¡Eliminen impuestos a la vivienda!
Imbuido de los buenos propósitos que caracterizan los días previos y posteriores a Año Nuevo, incluidas las bromas de fiesta de los Santos Inocentes, me permito arrojar algunas ideas para ver si los distintos gobiernos y administraciones recogen el guante. Por ejemplo, es evidente que uno de los principales problemas en España en estos momentos, especialmente para los jóvenes, es el alto precio que vivienda. Yo digo que algo se podría hacer: ¿Qué tal eliminar temporalmente impuestos, tasas y otras cargas fiscales que gravan la compra y venta de viviendas? O, al menos, si no se eliminan, deberían reducirse, sobre todo para los más jóvenes. Sin embargo, Mucho me temo que no veremos una medida de este tipo, ni en 2026 ni en los años siguientesdada la voracidad de nuestras múltiples administraciones y, sobre todo, del Gobierno del marido de Begoña, que ha incrementado la presión fiscal en los últimos años, según las cifras recaudatorias publicadas durante los últimos días de 2025.
Si alguno de los lectores quiere enfadarse, sólo tiene que hacer en las próximas horas el siguiente ejercicio: empezar a calcular el importe total (aproximado, porque tampoco hay que exagerar) de impuestos, tasas y otros cargos que ha pagado a lo largo de 2025 y comparar esa cifra con los ingresos brutos que ha obtenido por todos los conceptos. Veréis que al final puede ser que, sumando todos los impuestos, incluido el IVA de las distintas compras que realiza una economía familiar (alimentos, vestido, vivienda, servicios varios como luz, gas), la cantidad total pagada a las distintas administraciones se acerque al 40% de los ingresos totales y quizás incluso más. Te garantizo que, de llevarse a cabo el citado ejercicio, el año empezará con una situación de enfado monumental, que se incrementará si tenemos en cuenta que, además, en el caso del Gobierno central no nos dicen en qué y cómo lo gastan, porque, por tercer año consecutivo, no tenemos Presupuestos y el Ejecutivo sanchista hace con nuestro dinero lo que quiere, sin rendir cuentas, nunca mejor dicho.
A pesar de todo lo anterior, ¡Feliz 2026!
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