En caso de guerra
Ignoro si tras el apagón del 28 de abril de 2025, los españoles hemos aprendido a ser más precavidos, cabe esperar que sí porque, posiblemente, no será el último y a ello habrá que añadir la posibilidad de una guerra que nos afecte directamente a los europeos. La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha disparado la preocupación internacional, Europa mira con recelo hacia Oriente y la volatilidad de los mercados, con precios que se han disparado en cuestión de días.
[–>[–>[–>Mientras el petróleo se ha incrementado notablemente, afectando directamente a la gasolina, al gas y al transporte, los ciudadanos miramos con preocupación la cartera y el dinero que guardamos a buen recudo en bancos y cajas. El apagón demostró muchas cosas, entre otras la necesidad de guardar dinero en efectivo en casa, es un recurso de seguridad que el Banco Central Europeo recomienda tener como complemento a los fondos bancarios digitales.
[–> [–>[–>El dinero contante y sonante es el que cuenta. En situaciones como apagones y guerra, las tarjetas de crédito de nada sirven. El efectivo no depende de cajeros, bancos, ni pagos electrónicos, ya que mantiene su valor incluso en apagones y ciberataques. De nada de lo dicho estamos libres y más en el momento actual. Nos hemos entregado a las tarjetas de crédito y parece que ya no sabemos pagar de otra manera. Y es un error, nos digan lo que nos digan en los bancos y cajas de confianza.
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Que lo pasado nos sirva para enmendar la plana en el presente. Nada perdemos manteniendo una reserva moderada de efectivo en casa para cubrir posibles emergencias. En caso de guerra, los expertos recomiendan guardar entre 70 y 100 euros por persona como mínimo, adaptar la cantidad al número de miembros del hogar y mantener el efectivo en un lugar seguro y accesible
[–>[–>[–>Nadie duda que estamos en tiempos de incertidumbre económica y geopolítica, por lo que contar con una reserva de efectivo controlada y segura ofrece tranquilidad y la necesaria capacidad de respuesta frente a imprevistos. El sonido de la guerra que se libra en Irán y en buena parte de Oriente Medio llega con nitidez a Europa, invitándonos a estar preparados por lo que pudiera pasar.
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