EPC
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Las categorías que están en declive son aquellas asociadas con el desperdicio ambiental, la baja calidad y la dificultad para ser transportadas en avión. Así, decaen los llaveros de plástico baratos, un objeto que rechazan los turistas menores de 45 años. Las bolas de nieve y otras baratijas frágiles, por las restricciones de equipaje y las tarifas de las aerolíneas, que, además, puedan romperse fácilmente. Los imanes genéricos, con fotos de catálogo, están perdiendo interés frente a diseños más únicos y de materiales ‘premium’. Las camisetas genéricas, las pulseras y collares de cuentas de colores o las pegatinas, que ya no resultan atractivos para quienes buscan autenticidad.
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[–> [–>[–>[–>La tendencia actual se define por la sostenibilidad, la conexión local y la utilidad. Eso ha dado alas a las distintas tipologías de recipientes para bebidas (‘drinkware’), que es la categoría de mayor crecimiento y son valoradas por ser reutilizables, duraderas y personalizables. A los productos artesanales y locales, lo que incluye alimentos autóctonos como los vinos, los aceites de oliva, pero también turrones, frutos secos, pastas y chocolates (dos casos que han sabido aprovechar muy bien este filón son la catalana Torrons Vicens o la andaluza Sabor a España). En el último año, esta categoría ha registrado un aumento de ventas del 89%. También destacan la cerámica, la carpintería y la joyería hecha por artistas de la zona o productos sostenibles como bolsas para la compra reutilizables de materiales reciclados, envoltorios de cera de abeja y ropa de algodón orgánico. Los artículos que permiten añadir un nombre, una fecha o coordenadas geográficas (especialmente en vasos y botellas) también están generando mayores ingresos a quienes los venden, igual que aquellos que comercializan artículos para el público infantil como libros educativos sobre la fauna local o ‘kits’ de exploración de la naturaleza.
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