El turismo sigue creciendo, pero el sector vaticina un enfriamiento en el consumo
Con un sabor agridulce. Así cierra el sector turístico la temporada alta: la sensación es buena, pero el tono es mucho más contenido que en años anteriores, cuando el crecimiento que dejaba atrás el agujero negro del covid parecía no tener fin. En el primer semestre, las llegadas de turistas extranjeros crecieron un 4,7% y el gasto un 7,5%, tasas positivas pero que saben a poco si se comparan con el avance del 13,28% y del 20,6% de los primeros seis meses de 2024. El sector descontaba que el crecimiento en julio y agosto sería moderado, pero se ha encontrado con un enfriamiento del consumo inesperado.
«La temporada ha ido bien, muy bien. Las ocupaciones han sido muy buenas, pero en determinadas zonas se ha resentido el gasto, sobre todo en restauración. Quizás por la subida del precio de los hoteles la gente se ha retraído más en salir a comer o cenar”, valora el vicepresidente y responsable de Relaciones Institucionales de la Mesa del Turismo, Santiago Vallejo. Desde este lobi defienden que todavía es pronto para hacer un buen balance, pues la temporada estival aún no ha terminado, ya que septiembre sigue siendo un mes tan importante o más que junio para el turismo.
A falta de datos oficiales, el sector augura que ha habido más visitantes internacionales este verano que el pasado, pero el crecimiento ha sido más lento (entre julio y agosto de 2024 sumaron 21,7 millones de turistas, un 7,4% más que en 2019). Además, han empezado a notar algunos nubarrones en mercados tradicionales como el alemán, el segundo más importante para el sector turístico español (tanto en visitantes como en gasto). “El mercado alemán se está resintiendo por la economía y por el clima, que este verano ha sido bastante más benigno que otros años en Europa”, afirma Santiago Vallejo.
El dato de llegadas lo publicará este lunes el Instituto Nacional de Estadística (INE), pero en julio se produjo un recorte anual del 7% en las pernoctaciones hoteleras de los turistas alemanes. No obstante, este retroceso se compensó con las noches de hotel de los turistas británicos, el primer mercado más importante, lo que llevó a un crecimiento del 1,8% en las pernoctaciones totales.
El sector ve cierta fatiga en algunos segmentos de la demanda extranjera, pero también un frenazo en los visitantes nacionales, que viajan más fuera, y sobre todo, una mayor contención en el gasto. “El número de viajeros parece que aumenta, no es así el gasto medio por persona, ni tampoco el precio medio de los alojamientos, que ha dado lugar en algunas zonas a un descenso de la ocupación”, sostiene el presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), Jorge Marichal, en un artículo de opinión publicado este viernes.
“La situación en sí misma no podemos clasificarla como preocupante, pero sí como un toque de atención de que se ha podido tocar techo”, añade Marichal. La percepción es la misma que la de los hosteleros: “No tenemos datos objetivos, pero la sensación es que no cumpliremos las expectativas de una subida del 5% de nuestra facturación. Hay zonas que aumentarán y otras que no, pero creíamos que este verano sería mejor que el anterior y no ha sido así”, afirma el presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida. Como ejemplo, cita Andalucía, región que registrará un descenso de las ventas en el interior, por las olas de calor que redujeron el público de las terrazas de Córdoba o Sevilla, mientras en la costa ocurre todo lo contrario.
“Hay más vuelos y más turistas, pero el tique medio en nuestros establecimientos es menor. Esto no quiere decir que no haya sido un buen verano, pero con la cantidad de gente que había se tenía que haber facturado más. Nos preocupa nuestra rentabilidad porque si la facturación baja o se queda igual, pero los costes suben, la rentabilidad se verá mermada”, insiste Álvarez Almeida. El sector argumenta la contención del consumo en los mayores precios, la menor presencia del turista nacional y una menor capacidad de poder adquisitivo de las familias españolas, pero también en el cambio de hábitos del visitante, que apuesta más por apartamentos turísticos y deja de salir a comer y cenar fuera.
“Ya no se consume como antes, que cenabas un primer plato, un segundo, postre y helado; ahora se toman platos para compartir o un picoteo, lo que permite ajustar el presupuesto y suplir la subida de los costes mediante fórmulas más creativas”, sostiene el profesor de Economía de Comillas iCADE, José Antonio Vega, quien explica que el incremento del volumen de turistas de los últimos años también ha llevado en muchos casos a rebajar la calidad del servicio ofrecido y esto ha modificado los patrones de consumo. “Antes podías ir a un restaurante y con mayor o menor dificultad era posible conseguir mesa, ahora en determinados destinos hay que hacer reservas en abril o mayo para poder comer en julio y agosto, y se establecen turnos de comida, que era algo que no se había visto en España hasta hace bien poco”, añade.
Según los datos de gasto con tarjetas recogidos por Caixabank Research a través de las terminales bancarias (TPV), desde el 1 de julio hasta el 26 de agosto, el gasto internacional en restauración ha aumentado un 11%, mientras que el nacional fue más modesto, con un incremento del 4,8% en julio y del 3,8% en las tres primeras semanas de agosto. La divergencia de los datos del centro de estudios y las sensaciones del sector podría deberse a un aumento del pago con tarjeta o a una mayor cuota de Caixabank en el sector de la restauración. Pero en general, según el gasto con tarjetas, no se aprecia todavía contención en el gasto turístico internacional, que avanzó un 8,4% en los dos meses de temporada alta. «Es un dato muy bueno, a diferencia de los últimos años, en los que el gasto turístico en verano crecía más lento que el gasto turístico fuera de temporada, este año se ha mantenido un crecimiento similar», explica David César Heymann, economista de CaixaBank Research.
Más optimistas que hoteleros y hosteleros son las agencias de viajes. Desde la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), estiman un crecimiento de su facturación de entre el 7% u 8%, respecto al año anterior, en línea con sus expectativas. Su vicepresidente, José Manuel Lastra, reconoce que en su caso no aprecian ningún síntoma de frenazo, más allá del impacto que los incendios han tenido en determinadas zonas, como Castilla y León, Galicia, Asturias o el norte de Extremadura. “Las agencias especializadas en el Camino de Santiago, que atraen personas de todo el mundo, se han visto muy afectadas. También aquellas especializadas en turismo rural y circuitos organizados a nivel nacional han vivido una caída de la demanda por los incendios”, explica Lastra, quien reconoce que esos descensos podrían “hacer caer un poco las expectativas, pero se verán compensadas porque los viajes internacionales han funcionado muy bien”. Como ejemplo, el de la comarca del Narcea donde los turistas cancelaron sus reservas en el primer fin de semana de los incendios.
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