En la cima
Supongo que ustedes, como yo, siguen con interés los hechos y las hazañas (antibélicas) de nuestro presidente, don Pedro. En los últimos tiempos ha conseguido un reconocimiento internacional por su abierto enfrentamiento con Donald Trump por su guerra con Irán. Nada menos que el Financial Times lo ha calificado como la némesis del estadounidense y afirmado que, con su reprimenda a este, «ha hecho lo que ningún líder europeo se atrevería a hacer». Es cierto que, en general, los países europeos se han distanciado de Trump y que algunos se han opuesto, como España, al uso de las bases militares estadounidenses para la guerra de Irán. Pero nadie lo ha dicho más al alto la lleva y con menos diplomacia que don Pedro.
[–>[–>[–>Ahora bien, el aplauso a su postura y denuncia va más allá del reconocimiento de muchas de las izquierdas occidentales o de algunos medios de comunicación: Irán, Hizbulá, Al-Qaeda y otras organizaciones de ese jaez han encomiado al presi (con minúscula) y mostrado su reconocimiento.
[–> [–>[–>Pero la cima de esa fama y gratitud la alcanza recientemente. En la punta de los misiles que los ayatolás envían como regalo han colocado, al parecer, una pegatina, en árabe y en inglés, con esta leyenda: «Esta guerra no es solo ilegal, sino también inhumana, gracias, primer ministro». Y la semeya de Pérez-Castejón. Sea cierto o no, invento propagandístico de Irán o realidad, ¿no me negarán que no se puede llegar más alto, o, más lejos, si es cierto? Especialmente, ahora que sabemos que los misiles ayatolescos pueden alcanzar, por lo menos, 4.000 kilómetros de distancia.
[–>[–>[–>
Claro que, a continuación, don Pedro «ha exigido» la apertura del estrecho de Ormuz. Seguramente, confiado en que el reconocimiento que le profesan los ayatolás hará que le hagan caso, y así, poder dedicarse, de una vez por todas, a presentar los presupuestos, tarea que ahora la guerra ha interrumpido.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí