emoción en el acto para dar sepultura en Sama de Grado a los restos de José Arias Valdés, una de las víctimas de El Rellán identificadas
«Siempre estuviste presente, abuelo», dijo Beatriz Arias Álvarez con lágrimas en los ojos mientras tocaba la lápida de mármol blanco donde acaban de enterrar con la bandera de la República a su antepasado, José Arias Valdés, 90 años después de su asesinato y posterior desaparición durante la represión franquista en Sama de Grado. La familia, llegada desde México, Estados Unidos e Inglaterra, ha podido despedirle este pasado miércoles en una emotiva ceremonia civil gracias a la labor realizada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) en el concejo, donde han exhumado, entre otros, 61 cuerpos de la fosa de El Rellán, de los cuales tan solo dos han podido ser identificados por ADN debido a la mala conservación de los restos.
[–>[–>[–>«Querer borrar a estas personas es querer borrar una parte muy importante y muy buena de la sociedad española, no se puede entender España sin esta gente que luchaba por una España mejor», afirmó Arias, quien es una acreditada filóloga mexicana, premio de la Real Academia Española de 2015 y «Moscón de Oro» nacional-internacional en 2016. La foto del abuelo paterno siempre ha estado presente en casa desde que su padre, Manuel, que era maestro, se exilió en México tras haber sido perseguido en España por sus ideas.
[–> [–>[–>Por eso, el acto de este miércoles ha dado descanso y alivio a la familia tras nueve décadas sin saber donde estaba el abuelo José. Y aún siguen buscando a uno de sus hijos, Francisco, que también fue desaparecido cuando tenía alrededor de unos 20 años. Creen que pueda ser uno de los cuerpos no identificados genéticamente de la fosa de El Rellán, que han sido enterrados en el espacio Memoria y Dignidad creado por el Ayuntamiento en el cementerio municipal.
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«No entiendo que pueda haber gente en contra de la memoria histórica y de dar digna sepultura a los muertos, en las grandes culturas como los griegos, tenían treguas en sus guerras para enterrar a sus muertos porque era una forma de dignificarlos, era tanto para unos como para los contrarios. Yo siempre digo que si fuera al revés, yo quisiera que los sacaran de las cunetas«, asegura Arias.
[–>[–>[–>A la despedida acudió también la hermana de Beatriz Arias, Marlena, con dos de sus hijos, Manuel y Santiago Torres Arias, su nuera, Sonia Fedorova, y su nieto, Mateo. También asistieron su primo, Olegario Arias Martínez, vecino de la localidad que se ha encargado de todo el proceso de búsqueda de los antepasados en colaboración con ARMH, y Carmina López, de la familia política.
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La familia camino al cementerio de Sama de Grado con los restos mortales de José Arias Valdés, portados por su bisnieto Santiago Torres Arias. / Sara Arias
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Tras la ceremonia en la lluviosa mañana de este miércoles, recordaban momentos en los que el abuelo desaparecido y su hijo Francisco han estado presentes a lo largo de sus vidas pese a no saber de sus paraderos. Así, uno de sus bisnietos, Santiago Torres Arias, comentó cómo su abuela, la esposa de Manuel, María Esther Veneranda Álvarez Fernández «Titi», también natural de Sama y exiliada en México, le daba cuenta de las historias de la represión franquista que sufrieron teniendo que abandonar finalmente el país.
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[–>«Tomaba mucho café con ella y me contaba todas las historias, creo que eso nos hizo ser más tolerantes, buscar la justicia y la paz entre diferentes grupos y, sobre todo, proveer seguridad para todos, que no se repitan cosas así«, dijo. Para ellos, la generación más joven de la familia, este acto es una manera de «curar la herida». «Somos los descendientes de esa gente a la que quisieron borrar y hemos venido aquí porque ese dolor estaba ahí sin poder cerrarse, hemos escuchado estas historias tantos años que ahora vas atándolo todo y es muy emocionante«, añadió Manuel Torres Arias.
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Ley de Memoria Democrática
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La familia ha podido reunirse en Sama de Grado para la despedida porque da la casualidad de que ya tenían pensando venir a pasar las vacaciones como han hecho tantos veranos de sus vidas. De todos modos, si no fuera así, todos ellos hubieran hecho el esfuerzo de venir al entierro. «No pueden borrarnos, de hecho estamos aquí rindiendo homenaje, haciendo una muestra de cariño y respeto a nuestros antecesores, a nuestras raíces», apuntó Marlena Arias Álvarez.
[–>[–>[–>La familia, toda ella con la nacionalidad española, también comentó la actual polémica alrededor de las críticas ante el proceso iniciado por el Gobierno de España para conceder la ciudadanía a los nietos de emigrantes. La filóloga mexicana fue tajante: «Nuevamente, nos quieren borrar«. «Pero nuevamente aquí estamos», añadió su hermana Marlena Arias.
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La familia de José Arias Valdés cerró este miércoles en Sama de Grado una herida callada durante 90 años y no abandonan su empeño de encontrar su hijo, Francisco, un joven de 20 años que sigue sin ser hallado, sin recibir la digna sepultura que sus familiares le quieren dar.
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