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¿Es la capilla de La Atalaya o de la Virgen de la Blanca?

¿Es la capilla de La Atalaya o de la Virgen de la Blanca?
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  • Publishedabril 5, 2026



El La capilla que domina la parte alta de Luarca no plantea en realidad un conflicto de nombres, sino una superposición de significados. Se trata de la misma construcción: conocida como ermita de la Atalaya por su ubicación estratégica, y dedicada desde antiguo a la Virgen de la Blanca, advocación que define su identidad religiosa. Es, por tanto, la ermita de La Atalaya, pero también de la Virgen de La Blanca.

En Luarca es más conocida por la ermita de La Atalaya, aunque, por estrictas razones religiosas, el nombre no sería correcto. Al volver al pasado, las referencias históricas son claras y resumidas en el libro «Capillas del concejo de Valdés y de la villa de Luarca», de Laura Rodríguez Brañanova y el fallecido cronista oficial de Valdés, Juan Antonio Martínez Losada. Situa el origen del templo, al menos, en la época medieval.

Su ubicación no es casual. La Atalaya fue un punto de vigilancia costera, probablemente fortificada en su momento, antes de consolidarse como lugar de culto. Con el paso del tiempo la función defensiva fue dejando paso a la religiosa, estableciéndose allí uno de los centros espirituales más importantes de Luarca y su entorno.

Talla de la Virgen de La Blanca, en la capilla del mismo nombre religioso. Ana M. Serrano


A esta base documental se superpone una tradición que ha marcado profundamente la devoción local. Según la historia transmitida durante generaciones, La imagen de la Virgen de la Blanca no fue simplemente colocada en la ermita, sino que fue encontrada en una cueva abierta en la roca bajo la propia Atalaya, como llaman a este terreno que se adentra en el mar en Luarca.. El descubrimiento se atribuye a pescadores, lo que refuerza el vínculo entre la imagen y el mundo marino.

Flotando por el mar, una «hipótesis»

La narrativa no se detiene ahí. Algunas versiones sostienen que la imagen habría llegado por mar, flotando tras ser arrojada a otro lugar, incluso se menciona a Inglaterra, en el contexto del cisma. Otras interpretaciones apuntan a un posible origen en un naufragio. Ninguna de estas hipótesis tiene sustento documental, pero todas coinciden en lo esencial: la imagen no pertenece sólo al templo, sino al mar.

Ese elemento es clave para comprender la fuerza de la devoción. La Virgen de la Blanca no es sólo titular religiosa; Se percibe como una presencia vinculada al medio ambiente, protectora de quienes viven y trabajan en él. De ahí su identificación como “Estrella del Mar” y su arraigo entre los marineros.

Una mujer observa al Nazareno, este sábado. Ana M. Serrano


Desde un punto de vista histórico, lo comprobable es más sobrio: la existencia de la capilla, su advocación a la Virgen de la Blanca y su continuidad como lugar de culto. Pero la tradición añade una capa de significado que no se puede ignorar. No explica con precisión el origen, pero sí la relación que la comunidad ha construido con ese lugar.

El hermano mayor de la Real Cofradía, Ignacio Méndez, sostiene que hoy, en Luarca, se encuentra la capilla de La Atalaya, aunque la población no confundió el templo con otro si se dice «Virgen de La Blanca». Allí dentro permanece la imagen. Se sitúa en lo alto del retablo mayor.



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