Es una pena que nadie aproveche la marca de la huerta de Grado, que se abandonen las vegas
Gustavo Adolfo Fernández es cronista oficial de Grado y coordinador del área de Cultura del Ayuntamiento moscón. Es el autor de la guía sobre el concejo del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), que acaba de llegar a las librerías, y que se presentará en la villa el próximo 26 de marzo, a las 19.30 horas, en la Casa de Cultura.
[–>[–>[–>-Condensar en una guía de estas características lo que es Grado no debe ser sencillo.
[–> [–>[–>-El problema no fue hacerlo, sino que, al final, me había pasado mucho en extensión y tuve que recortar. En el RIDEA son flexibles, pero dentro de unos márgenes. Tuve que reducir el trabajo inicial y por ello hay apartados que están más desarrollados que otros. En todo caso, hay ámbitos que ya han estudiado otras personas, porque la bibliografía sobre el municipio se complementó bastante en los últimos años. Por ejemplo, apartados como la Guerra Civil, con el estudio de Cristian Ragel, están bastante completos. Entonces no hacía falta que yo contara lo que ya está contado. Hay otras cosas conocidas, no obstante, que había que poner sí o sí, porque es una guía del municipio y no pueden faltar.
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-¿Qué hallará el lector en la obra?
[–>[–>[–>-La guía es como una fotografía, una instantánea de cómo es Grado hoy. Pero para que hoy sea así, hay un devenir histórico que también se toca. A la vez, el objetivo es que la guía sea útil para el futuro. Grado es la villa y el mercado, pero es mucho más que eso. Tenemos 28 parroquias, 188 núcleos de población y todos tienen algo. Hay que visitar la villa, pero también conocer su zona rural. Acercarse a Sama para disfrutar de su patrimonio, sus hórreos, su escuela indiana… Ir a Santa María y empaparse de la ruta de las fortificaciones… Posibilidades hay mil. Por supuesto, en la villa, el casco histórico por algo está declarado Bien de Interés Cultural, y el patrimonio indiano es excepcional.
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-El municipio tiene una riqueza patrimonial y cultural importante.
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[–>-En la propia guía se transmite eso. Sin ser chovinistas, Grado tiene un patrimonio, una historia, que objetivamente hay que poner en valor, tiene mucho de lo que sentirse orgulloso. Hay que presumir, pero de verdad, de lo que tenemos. No es un tópico hablar de la capilla de Los Dolores o de los palacetes indianos que se concentran en la villa. Ni de la riqueza natural o la importancia de los ríos, del agua, en el municipio, que también se pone de manifiesto en la guía. O de las escuelas que se hicieron en la zona de Salceo, de nuestras fuentes públicas, del patrimonio etnográfico de los distintos núcleos de población o de descubrir el paisaje y el paisanaje. Esta es una guía divulgaltiva, limitada en extensión, pero el apartado de bibliografía es amplio para que cualquiera que quiera pueda ampliar información sobre lo que es el concejo.
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-Usted es historiador y cronista oficial de Grado, por tanto buen conocedor del municipio. Aún así, ¿le soprendió algo que encontrase a la hora de hacer el trabajo?
[–>[–>[–>-En la guía estoy especialmente satisfecho del apartado de tradiciones. Hay que destacar que tenemos el Archivo de la Tradición Oral de Xosé Ambás, que me ayudó mucho en la guía. Contamos con una cantidad inmensa de tradiciones, musicales y festivas, y muchas perviven, como la puxa de San Antón de Coalla, la recuperación de los aguilandeiros o de los payones. Esta es una de las cosas de las que los moscones deben estar más orgullosos. Que hayamos sido capaces, no sólo de recuperar en el museo esas tradiciones, sino de seguir organizándolas, es algo para destacar. Gracias, eso sí, porque hay que ser sinceros, a la iniciativa de dos o tres personas, como Xosé Ambás o la gente de la banda de gaitas. Más que los monumentos, que también, la verdad es que somos un referente en etnografía, fuentes, lavaderos, paneras, hórreos… Pero también lo somos porque se estudió y se puso en valor lo que es el patrimonio cultural inmaterial, que incluye ritos, saberes, incluso las novenas de El Fresno, ese tipo de cosas, en distintos ámbitos. En Grado seguimos valorándolo y eso es algo que distingue al municipio.
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-Como sus museos, que en los últimos años están atrayendo turismo y promocionando la riqueza de la historia local.
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-El Museo Etnográfico y de Historia tiene distintas sedes. La de Cultura Tradicional y la Colección de la Guerra Civil en La Cardosa, la del Llagar de sidra en el palacio Miranda-Valdecarzana, y la del palacio Fontela, «Villa ya mercáu». Se abordan las formas de vida en Grado y en la comarca centro-occidental asturiana y para la gente que lo vivió, para la que no lo vivió, o para las personas que vienen de fuera a conocerlo, es enriquecedor. Lo bueno también es que se hacen muchas cosas con colegios, institutos, para que sea algo vivo, en constante cambio y evolución. Y es muy importante que el Ayuntamiento está apostando por ello y por ampliar lo que hay. Además hay algunas ideas para complementar los museos.
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-Explíquese.
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-Hay una idea que tengo y que es bien aceptada, aunque no se acaba de materializar. Se trata de recuperar algún hórreo del siglo XVI y ponerlo en el entorno de la sede de Fontela, en la zona de la plaza de La Panerina, que por algo se llama así. Hay piezas de un hórreo del siglo XVI recogidas en La Cardosa. Está recogida también la panera que se quitó de enfrente de Muebles Fernández. Con lo cual, sé que cuesta dinero, pero en esa plaza, en ese entorno del museo, de la ampliación que se está haciendo, se podría ver si coge un hórreo, una panera, o ambas cosas. Sería una guinda a un pastel que se va haciendo cada vez más sabroso con esta apuesta que se está haciendo en Grado.Y luego hay por ahí varias ideas de complementar el museo con rutas y elementos etnográficos.
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-¿Qué destacaría del proceso para elaborar esta guía?
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-Que aunque sea el trabajo de una persona, es también de todos los moscones. Porque todos me abrieron las puertas, me contaron. Es decir, el que diga que hace una cosa, un trabajo individual, miente. Porque siempre está lo que hubo detrás, la bibliografía, más lo que te aporta todo el mundo. También en ese sentido quiero agradecer la colaboración del Ayuntamiento, que me cedió la cartografía, imágenes de la oficina de turismo… Y aquí hay fotos de muchas personas, porque preferí que las hiciera gente que las hace mejor que yo. Es una guía que firmo yo, pero que en el apartado de agradecimientos relaciono a mucha gente que me ayudó en ella.
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-¿Cómo ve a Grado hoy?
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-Esta vez no estoy muy optimista. Las cosas en las que éramos fuertes parece que siguen por inercia y en las que éramos débiles tampoco se actúa. La gente debería implicarse más. Hay un tejido asociativo importante, pero hay que hablar de los motores económicos… Tenemos las vegas abandonadas. No entiendo por qué se plantan kiwis en la misma vega del Nalón de Pravia y no en la de Grado. No me cabe en la cabeza. O que nadie se dedique realmente a producir, a aprovechar esa marca de la huerta de Grado. Dentro de 10 años puede ser una marca perdida, es una pena que nadie la aproveche.
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